Sébastien Chabal y la Haka

19 03 2012

Os confieso amigos que por primera vez en todos estos meses, estas próximas líneas las escribiré desde el más profundo desconocimiento de un deporte que, por curioso que parezca, me fascina. ¿Cómo puede ser que un deporte del que jamás he visto un partido completo me pueda interesar hasta el punto de dedicarle estos próximos minutos?

Debe ser sin duda por la enorme capacidad de lo anglosajón para crear formatos que atrapan, así como por su condición de alter ego del fútbol (un juego de caballeros jugado por villanos éste, un juego de villanos jugado por caballeros aquél). Si algo hizo que suplicara a mis padres para que instalaran sobre el televisor del salón una aparatosa antena receptora para sintonizar tele cinco fue poder seguir de ocho a ocho y veinte las andanzas del New Team y el Maped. De igual forma, si por algo envidiaba a los afortunados del primer canal plus, más que por el partido del domingo, era por lo exótico de su propuesta brit del sábado: la Premier de Cantona, Ian Wright o Alan Shearer y el entonces Cinco Naciones, oficioso campeonato de Europa de rugby.

Con varios de los ingredientes que componen las fórmula del éxito (tradición, iconos, liturgia, respeto máximo por rival y árbitro…) el rugby adolece en España de la falta de referentes. Es muy difícil engancharse a un deporte huérfano de figuras en un país, por tanto, hasta la llegada del Seve Ballesteros o el Fernando Alonso de turno, a la televisión no le interesa explotar los derechos de algo que no se le va a retornar en audiencias, lo que lleva a la falta de seguimiento y, por tanto, a una mayor dificultad para que la próxima generación pueda alumbrar a estrellas que inviertan el círculo vicioso. La apuesta como casi siempre en el mercado doméstico ha estado reducida a Barcelona, Madrid y poco más. Tuve ocasión hace poco más de un año de ver uno de los últimos partidos del Seis Naciones en un pub en Madrid y, rodeado de súbditos de la reina, el ambiente fue espectacular.

Para los neófitos en la materia, para quienes simplemente ojean las páginas de otros deportes, el rugby tiene a fecha de hoy dos referentes claros: el cavernícola francés Sébastien Chabal y el equipo nacional de Nueva Zelanda, los All Blacks, finalistas ambos países en el último campeonato del mundo. Uno, con su intimidadora imagen de Atila, los otros, con la famosa haka tribal que realizan antes de cada partido. No ha sido sin embargo un buen campeonato el último Seis Naciones para la Francia de Chabal, quienes hasta última hora tuvieron opciones de llevarse la cuchara de madera (poco deseada distinción otorgada al quince que no consiga ganar ningún partido), distinción que finalmente se jugaron en el último partido Italia y Escocia y que finalmente fue a parar a las “vitrinas” del Quince del Cardo.  La victoria final en esta edición del Seis Naciones fue para Gales. Los Red Dragons han acaparado varios de los triunfos: campeonato, Grand Slam, cumplida venganza de la última semifinal mundial ante Francia y su zaguero Halfpenny como máximo anotador.