El Centenario del Titanic

14 05 2012

Pocas semanas después de conmemorarse el centenario del hundimiento del Titanic, vivimos una semana de baloncesto con dos hitos con un impacto comparable al del desastre del trasatlántico irlandés. Comenzábamos la semana hace ocho días con la clase más triste en el Ramiro de Maeztu, con el histórico Estudiantes descendido deportivamente (ya veremos si también en los despachos) a LEB, una categoría que desconocía. Siempre había sido testigo el público demente del baloncesto de la máxima categoría en España. Así, un equipo que ha visto defender su camiseta a Fernando Martín, Winslow, Orenga, Azofra, los hermanos Reyes, Jiménez, Loncar, Sergio Rodríguez, Suárez; que ha dado la alternativa a técnicos históricos como Díaz Miguel, Aíto o (el primer) Pepu Hernández, con una de las aficiones más fieles de España, veía como tras varios años jugando con fuego su equipo perdía la categoría, pese a refuerzos como Bullock, De La Fuente o Jiménez. Un drama y reflexiones como el papel de Pepu en su retorno como director deportivo o la productividad de su cantera.

Aunque el plato fuerte de la semana a este lado del Atlántico (ya profundizaremos con las semis de conferencia NBA) empezaba el viernes en Estambul. A priori, viendo por ejemplo el puesto de base uno podía aventurar quién NO ganaría: Diamantidis/Saras, Teodosic, Spanoulis jugando de uno… Marcelinho. No se trata de cebarse con un jugador en concreto, pero sí que se puede discutir la política de fichajes del Barça el pasado verano: no se ha estado a la altura en el puesto de base (debilitado, Ricky y Lakovic ofrecían más soluciones que Huertas), Eidson ha aportado más nombre que rendimiento y desde luego menos en defensa y tiros providenciales que Basile y con Gran Canaria se adelantó el Madrid con Jayce Carroll. Lo que unido a la excesiva dependencia de Navarro o la irregular campaña de Mickeal ha provocado que la Copa y la Euroliga hayan volado, reduciendo todas las posibilidades de un equipo pensado para ganar en todos los frentes a la posibilidad de éxito en la liga doméstica.

Pero la auténtica debacle histórica de esta semana llegaba anoche. El CSKA, eterno candidato al título, veía aún más reforzada si cabe su lujosa plantilla, llegando a Estambul con un banquillo integrado por jugadores que serían estrellas incluso en cualquiera de sus rivales en la Final Four: Gordon, Lavrinovic, Kaun o Shevd, no digamos ya Siskauskas o Khryapa han cedido este año los focos a los tres fichajes estrella en Moscú, configurando la plantilla más potente que se recuerda en Europa desde los tiempos de la Jugoplastika, una escuadra que podría incluso competir sin ruborizarse en los playoffs por el título americano. Kirilenko hacía un paréntesis en su exitosa carrera NBA (después del verano fichará por los Brooklyn Nets), Krstic también cruzaba el charco y los magnates rusos eran capaces de arrebatarle en verano a Teodosic a su rival de anoche.

Contra esta bestia jugaba un renovado Olympiacos, debilitado con la pérdida de jugadores top como Teodosic, Kleiza o Papaloukas y encomendado a la maestría de su antiguo entrenador Dusan Ivkovic (ex-Cska) y al fichaje estrella Vassilis Spanoulis. Tras un primer cuarto paupérrimo, que condenaba a la final a los cuarenta puntos, parecía que bajo la batuta de un Teodosic que pretendía discutirle el MVP de la final a su compañero Kirilenko con tres triples seguidos, el CSKA se pasearía ante un rival inesperada. Sin embargo a partir de una gran defensa, y de una lección de juego de Spanoulis (pese a no ser un base-base, le enseñó los secretos del puesto de uno a Teodosic) y de pundonor de Printezis y Papanikolau (MVP moral de la final, 18 puntos con 100 % de acierto en TODOS los tiros hasta el último minuto del partido), el Olympiacos, que había dejado en la cuneta de Montepaschi en cuartos y a Barça en semis, le enseñó los dientes a su rival (enjugó 19 puntos de desventaja en los últimos 12 minutos) y mostró, a los magnates rusos que el baloncesto es algo más que millones de dólares.





