La fábula de la abeja y la rana

28 02 2011

Érase una vez, hace mucho mucho tiempo, en un lugar muy lejano, un hombre inmensamente rico. Era tan rico este hombre que llegó a ser uno de los hombres más poderosos de su reino, así que un buen día, y asustado ante el poder que podría llegar a tener este hombre, el gobernador de aquel reino decidió quitarle cuanto había conseguido en la vida. Se lo quitaron todo, pero aquel joven empresario y marqués jerezano, exportador de vino a Inglaterra, hacedor de un emporio empresarial con más 60.000 puestos de trabajo, extravagante amante de una doble de Isabel Preysler en sus parodias televisivas, incluso parlamentario europeo, no se había dado por vencido.

Que José María Ruíz-Mateos es un tipo peculiar no lo puede negar nadie. Ni siquiera los supuestos enemigos (la banca convencional, un Estado temeroso del poder del Opus Dei, los distintos gobiernos socialistas…) que han venido azotándole durante tres décadas. Como tampoco puede negarse su talento y olfato para reflotar firmas (Clesa, Dhul, Garvey…) históricas, principalmente en el sector de la alimentación, adquiridas a bajo coste, que conformaban una colmena, una comunidad empresarial en que unas empresas se ayudaban a otras, con el símbolo de la abeja, representante en todas las fábulas de la laboriosidad.

Al amparo de la recién aprobada entonces ley de sociedades anónimas deportivas (aprobada casualmente por el mismo gobierno socialista que le expropió la vieja Rumasa) Ruíz-Mateos adquirió el control accionarial del Rayo Vallecano, modesto club de fútbol de una ciudad donde también habitan Real y Atlético de Madrid. Durante unos años, el mandato del matrinio Ruíz-Mateos – Rivero llevó incluso al club vallecano a unos cuartos de final de la antigua UEFA, a un noveno puesto en la Primera División y a una temporada de relativa tranquilidad dentro de la élite. Sin embargo, estas historias de salvapatrias metidos a presidentes de fútbol no suelen acabar bien. No lo ha hecho en Sevilla, donde la gente de Heliópolis espera el final del Loperismo, ni a orillas del Manzanares, ni lo ha hecho cada vez que ha aparecido un Piterman de turno dispuesto a colocar al modesto equipo comprado a la altura de los puestos de Champions en un par de temporadas. Casos como los de Lendoiro, Vega-Arango o Fernando Roig son las excepciones a un fenómeno que suele dejar tierra quemada tras su paso.

Los viejos vicios de la antigua Rumasa se han reproducido en la nueva. Las altas rentabilidades (dar duros a cuatro pesetas, hablando en plata) no han podido enmascarar por más tiempo los defectos de una estructura viciada y los pagarés suscritos por los inversores ahora mismo parecen tener poco más valor que el que tenían las estampitas de Tony Leblanc, así que el tinglado se ha desmoronado con la entrada de varias de las sociedades en concurso de acreedores. Hacienda, Seguridad Social, trabajadores a la cola de la ventanilla de pagos. Los futbolistas, también. La semana pasada Movilla, uno de los capitanes del equipo y Teresa Rivero intercambiaban pareceres acerca de la puntualidad en los cobros en un programa nocturno. Ayer, la presidenta soltó la segunda andanada. “Parece que los jugadores no quieren subir”. Corren malos tiempos para la abeja.

Había en aquel país también una rana. La rana, símbolo en los cuentos del príncipe escondido bajo una apariencia engañosa. La rana es también el símbolo del Levante, quizá el menos principesco de los equipos de Primera División, aún de los de la parte baja de la clasificación. No lo es en sí misma una institución que durante muchos años representó a la Valencia obrera, portuaria, alejada del oficialismo imperante en el palco de Mestalla. No lo es tampoco en cuanto a su presupuesto, uno de los más exiguos de toda la categoría. No tiene el Levante al millonario indio de turno, ni al cacique local capaz de permitirse fichajes de renombre, ni a ninguna prometedora estrella sub-21. Ni siquiera la nota exótica de contar con algún iraní. Su jugador más identificable es Ballesteros, uno de los bad boys de la Liga. Y sin embargo camina, de la mano de Caicedo, con paso firme hacia la salvación, haciendo una segunda vuelta magnífica y silenciando incluso campos como el Madrigal. Incluso vengó el 8-0 del Bernabeu ganándole al Mou Team el partido de vuelta.

