En sus zapatos

4 02 2011

Imaginemos por un momento que somos José Mourinho. Por supuesto, a estas alturas de la temporada estamos en un momento muy delicado. Pese a ello, no nos inquietamos; porque somos José Mourinho, y José Mourinho no se inquieta.

El Barcelona está a 7 puntos en la liga (casi seguro 8 por el goal average). En una competición de liga normal, sería una distancia remontable. Pero ésta no es una liga normal, sino muy anormal. El Barça lleva a estas alturas 19 partidos ganados (la mayoría de ellos por goleada), 1 empatado y 1 perdido. No sufre para sacar adelante los partidos de liga; de hecho podría seguir ganando los partidos que quedan por venir prescindiendo de varios jugadores titulares en cada partido. Tengo la convicción de que el Madrid aún ganando más del 90% de los partidos que quedan de liga, no podría remontar. Lo inteligente, por tanto, es dejar ir la Liga y concentrar los esfuerzos allí donde sí pueden dar réditos.

Sí, amigos, si you fuera Mou empezaría a dar entrada en los partidos de liga a los Canales, Pedro León, Granero, Gago, Garay, Kaká, etc… Incluso a Morata, ahora que ha dicho el técnico Luso que está trabajando mejor y que cuenta con él para la primera plantilla la próxima temporada.

Imaginando que el Madrid llegara a la final de Champions, tendría 8 partidos importante en los que dar el todo por el todo en lo que queda de temporada: los siete partidos de la competición continental, y la final de Copa. Es en esos partidos en los que hay que sacar al 11 de gala.

Si hablo de esto es porque Mourinho ha cometido un error grave: no ha rotado en absoluto el equipo en las últimas jornadas. Como consecuencia de esto, Cristiano Ronaldo, Di María, Alonso y otros titulares están totalmente fundidos a estas alturas de temporada. No se puede tirar adelante una temporada con solo 11 jugadores. Y encima, enviando a los suplentes el mensaje de que no confía nada en ellos. Hay que cambiar esa dinámica peligrosa. Y hay que empezar a dar descanso a los titulares para permitirles recuperar cierta frescura de cara a la importante choque de Champions ante el Olympique.

En este orden de cosas, el partido de vuelta de la liga Real Madrid-Barcelona, al estar emplazado 4 días antes de la final de copa, pierde toda relevancia, y es un partido donde se podrían alinear a muchos suplentes con toda tranquilidad. Supongo que para entonces el Madrid ya estará como a 12 puntos del Barça. No se pueden ganar todos los títulos en el primer año, querido; y menos si te los juegas ante este Barça que es de otra galaxia. Lo importante es el partido del 20 de Abril, la finalísima.

Por cierto, ya hay rumores que apuntan a Mestalla como el campo que la albergará. La verdad es que si yo estuviera en los zapatos de Florentino Pérez habría hecho fuerza para intentar que la final fuera en el Nou Camp. Además de que sería mejor para el espectáculo, porque al ser el campo más grande de España, podrían haber más espectadores de ambos equipos, le supondría una presión extra al equipo de casa. Ya se demostró en aquella final perdida en el Bernabeu ante el Depor, el famoso “Centenariazo”. Recuerdo perfectamente que en aquel partido no había una sensación de equipo local/equipo visitante en el transcurso del encuentro, puesto que casi medio aforo eran aficionados deportivistas animando a su equipo. Me gustaría ver a 40.000 madridistas pintando medio graderío del Nou Camp de blanco; y si suena la flauta y el Madrid gana la final, orgía vikinga en Canaletas.