La clase media (I)

27 03 2012

Buenas noches a todos, en especial esta noche a quienes hayáis podido encontrarnos a través de @ctlaf, aunque de momento yo sigo prefiriendo más espacio para expresarme. Buenas noches también, aunque de momento tampoco creo que nos lean, pero por si acaso, a los señores programadores de televisión española, quienes esta tarde se han dignado a ofrecer el evento programado (tercer partido de la serie de cuartos Unics Kazan – Regal Fc Barcelona) a las 18.00 cuando quedaban poco más de dos minutos para el final del cuarto cuarto. Eso es vender credibilidad. Y pensar que aún somos unos cuantos los que defendemos al ente público y lo seguimos prefiriendo a la alternativa de que el partido de Champions de turno se convierta en una previa de Doctor Mateo.

En fin, a lo que íbamos, hoy quería hablar de la llamada clase media de la Liga española. Tradicionalmente Barça, Real Madrid y los entrenadores de ambos equipos copan las crónicas habituales, también las nuestras. En otros momentos nos hemos centrado en la lucha por evitar los puestos de descenso, y en la a nuestro juicio superior calidad de nuestra parte baja de la tabla con respecto a otras ligas continentales. Hoy hablaremos de la clase media, y es de justicia empezar con los aún representantes en la Europa League, uno de los termómetros más fiables para evaluar la calidad competitiva de las principales ligas de Europa. Heredera de la antigua Uefa, no tiene el glamour de aquella competición que aglutinaba a los mejores equipos de Europa hasta los últimos noventa, pero es como decimos una excelente referencia del nivel medio europeo.

Nuestros equipos se enfrentan a uno ronda engañosa: casi menos caché en cuartos que en octavos. El Valencia se mide el Az Alkmar, equipo sin la heráldica de históricos como Psv o Feyenoord, pero más regular que ambos en los últimos años. Menos nombre pero más  peligro por tanto que la ronda anterior, con la enésima situación complicada de divorcio grada-Emery. Tras superar a Lazio y Besiktas el Atlético se medirá al Hannover, equipo de la parte alta de la tabla alemana, con el clásico juego alemán, dicen. La trayectoria del equipo ha bajado algunos enteros en las últimas jornadas, tras el espectacular arranque de la era Cholo. Es en estos momentos cuando el equipo debe dar señales de madurez, con un paso al frente de sus dos jugadores franquicia (Falcao y Adrián) para afrontar con ciertas garantías el triple reto colchonero de cara al fin de temporada: llegar lo más lejos posible en Europa, amarrar la clasificación para la próxima edición (parece que el sueño de la Champions queda algo lejos después de los últimos tropiezos) y plantarle cara de una vez a su máximo rival capitalino en Liga.

En Bilbao deberán hacer un ejercicio de tremenda mentalización: la temporada no acabó con la machada ante el United, quedan aún un par de meses de competición, que pueden hacerse algo duros para el joven y exprimido once de Bielsa. Se juegan los cuartos además contra uno de los equipos que mayor piel competitiva está tomando en los últimos años: el Schalke 04 de Raúl, Jurado y Huntelaar. Un equipo sin el caché de Bayern o Dortmund pero que poco a poco está demostrando que igual el éxito europeo en la pasada edición de Champions (solo doblaron la rodilla ante una sublime actuación de Ryan Giggs para el Manchester en semis, dejando por el camino al campeón Inter tras golearle en San Siro) no fue tan casual.





El peligro del Este

22 03 2012

Con la perspectiva de la Final Four en Estambul a poco más de un mes vista, han empezado los cruces al mejor de cinco de cuartos en la Euroliga post-cierre patronal NBA. Pocos rescoldos quedan ahora de aquel eco que amenazó con sacudir los cimientos del basket europeo, pero sí los suficientes como para confirmar los augurios de entonces: el peligro este año viene de Moscú. Pese a la salida de un hombre clave los últimos años como Smodis, los moscovitas, eternos integrantes del cuadro final de honor, han conformado este año una de sus mejores plantillas de siempre, y eso es mucho decir en una escuadra de su abolengo, capaz de resistir su comparación con cualquier equipo a ambos lados del Atlántico. A saber: Teodosic, o lo que es lo mismo, puede que el mejor base no NBA del momento; dos estrellas NBA como Nenad Krstic y AK-47, más el bloque “ruso” (Siskauskas, Vorontsevich, Shved, Kaun, Khryapa o Kurbanov) y el fichaje de un jugador curtido en mil batallas europeas como D. Lavrinovic hacen del CSKA un equipo al que pocos en el mundo podrán mirar muy por encima del hombro. Sin duda a  algo más que el efecto Miribilla deberán apelar el Bilbao para plantarle cara al CSKA.