¿Acabarán felices y comiendo perdices los protagonistas de este cuento?





Historias de Enric

21 02 2011

El Universo quizá no tenga sentido, pero, por momentos, puede llegar a ser un lugar que merece la pena. Saborear el retrogusto amargo de un negroni bajo un radiante sol de invierno en la terraza de alguna piazza romana debe ser alguno de ellos. Como también puede serlo deleitarse con los trazos fulgurantes que Totti y Cassano, que buen pudieran ser Picasso y Brancusi, dibujaban sobre el Olímpico de Roma. Los caminos del arte son inescrutables. Enric González, corresponsal en varias de las capitales del mundo, columnista ocasional de la sección de deportes, bebedor apasionado de daiquiris y cócteles de champán, nos muestra algunos de ellos en Historias del Calcio, una aproximación a Italia desde su juego más amado.

Historias del Calcio es algo más que una colección de artículos sobre el estado de forma de la Vieja Señora turinesa de la todopoderosa familia Agnelli, la interminable lista de disparatados fichajes de Massimo Moratti o el declive del equipo del Cavaliere. Es sobre todo un mapa del alma de ese país tan complicado y fascinante que es Italia. Y es también una reivindicación del orgullo de pertenencia de quienes podemos ver arte en los movimientos de un puñado de multimillonarios, muchas veces insolentes y consentidos. En cualquier caso, tras finalizar el libro, el lector distinguirá perfectamente la diferencia entre un aficionado de la SS (Società Sportiva, entiéndaseme) Lazio y otro del Livorno.

Pero, de Historias como las de Enric, se podrían contar también aquí unas cuantas. Por ejemplo la de Aranzubía y su equipo el Deportivo de La Coruña. Hubo un tiempo, no muy lejano, en que equipos como el Depor, el Celta, el Valencia o incluso el Alavés, eran capaces de romper el tradicional maniqueísmo Madrid – Barça y pelear por los campeonatos, hasta que el maná de las televisiones y el ladrillo se secara. Pero esa ya es otra historia. La de hoy habla del equipo de una pequeña ciudad del norte que en la década de los noventa se plantó en la élite del fúbol español sin mucha más presencia en los puestos de honor que la que le dió Juan Acuña, cuatro veces Zamora, en los años cuarenta. Aquel equipo confeccionado en su mayoría con veteranos retales de otros equipos de Primera (López Rekarte, Voro, Nando, Donato, Aldana o Claudio tenían ya una larga hoja de servicios) pronto llegó a ser uno de los más queridos de España, amor unido a su carácter humilde y, sobre todo, a la fatalidad. Nunca una Liga estuvo más en el aire que la ganada por una de las mejores versiones del Barça en el 94. La gloria tocando a la puerta del pesimista. Pero Djukic falló aquel penalty y La Coruña lloró desconsoladamente.

De aquellas lágrimas sin embargo renació, tras un par de años post-Arsenio Iglesias en los que no supo muy bien si iba o si volvía, el Deportivo en una versión mejorada de sí mismo que, de la mano de algunos excelentes jugadores como Mauro Silva, Djalminha, Valerón, Tristán o el eterno Fran, consiguió finalmente ganar la Liga (solo San Sebastián ha tenido un campeón de Liga con menor población) y pasear su nombre por Europa. Pero de nuevo el fútbol era injusto con un Deportivo que veía como era su vecino gallego el Celta de Vigo de Víctor Fernández el que era unánimemente reconocido y considerado como el equipo que mejor fútbol jugaba en España. Lo cierto es que fue el Depor de Jabo quién profanó varios santuarios europeos (Old Trafford, Highbury, el Olímpico de Munich, San Siro, Delle Alpi) dejando varios de los momentos más felices del fútbol español en Europa en el pasado decenio.