Y ya poniendo la vista en la próxima temporada, si yo fuera Mou haría toda la presión del mundo y más para convencer a Florentino de que el Madrid debe hacer un intento decidido y enérgico, poniendo todo lo que haya que poner sobre la mesa, para traer a Cesc Fábregas al Madrid. Porque aunque muchos ya den por hecho que Cesc será culé, esto es como un partido de fútbol: no se acaba hasta que se acaba. Y teniendo mucho que decir, no solo el jugador, sino también el Arsenal, merece la pena hacer el intento (recordemos el caso Mendieta con el Madrid, y la Lazio; no fue el primer deseo del jugador el que prevaleció). Porque a este Madrid para crecer futbolísticamente le hace falta más juego en el medio campo, alguien que se asocie con Xavi Alonso y cree fútbol.

Es lo que le falta a un equipo que defensivamente está muy fuerte, recordando por momentos al Inter de la temporada pasada. Quizás el  ideal mourinhano para el equipo merengue es aquel Chelsea que daba miedo en Europa. Un equipo que atacaba no por precisión y toque, sino por acumulación y velocidad. Pero que acogotaba a los rivales igualmente. El Madrid de principio de temporada, más fresco que ahora, recordaba a ese equipo. Yo, que no soy dogmático en mis juicios, pienso que es una manera válida de jugar al fútbol, que no hay solo una manera única de jugar bien al fútbol. Ése también es un fútbol bonito y respetable con el que los madridistas debemos aprender a disfrutar e identificarnos, de la misma manera que debemos entender que la Liga doméstica no es lo único que hay ahí fuera, que la Copa es importante porque se le ganaría al Todopoderoso Barça de la Galaxia, y porque un título es un título es un título (y no los derbys ligueros). En estos tiempos duros para los merengues, en esta temporada esplendorosa del Barça, entre las sempiternas urgencias y la necesidad de consolidar un proyecto de largo recorrido, el buen oficio de Mou para vencer en las competiciones del KO y las eliminatorias a doble partido podrían evitar un año más en blanco.

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4 responses

4 02 2011
Manu

Un apunte: No se puede comparar el caso de Mendieta con el de Cesc.
Mendieta no era ni seguidor, ni canterano del Real Madrid, y fue el Valencia quien se lo quiso vender a la Lazio.
Cesc en cambio, ha manifestado que quiere jugar en el Barcelona, que nunca iría al Real Madrid, y además es culé, y canterano del FC Barcelona.
Un saludo

4 02 2011
contodaslasaficiones

Soy de una opinión diferente. En el mundo del fútbol profesional los jugadores miran por sus intereses personales y económicos, y el sentimiento de seguidor tiene poco que ver ahí. Eso es para los aficionados. No tiene nada que ver la mentalidad de un aficionado con la de un profesional, y no debemos perder eso de vista.
Si el Barça fue el equipo en el que se crió Cesc, también fue el equipo que no supo valorarlo (y pagarle lo que merecía) y lo dejó marchar a otro sitio donde sí apostaron por él de verdad.
Y en cuanto a lo de ser culé, también Miguel Ángel Nadal era madridista. Hasta que lo fichó el Barça, claro. Es decir, que los futbolistas se deben al club que apueste por ellos en un determinado momento, y no se sienten deudores de otros clubs en los que hayan trabajado. ¿o es que los sentimientos de seguidor y canterano blanco causaron algún reparo a Dani García cuando se le presentó la oportunidad de fichar por el Barcelona?
Y por cierto, el Valencia no quiso vender a Mendieta a la Lazio. Ellos querían que se quedara en el Valencia, pero el propio jugador puso las cosas tan en su contra presionando por irse al Madrid, que Gaizka simplemente ya no podía seguir en el equipo (y eso que hasta entonces había sido “el murciélago del escudo de Valencia”), ya la afición le tenía gato. El equipo italiano aprovechó eso para cerrar un fichaje inesperado.

4 02 2011
Manu

El más caro de un jugador español hasta Fernando Torres

8 02 2011
Dennis

Soy de los que piensa que la historia del Inter- Barcelona se volverá a repetir esta temporada. El Barcelona inmensamente superior, pero los títulos para Mourinho.
Un saludo.

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