Viendo a los ocho mejores de Europa, parece que el duelo Barça – Este de Europa (con permiso de Montepaschi) será el que marque el devenir de la competición. Ahora bien, si bien es cierto que el Barça debe estar entre los cuatro mejores, lo cierto es que hasta este momento de la temporada tampoco ha demostrado la autoridad que se le presuponía. En el primer partido de su serie sufrió mucho más de la cuenta en un partido que tenía controlado ante un Kazan con los únicos argumentos de Domercant y su gigantón pívot Jawai. ¿Realmente es mejor este FC Barcelona que el de pasados cursos?, ¿son Huertas o Wallace mejores opciones que Lakovic o Basile? Hasta ahora el Barça está viviendo de su defensa y del buen momento de un cada vez más ascendente Erazem Lorbek y un gran Boni Ndong, parece que Pete Mickeal está recuperando el nivel y luego está Navarro. Pero la dirección del juego y la aportación de algunos jugadores deberá crecer para poder aspirar a que Estambul una su nombre a Barcelona y París como ciudades donde el Barça ganó una Euroliga.

Siguiendo con la nómina de equipos del Este encontramos los nombres de los dos clubes atenienses y el del Maccabi. Sorprende en el caso heleno como la tremenda crisis del país no ha pasado apenas factura en la confección de los equipos. El PAO, vigente campeón, vive tiempos convulsos. Nada nuevo en el equipo de los hermanos Giannakopoulos. Los rumores de fin del ciclo Obradovic, uno de los matrimonios (PAO-Zeljko) más fructíferos de la historia reciente en Europa, sin embargo no han variado un ápice el talante competitivo del equipo griego por antonomasia (ritmo lento, presión increíble en la grada…), un equipo hecho de la misma pasta que este tipo de partidos. Bajo la dirección de Diamantidis (31 puntos de valoración en el primer partido de la serie),  Calathes y Jasikevicius y las referencias de Mike Batiste en la pintura y Sato en el exterior, los atenienses serán un rival más feroz cuanto más cerca del final se encuentren.

Juegan los del Oaka contra el Maccabi (1-0) en la reedición de la final del año pasado. Los israelíes han perdido este año al eterno Derrick Sharp (retirado), a Jeremy Pargo y a Chuck Eidson, pero vuelven a ser una de las escuadras más fuertes de Europa. Para compensar tan ilustres bajas los macabeos ficharon en verano nada menos que a Jordan Farmar (ex Los Angeles – New Jersey), a Theo Papaloukas, Devin Smith… en un equipo en el que viejos conocidos ACB (Burstein, Eliyahu, Hendrix) siguen compartiendo galones con el gigantón Schortsianitis.

Finalmente, y como posible rival del Barça en la posible semifinal de Estambul, juegan Montepaschi y Olympiacos (único partido con ventaja visitante al final del primer round). Nuevamente, un inopinado talonario griego, capaz de sufragar nóminas como las de Spanoulis, Keselj o el sabio Ivkovic en el banco. Enfrente, otro de los clásicos de estas rondas, el Montepaschi Siena, que arrasó en su grupo en la fase previa con varios “top” en sus filas (David Andersen, K.Lavrinovic…) y con la aportación, en juego y en estadísticas personales, de uno de los jugadores más desequilibrantes del momento, ya lo pudimos comprobar en la pasada Eurocopa de naciones, el “macedonio” Bo McCaleb.

Nos vemos en Estambul.





Estrellas sin brillo

2 03 2012

El pasado fin de semana coincidieron en el tiempo y casi en el espacio dos de los grandes acontecimientos en cuanto al glamour se refiere; sí, amigos. Me refiero a los Oscars y al All-Stars weekend de la NBA. Lógicamente aquí no nos vamos a poner a hablar de los Oscars, pero si vamos a hacer un paralelismo entre estas dos pasarelas de celebrtities: Los Oscars es la gran fiesta del cine en la que hay de todo menos cine y el All-Stars es la gran fiesta del Baloncesto en la que hay de todo menos baloncesto. Que aprendan de nuestra Copa del Rey a la que quizá le falten unos concursos de habilidades (triples, mates, etc…).

Peor quizás la comparación adecuada no sea con la Copa del Rey, sino con un partido de fútbol de estos que son del tipo “Amigos de Zidane contra amigos de Ronaldo”. Un partido jugado sin sustancia ni intensidad, sin defensas, puede resultar vistoso en cuanto a jugadas superlativas de cara a la galería, tipo Globe Trotters, pero estará irremisiblemente falto de la garra y la emoción que da la alta competición de un partido oficial.