Ninguno de ellos fue comparable al vivido la tarde del 7 de abril de 2004, tarde de Jueves Santo, que constituyó la cúspide de aquel equipo. El Depor recibía al imparable Milan que le había vapuleado en el partido de ida, campeón vigente y, una vez eliminado contra todo pronóstico la tarde anterior el Real Madrid en Mónaco, máximo favorito con un equipo que contaba con la madurez de Maldini, la plenitud de Shevchenko y Seedorf y la pujanza de Pirlo y Kaká. Nadie contaba con las meigas. El Deportivo remontó el 4-1 de la ida y se plantó en las semifinales donde estaba la fatalidad esperando su momento. Un error del central (esta vez Andrade), la pizarra de un semidesconocido Mourinho y el mando de Deco apartaron al Depor de la que hubiera podido ser su Copa de Europa.

Ése fue el final de aquella bella historia escrita por el Deportivo de La Coruña, una historia que duró poco más de diez años. Desde entonces, los contratos a la baja con las televisiones, las lesiones de Valerón o la retirada de algunos de sus jugadores más determinantes, devolvieron al Depor a un lugar mucho más modesto, acaso más acorde con su historia, perdiéndolo en las partes bajas de las clasificaciones e incluso flirteando en ocasiones con el descenso.

Ayer, un cabezazo de Aranzubía, el portero que se alternaba la titularidad con Casillas en las categorías inferiores de la selección española, devolvió por unos momentos al Deportivo al lugar de la noticia. Nunca antes un portero había marcado un gol de jugada en la Liga española. Ni siquiera Juan Acuña, el legendario portero del Deportivo. Es la jugada arquetípica de la agonía: partido perdido, amenaza de descenso, minuto noventa y cuatro y el portero sube a rematar el córner. Sí, algo tan trivial como un gol puede ser uno de esos momentos en los que el Universo, aunque no tenga sentido, pueda llegar a ser un lugar que merece la pena. Estoy seguro que Enric pensará lo mismo.

http://www.youtube.com/watch?v=xNGQm8IwPl8 para los nostálgicos, para la gente del Depor, para todos aquellos que piensen que ésta es la mejor banda de Rock que ha habido en este país. En esta historia hermano, siempre nos toca perder.





Liga BBVA: Resumen J.23

19 02 2011

Comienza el resumen de la jornada número 23 de la liga BBVA.

El Hércules ganó en casa contra un Zaragoza que viene de empatar la pasada jornada en casa contra el Racing 1-1, esta jornada el Zaragoza perdió fuera de casa contra el Hércules por 2-1, el mejor jugador del partido Farinós; el Atlético de Madrid perdió en casa ante un Valencia que viene de ganar la pasada jornada en casa contra el Hércules por 2-0, esta jornada el Valencia ganó fuera de casa contra el Atlético de Madrid por 1-2, el mejor jugador del partido Joaquín, el Sporting empató en casa ante un FC Barcelona que viene de ganar la pasada jornada en casa contra el Atlético de Madrid por 3-0, esta jornada el FC Barcelona empató fuera de casa contra el Sporting por 1-1, el mejor jugador del partido Barral; el Racing ganó en casa ante un Sevilla que viene de empatar la pasada jornada en casa contra el Málaga, esta jornada el Sevilla perdió fuera de casa contra el Racing por 3-2, el mejor jugador del partido Arana; el Levante ganó en casa ante un Almería que viene de ganar la pasada jornada en casa contra el Espanyol por 3-2, esta jornada al Almería perdió fuera de casa contra el Levante por 1-0, el mejor jugador del partido Caicedo; el Deportivo ganó en casa contra un Villarreal que viene de perder la pasada jornada en casa ante el Levante por 0-1, esta jornada el Villarreal perdió fuera de casa ante el Deportivo por 1-0, el mejor jugador del partido Lopo; el Espanyol perdió en casa ante un Real de Madrid que viene de ganar la pasada jornada en casa contra la Real Sociedad por 4-1, esta jornada el Real ganó fuera de casa ante el Espanyol por 0-1, el mejor jugador del partido Marcelo y el Mallorca ganó en casa ante un Bilbao que viene de ganar la pasada jornada en casa contra el Sporting por 3-0, esta jornada el Bilbao perdió fuera de casa contra el Mallorca por 1-0, el mejor jugador del partido Webo.

