Y todo empezó en los 80…

11 11 2010

Con el reciente estreno del remake innecesario (eso es otra historia) de Karate Kid, me ha venido a la mente  perfectamente el día en el que vi por primera vez la película original de Ralph Machio y Pat Morita , fue como una catarata de aire fresco y motivación para iniciarme en el mundo de las artes marciales, en concreto en el Karate. Una diferenciación perfecta entre el bien y el mal, entre la justicia y la violencia, pero sobre todo una fuente inagotable de buena educación. Así era como enseñaba el señor Miyaghi a Daniel Larusso, y así es como se debe hacer. Pensando que todo el mundo es bueno por naturaleza y que son sus experiencias las que van moldeando la personalidad de cada uno. Nada más terminar de visionar la película, me puse ingenuamente a limpiar los azulejos de la cocina de mi madre, ante su complacencia, días después y con tan solo 6 años ya estaba dando mis primeras clases de Kyokushinkay, recuerdo que hubo verdadero furor por aprender los secretos del arte marcial de Okinawa.

Los padres no saben realmente todo lo positivo que tiene este noble arte marcial. Cuando un niño va al cole no le preguntamos ¿Te lo has pasado bien?, si no, ¿Qué has aprendido hoy?. Cuando no le apetece ir, le reforzamos diciéndole que tiene que ir para aprender, si está aprendiendo matemáticas no le preguntas si se divierte en la clase, sino, ¿qué has aprendido?. Todo esto lo digo porque muchas veces los padres mandan a los niños a hacer actividades extraescolares simplemente para librarse de ellos un rato, y el caso del karate es el mismo que el de un conservatorio de música, se va a aprender, está claro que a los niños no se les va a poner a darse palos y menos tan pequeños; se les hace juegos motores y disciplina, para que desarrollen habilidades, que luego pondrán en práctica conforme se van haciendo adultos, y las irán puliendo con katas y otros tipos de ejercicios.
Los niños tienen que estar en forma para combatir la obesidad infantil, la adicción a los videojuegos y la televisión y así favorecer el crecimiento tanto físico como intelectual. Pocos deportes (salvo la natación y otras artes marciales) aportan el beneficio que aporta el karate, ya que los niños trabajan todas las partes del cuerpo, tonifican sus músculos y los fortalecen y aumenta la agilidad (otra vez física y mental), también favorece su capacidad de concentración para que luego puedan rendir en las actividades intelectuales y les hace personas más íntegras para que sepan afrontar todos los obstáculos de la vida con tranquilidad y paciéncia. No todo en la vida es fútbol amigos, y si no ponerle a vuestros hijos Karate Kid, pero la de los 80.

PD.Que conste que no tengo nada en contra de Will Smith, de hecho considero que es una de esas personas que hacen que la vida mole más.

PD2.Se echa de menos pelis buenas de artes marciales (no me gustan nada las de Jacky Chan en plan coña), a ver si resucita el género o ponen otra vez programas tan buenos como “Cinturón negro” que presentaba Coral Bistuer.

Para que seáis un poco más felices:

http://www.youtube.com/watch?v=f4DbA7wjb3M&feature=related

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