A esto se le añade la absurda obsesión de todos los que participan por ganar el MVP del partido, que absurdamente es lo único que queda para la historia de estos partidos de las estrellas, y algunas veces hace que compitan jugadores de la misma conferencia por este absurdo galardón de primadonnas. Como si el baloncesto fuera un deporte individual y no colectivo.

Aun así lo que más detesto de los All-Stars games son los procesos de selección tipo Yao Ming (jugador ultra mediocre) o en el caso de este año la imposició del base de los Knicks Jeremy Linn por hacer 3 semanas buenas de competición, esto es convertir la NBA en un Gran Hermano, un concurso de popularidad. Jeremy Linn es la típica tontería americana de : “Ese chico podía ser tu vecino” en película de hechos reales de Antena 3 los fines de semana al medio día.

Una posible manera de mejorar el All-Stars sería incentivando económicamente con una gran suma de dinero al equipo ganador. Eso haría que se lo tomaran más en serio, y que no hubiera defensas blandas y resultados del tipo 149-152 que devalúan el baloncesto. O bien la participación en los concursos de mates y triples de jugadores semi-desconocidos, pero que sean realmente buenos en esa especialidad.

 





Showtime

16 02 2012

2012 tiene marcados a fuego varios acontecimientos deportivos, muchos de ellos derivados de su naturaleza como año olímpico, otros por el propio devenir de los últimos años: la lucha de Bolt contra sí mismo, una hipotética final en Champions de Barça y Madrid, la respuesta de la selección española de fútbol al peso de la púrpura, el éxito y el cansancio de algunos de sus jugadores… sin embargo, si hay una fecha que hace años viene marcada, ésta es la del 11 de agosto, con una eventual final de JJOO entre las selecciones española y norteamericana. Por si no lo habían adivinado, hablamos de BALONCESTO.

Tiempo habrá sin embargo para analizar las claves del campeonato olímpico y valorar si la previsible despedida del equipo de buques insignia como el mayor de los Gasol o Juanqui Navarro  podrá competir contra el temible cóctel entre los equipos campeones de 2008 y 2010 que concurrirá por bando yanqui. Medio año por tanto para el gran día, pero esto no significará que estaremos huérfanos de emociones fuertes hasta entonces. Sin ir más lejos, All Star y Copa del Rey hacen siempre de febrero un mes apasionante a ambas orillas del Atlántico. Puro showtime en una época en que vuelven a sonar los cantos de sirena del comisionado Stern acerca de la futurible implantación de la Liga americana en ciudades como Londres, Milán o Barcelona. Negocio, negocio, negocio.

Esta vez ha sido Marc el Gasol que jugará el partido de las estrellas, sumido Pau como está en el difícil año de Lakers, aunque dicen los que saben que Ricky, quien jugará el partido de rookies vs sophomores, no hubiera desentonado entres los mejores bases del mundo. Colarse entre gente como Paul, Nash o Rose no debe ser fácil, pero este Ricky feliz y un cada vez más recuperado Calde pueden ser los dos mejores fichajes de verano y uno de los principales factores diferenciales con respecto a la final pequinesa.

A otro nivel, pero cuajada también de scouters americanos, se juega aquí la intensa Copa del Rey, tan hermosa en su formato y colorido como criticada últimamente por su supuesto “interés” en que la final la jueguen los dos grandes, tan opuestos en su puesta en escena como sus homólogos futbolistas, solo que con los papeles algo cambiados, en basket es el Madrid el equipo ofensivo y coral y el Barça el férreo e inexpugnable. Ha conformado Pascual un equipo que está batiendo registros históricos de baja anotación en contra, mientras que los chicos de Laso optan por correr y anotar, correr y anotar, bajo la batuta de Rodríguez y el siempre animoso Sergi Llull. Todo apunta a un duelo por el MVP entre Mirotic (sabe que si quiere estar en los Juegos muchas de sus opciones pueden pasar por el Sant Jordi) y el eterno Navarro, pero como siempre para llegar a la hora de las estrellas, antes deberá pasar la de otros jugadores, los Carroll, Lorbek, etc.