El FC Barcelona sigue líder de la liga BBVA le saca cinco punto al segundo clasificado que es el Real que le saca diez puntos al tercer clasificado que es el Valencia que le saca dos puntos al cuarto clasificado que es el Villarreal.

Reciban un cordial saludo de quién les ha escrito.

Recuerden que tenemos una nueva cita si ustedes lo desean la próxima jornada que será la jornada número 24 de la liga BBVA, y con más y mejor se lo prometo.

Pásenlo muy bien y sigan la información con nosotros, con todas las aficiones.

Paz y amor.

Adiós.





El Fenómeno ya es Historia

16 02 2011

La semana en que un temporero se convierte en MVP, la misma en que la Vieja y glamourosa competición continental vuelve a ocupar la primera escena http://www.elpais.com/articulo/deportes/aburrido/ganador/elpepidep/20110214elpepidep_20/Tes os recomiendo este artículo de Walter Oppenheimer para conocer un poco mejor la historia de los cañoneros, el fútbol nos deja la noticia de la retirada de un mito. Para muchos treintañeros, Ronaldo Nazario de Lima (Rio 1976) ha sido el verdadero quinto grande de la Historia del fútbol. O quizá simplemente sólo pudo haber llegado a ser el mejor jugador de todos los tiempos.

No hubo un Ronaldo. Hubo al menos dos versiones, geniales y efectivas ambas, del gran delantero carioca. La primera, radiante, la exhuberante época de un atleta adelantado al menos diez años a su tiempo. Hay varias cosas en el Ronaldo (Cristiano) actual que recuerdan a aquel potente delantero. En el parreriano equipo que devolvió a Brasil el título de Campeón del Mundo en 1994 había un jovencísimo delantero que había maravillado en el Cruzeiro (44 goles en 44 partidos). A los 17 años vivía aún a la sombra de Romario y Bebeto, aún de Edmundo, en la verdeamarelha, pero tras aquel verano fichó por un PSV que ya había formado anteriormente al Baixinho. En el equipo neerlandés sus estadísticas son aún más demoledoras. Era un caso cantado: a sus 20 años le había llegado la hora de desembarcar en un grande de verdad, ocasión que aprovechó Josep Lluís Núñez para convertir a Ronaldo en el nuevo icono de su proyecto, algo que ya había intentado con menor fortuna con jóvenes cracks de su tiempo como Simonsen, Schuster o Maradona.

La llegada de Ronaldo a Barcelona supone todo un bombazo mediático: 2.500.000 millones de pesetas (15 millones de euros) que más que duplicaban el importe del traspaso de Mijatovic ese mismo verano y la convicción de que, tras dos años a la sombra de los equipos de la capital, el foco volvía a la ciudad condal. Fue aquella la Liga del primer Capello, simiente del Madrid de la Séptima sin duda, pero fue un año inolvidable en Can Barça. Aquella temporada brindó algunos de los momentos que han conformado nuestro imaginario futbolístico. Lo fue sin duda aquel famoso gol en Compostela, aunque para mí aquella galopada ante los cuatro defensas del Valencia supone la definición exacta de lo que fue Ronaldo: http://www.youtube.com/watch?v=fGI4Ko4jXXU. Un Fenómeno. De la naturaleza.

47 goles en 49 partidos, marca que pronto será batida y pulverizada por Leo Messi pero con la particularidad de que el brasileño descansó en los últimos y decisivos partidos de la temporada por exigencias de la selección de Brasil y el argentino lo juego todo. Un idilio eterno del Barça con Brasil que ya había inaugurado Romario y que después continuarían Rivaldo y Ronaldinho. Sin embargo, algo se interpuso en la feliz relación de Ronaldo y el Barça: los manejos de sus representantes toparon con la férrea posición negociadora de Núñez y acabaron, quizá la decisión que más habrá lamentado en su carrera, con Ronaldo en el Inter, dejando atrás la temporada individual más sublime que se recuerda.

El paso de Ronaldo por Italia no fue un tránsito feliz. Campeón de la antigua UEFA en el 98, aquel año iba a suponer el principio del fin del primer Ronaldo. Un Ronaldo sobreexplotado y exhausto en un Brasil que volvía a acudir a un Mundial con el cartel de máximo favorito pero con poco más que eso y la autoridad de Ronaldo como mejor jugador del mundo. Horas antes de la final de París, Ronaldo sufre unas extrañas convulsiones y la canarinha es vapuleada por Francia, acabando con la imagen de superhéroe de Ronaldo, el fin de aquel jugador que pudo haber llegado a ser el mejor de la historia.

Hubo otro Ronaldo, sin embargo, que figurará seguramente en letras más pequeñas al lado del majestuoso delantero que fue, pero que significó la redención de un crack. Si algo bueno tuvo aquella lesión en el tendón rotuliano, aquellos dos años perdidos entre quirófanos, fue la posibilidad de practicarle a Ronaldo la prueba del nueve. Su génesis, no podía ser otra tratándose de un grande, en un Mundial. A Japón y Corea llegaban como máximas favoritas Francia y Argentina. Apenas un mes antes Zidane había dibujado su más bello remate en el cielo de Glasgow y Henry crecía como su fútbol a velocidad de vértigo. Por primera vez en muchos años Brasil llegaba de tapado, con el antidivo Rivaldo como estrella y el joven Ronaldinho como etérea apuesta de futuro. Para nostálgicos, el regreso de Ronaldo, dos años apartado de la primera línea. Un Ronaldo que ya nunca volvió a ser el mismo pero que no había perdido efectividad. Aquel Ronaldo fue Pichichi del Mundial y marcó los dos goles de la final. El Fenómeno había vuelto. Ya no era aquel atleta, ya había mutado en un tranquilo rinoceronte asesino, pero había vuelto.

Y había vuelto a lo grande. Así que la vida le concedió a Ronaldo su segunda oportunidad de jugar donde más había brillado. Tras varios meses de negociaciones en el yate de Moratti, el Fenómeno volvía a España, rodeado aún de alguna duda con su rodilla pero con la esperanza de que su sociedad con gente como Figo o Zidane nos devolviera al gran delantero que un día fue. Durante dos años, y a pesar de la concentración de balones de oro de aquel equipo, se dijo que el Madrid empezaba y acababa en Casillas y Ronaldo. De hecho fue tan efectivo que quién sabe si la tremenda pegada que exhibió, la poca necesidad de creación que desprendía, pudiera haber sido la causante del bajón de aquel eficaz equipo.

Especialmente celebrado fue su concurso en Old Trafford en la vuelta de los cuartos de la Champions en 2003, uno de los mejores partidos de la pasada década en que el público del teatro de los sueños se levantó para ovacionar al verdugo que con su hat-trick les apartaba del camino. Especialmente temida, su ausencia en Delle Alpi en las semifinales de aquella edición. Quién sabe si el Madrid hubiera levantado su décima Copa si hubiera contado con el mejor Ronaldo, el Fenómeno reiventado, aquella tarde. Nunca estuvo más cerca el brasileño de ganar la Copa de Europa, torneo que nunca besó, como tampoco lo hicieran por cierto Pelé ni Maradona.

A Ronaldo le bastó con ganar dos Mundiales, ser el máximo goleador de la historia en fases finales y habernos dejado con la sensación de que nadie nos quitará haber visto jugar a uno de los más grandes jugadores que ha habido en la Historia. Esa Historia con mayúsculas de la que el Fenómeno, desde esta semana, ya forma parte.





Yankeeland

8 02 2011

Thanksgivingday supone en los Estados Unidos poco menos que el pistoletazo de salida de un período febril. El comienzo de las Navidades, de la previa de las Navidades a la americana, el más grande adviento consumista del año que finalizará danzando sobre patines en el hielo de Rockefeller Plaza. Un gran espectáculo, sin duda. Pero la Navidad ya hace más de un mes que pasó y el show must go on. Al saluda al nuevo año en Times Square sigue un mes de enero que desemboca en un nuevo período frenético.

El pasado domingo se jugó en Texas la final de la Superbowl, acontecimiento que deja incluso pequeñas las cifras de audiencias de las series finales por el anillo NBA. La emisión de la batalla entre Steelers y Green Bay Packers por la Fox se convirtió en EL PROGRAMA MÁS VISTO DE LA HISTORIA DE LA TELEVISIÓN, claro que tampoco tiene tanto mérito ateniéndonos al hecho de que cuatro de los cinco programas más vistos en la historia han sido finales de la Superbowl, acontecimiento esperado especialmente en cadenas de comida rápida, pizzerias a domicilio y “pharmacies” 24 horas con neveras repletas de Budweisser. Una final con solera, la de este año. Por un lado, los Steelers de Pittsburgh, el equipo que más veces ha ganado la Superbowl. Por el otro, los Packers (Wisconsin), históricamente equipo con más ligas previas a la Superbowl.

Para un neófito en el tema, para el que sus fundamentos de football se reducen al conocimiento de tres o cuatro franquicias (San Francisco 49ers, Dallas Cowboys) y de pocos jugadores que no sean Joe Montana, no es fácil analizar técnicamente el desarrollo de la final. Hace unos años intento unirme tímidamente al espectáculo del Carrusel (hablo del histórico) Deportivo de la Superbowl, pero el despertador no perdona, suerte que existen los podcasts. El espectáculo (hablo de la panoplia, de la logística), y hablo tanto del fenómeno en sí como de las retransmisiones radiofónicas, rara vez alcanza mayor dimensión. Pero si quería citarla como el peculiar Día de Acción de Gracias que marca el inicio de dos semanas apasionantes en el calendario deportivo Yankee y, por extensión, universal.

Y es que al otro lado del país, en la siempre pecaminosa ciudad de Los Ángeles, danzaran dentro de dos domingos los mejores jugadores de la mejor liga del mundo de baloncesto. No lo harán bajo un árbol de Navidad, sino en el Staples Center. Como siempre, los jugadores a seguir serán los grandes estrellas de la Liga, el Big Three (Allen-Garnett-Paul Pierce, más el desertor en Turquía Rondo) de Boston, el de Miami (Wade-James-Bosh), Kobe, los eternos europeos Gasol y Nowitzki, la figura pujante de Kevin Durant… hay sin embargo en esta edición una joven figura cuya expectación por lo menos igualará a la generada por cualquiera de estos fenómenos.

Es Blake Griffin, la nueva sensación de la Liga Americana. Por varios motivos, Griffin es un jugador que llama la atención. El primer novato en entrar en un All Star Game desde que el discutible sistema de votación permitiera a Yao Ming entrar en la edición de 2003 es un tipo diferente. A su apariencia de negro pelirrojo une una capacidad estratosférica para matar el aro rival, sin ser un prodigio de la musculatura al uso de Lebron. No le será ajeno el escenario de su gran puesta en escena: Blake juega en los Clippers, el hermano pobre de la ciudad californiana.

http://www.nba.com/video/channels/originals/2011/01/05/20110105_dunk_bgriffin.nba/

Un auténtico huracán. Hurricane, una de esas canciones que Rock & Gol me ha hecho llegar a amar/odiar casi con la misma intensidad. La insistencia. Un temazo, en cualquier caso:

http://clips.team-andro.com/watch/250ce57a6a970c9991a5/hurricane-bob-dylan

 





Liga BBVA: Resumen J.22

8 02 2011

Hola queridos lectores bienvenidos al resumen de la jornada número 22 de la liga BBVA.

El Valencia ganó en casa contra un Hércules que viene de perder la pasada jornada en casa contra el FC Barcelona por 0-3, esta jornada el Hércules perdió fuera de casa contra el Valencia por 2-0, el mejor jugador del partido Tino; el Levante ganó fuera de casa ante un Villarreal que viene de ganar la pasada jornada fuera de casa contra el Espanyol por 0-1, esta jornada el Villarreal perdió en casa ante el Levante por 0-1, el mejor jugador del partido Valdo; el Zaragoza empató en casa contra un Racing que viene de empatar la pasada jornada en casa contra el Valencia por 1-1, esta jornada el Racing empató fuera de casa contra el Zaragoza por  1-1, el mejor jugador del partido Cristian; el FC Barcelona ganó en casa ante un Atlético de Madrid que viene de perder la pasada jornada en casa contra el Bilbao por 0-2, esta jornada el Atlético de Madrid perdió fuera de casa ante el FC Barcelona por 3-0, el mejor jugador del partido Messi; el Osasuna empató en casa ante un Mallorca que viene de perder la pasada jornada en casa contra el Sporting por  0-4, esta jornada el Mallorca empató fuera de casa ante el Osasuna por 1-1, el mejor jugador del partido Gonzalo; el Sevilla empató en casa contra un Málaga que viene de perder en casa ante el  Zaragoza por 1-2, esta jornada el Málaga empató fuera de casa contra el Sevilla 0-0; el Getafe ganó en casa ante un Deportivo que viene de empatar la pasada jornada en casa contra el Sevilla por 3-3, esta jornada el Deportivo perdió fuera de casa ante el Getafe por 4-1, el mejor  jugador del partido  Pedro; el Athletic de Bilbao ganó en casa ante un Sporting que venía de ganar la pasada jornada fuera de casa contra el Mallorca por 0-4,  esta jornada el Sporting perdió fuera de casa contra el Bilbao por 3-0, el mejor jugador del partido Llorente y el Madrid ganó en casa contra una Real Sociedad que viene de ganar la pasada jornada en casa al Almería por 2-0, esta jornada la Real Sociedad perdió fuera de casa contra el Real de Madrid por 4-1,  el mejor jugador del partido Ronaldo.

El FC Barcelona sigue líder de la liga BBVA, le saca siete puntos al segundo clasificado que es el Madrid, que le saca nueve puntos al tercer clasificado que es el Villarreal, que a su vez le saca un punto al cuarto clasificado que es  el  Valencia.

Reciban un cordial saludo de les ha escrito.

Recuerden que tenemos una nueva cita si ustedes lo desean la próxima jornada que será la jornada número 23 de la liga BBVA, y con más y mejor se lo prometo.

Pásenlo muy bien y sigan la información deportiva con nosotros, con todas las aficiones.

Paz y amor.

Adiós.





En sus zapatos

4 02 2011

Imaginemos por un momento que somos José Mourinho. Por supuesto, a estas alturas de la temporada estamos en un momento muy delicado. Pese a ello, no nos inquietamos; porque somos José Mourinho, y José Mourinho no se inquieta.

El Barcelona está a 7 puntos en la liga (casi seguro 8 por el goal average). En una competición de liga normal, sería una distancia remontable. Pero ésta no es una liga normal, sino muy anormal. El Barça lleva a estas alturas 19 partidos ganados (la mayoría de ellos por goleada), 1 empatado y 1 perdido. No sufre para sacar adelante los partidos de liga; de hecho podría seguir ganando los partidos que quedan por venir prescindiendo de varios jugadores titulares en cada partido. Tengo la convicción de que el Madrid aún ganando más del 90% de los partidos que quedan de liga, no podría remontar. Lo inteligente, por tanto, es dejar ir la Liga y concentrar los esfuerzos allí donde sí pueden dar réditos.

Sí, amigos, si you fuera Mou empezaría a dar entrada en los partidos de liga a los Canales, Pedro León, Granero, Gago, Garay, Kaká, etc… Incluso a Morata, ahora que ha dicho el técnico Luso que está trabajando mejor y que cuenta con él para la primera plantilla la próxima temporada.

Imaginando que el Madrid llegara a la final de Champions, tendría 8 partidos importante en los que dar el todo por el todo en lo que queda de temporada: los siete partidos de la competición continental, y la final de Copa. Es en esos partidos en los que hay que sacar al 11 de gala.

Si hablo de esto es porque Mourinho ha cometido un error grave: no ha rotado en absoluto el equipo en las últimas jornadas. Como consecuencia de esto, Cristiano Ronaldo, Di María, Alonso y otros titulares están totalmente fundidos a estas alturas de temporada. No se puede tirar adelante una temporada con solo 11 jugadores. Y encima, enviando a los suplentes el mensaje de que no confía nada en ellos. Hay que cambiar esa dinámica peligrosa. Y hay que empezar a dar descanso a los titulares para permitirles recuperar cierta frescura de cara a la importante choque de Champions ante el Olympique.

En este orden de cosas, el partido de vuelta de la liga Real Madrid-Barcelona, al estar emplazado 4 días antes de la final de copa, pierde toda relevancia, y es un partido donde se podrían alinear a muchos suplentes con toda tranquilidad. Supongo que para entonces el Madrid ya estará como a 12 puntos del Barça. No se pueden ganar todos los títulos en el primer año, querido; y menos si te los juegas ante este Barça que es de otra galaxia. Lo importante es el partido del 20 de Abril, la finalísima.

Por cierto, ya hay rumores que apuntan a Mestalla como el campo que la albergará. La verdad es que si yo estuviera en los zapatos de Florentino Pérez habría hecho fuerza para intentar que la final fuera en el Nou Camp. Además de que sería mejor para el espectáculo, porque al ser el campo más grande de España, podrían haber más espectadores de ambos equipos, le supondría una presión extra al equipo de casa. Ya se demostró en aquella final perdida en el Bernabeu ante el Depor, el famoso “Centenariazo”. Recuerdo perfectamente que en aquel partido no había una sensación de equipo local/equipo visitante en el transcurso del encuentro, puesto que casi medio aforo eran aficionados deportivistas animando a su equipo. Me gustaría ver a 40.000 madridistas pintando medio graderío del Nou Camp de blanco; y si suena la flauta y el Madrid gana la final, orgía vikinga en Canaletas.

Y ya poniendo la vista en la próxima temporada, si yo fuera Mou haría toda la presión del mundo y más para convencer a Florentino de que el Madrid debe hacer un intento decidido y enérgico, poniendo todo lo que haya que poner sobre la mesa, para traer a Cesc Fábregas al Madrid. Porque aunque muchos ya den por hecho que Cesc será culé, esto es como un partido de fútbol: no se acaba hasta que se acaba. Y teniendo mucho que decir, no solo el jugador, sino también el Arsenal, merece la pena hacer el intento (recordemos el caso Mendieta con el Madrid, y la Lazio; no fue el primer deseo del jugador el que prevaleció). Porque a este Madrid para crecer futbolísticamente le hace falta más juego en el medio campo, alguien que se asocie con Xavi Alonso y cree fútbol.

Es lo que le falta a un equipo que defensivamente está muy fuerte, recordando por momentos al Inter de la temporada pasada. Quizás el  ideal mourinhano para el equipo merengue es aquel Chelsea que daba miedo en Europa. Un equipo que atacaba no por precisión y toque, sino por acumulación y velocidad. Pero que acogotaba a los rivales igualmente. El Madrid de principio de temporada, más fresco que ahora, recordaba a ese equipo. Yo, que no soy dogmático en mis juicios, pienso que es una manera válida de jugar al fútbol, que no hay solo una manera única de jugar bien al fútbol. Ése también es un fútbol bonito y respetable con el que los madridistas debemos aprender a disfrutar e identificarnos, de la misma manera que debemos entender que la Liga doméstica no es lo único que hay ahí fuera, que la Copa es importante porque se le ganaría al Todopoderoso Barça de la Galaxia, y porque un título es un título es un título (y no los derbys ligueros). En estos tiempos duros para los merengues, en esta temporada esplendorosa del Barça, entre las sempiternas urgencias y la necesidad de consolidar un proyecto de largo recorrido, el buen oficio de Mou para vencer en las competiciones del KO y las eliminatorias a doble partido podrían evitar un año más en blanco.