Además del duopolio no podemos olvidar el derbi vasco entre el Grescap y el coperísimo Caja Laboral, tan desigual en apariencia como engañoso en la realidad: no olvidemos que el Grescap viene de darle una soberana tunda en Europa al Madrid, y de que si sigue en Europa es por haber dejado atrás a los vitorianos. Y después de esto vendrá el duelo entre los anfitriones y una de las grandes sorpresas de la Liga Endesa, un Lucentum al que alguien debió iluminar este verano y bendecir con los aciertos de las contrataciones de Singler (ahora traspasado al Madrid) y  Kaloyan Ivanov (al que una inoportuna fiebre le pone en duda para esta noche). Sin embargo el futuro no deja de ser gris para los alicantinos a corto plazo, y es que los plazos del concurso son inexorables. Pero si algo tiene la Copa, ya sea de fútbol o de baloncesto, es que es la competición del corazón, la más abierta a la sorpresa, así que todo puede pasar.

Mañana será el turno de otros equipos: los derbis andaluces (Freeland, otro de los aspirantes a MVP de mediar sorpresa vs Davis) y madrileño entre Real y Fuenlabrada…

Disfrutemos, este año se va a respirar BALONCESTO. It’s SHOWTIME!!





Breves Estivales (Polideportivo)

6 08 2011

  • Tenis:

Rafa llega a Montreal para iniciar su preparación para el US open 2011. Según Tío Toni, ha ido poco a poco en su recuperación física y en su puesta a punto para la temporada americana de pista dura. Sin querer forzar para evitar riesgos. A priori Djokovic será el gran favorito, pero la moral está alta en el bando del mallorquín. También está muy interesado en participar en la Copa Davis. Jugamos ante Francia en casa, así que a priori no deberíamos tener problema en llegar una vez más a la final este año. Debemos rezar para que nuestro rival sea Argentina (aquí), y no Serbia (allí). El de Belgrado es un coco.

  • Formula 1:

Hamilton está a 88 puntos de Vettel. Alonso a 89. Y quedan 8 carreras por disputarse. ¿Hay campeonato? Yo diría que no. El Red Bull de este año, a parte de ser el coche más rápido de largo, es mucha más fiable que en años anteriores: un caballo ganador. Alonso debe aspirar a ganar cuantas más carreras pueda mejor, de cara a su palmarés. Y hay que ir preparando el Ferrari de 2012. Mejor que se pongan las pilas en Maranello, porque en estos últimos años tipos como Ross Brown o Adrian Newey les están pintando la cara a los del Cavallino.

  • Ciclismo:

Tour soporífero y sin nada destacable. Los Schleck no han estado bien, y Contador tampoco, quizás porque al no saber seguro si podría correrlo, se volcó demasiado en preparar el Giro, y ha llegado al Tour falto de fuerzas. El Giro por cierto, competición de mucho mayor nivel competitivo que el Tour en estos últimos años, aunque sea la ronda gala la que retenga aún el máximo nivel de prestigio. En Francia, al de Pinto se le empezó silvando, pero terminaron por aplaudirle. Sintomático.

  • Baloncesto:

Esperando con ansia el comienzo del Eurobasket. A ver de qué son capaces Gasol e Ibaka juntos. Interesante también la situación en la NBA, con el lockout. ¿Qué harán las superestrellas de la liga americana? ¿Confiarán en que la competición se retome dentro de unos meses, o probarán suerte en alguna liga europea o incluso con China? Según ESPN, 22 jugadores NBA ya han tomado este último camino: 7 a Italia, 3 a Turquía, 3 a Francia, 2 a Israel, 2 a Rusia, y con 1 tenemos a Grecia, Alemania, Serbia y Lituania. Sorprende no ver a ningún equipo español pujando por jugadores NBA de momento. ¿A qué creéis que es debido esto? Este puede ser un río revuelto (del tamaño del Amazonas) donde más de un pescador avispado puede sacar buenas ganancias.





De ayer, de hoy, de siempre

9 05 2011

Buenas noches, queridos amigos, después de varias semanas sin escribir, ¡vuelvo al emocionante reto de sentarme delante del ordenador!, con la sana intención, eso sí, de no abusar de polémicas, interpretaciones, acusaciones, descalificaciones, dimes y diretes a cuentas de la histórica serie de clásicos reciente. Sin duda la profusión de análisis tácticos, de aproximaciones, de artículos leídos, me secó el cerebro como a Don Quijote las aventuras de Tirante, así que poco más he podido aportar al respecto.

De todo cuanto he leído, me quedo con la reflexiones de Sámano y Del Bosque (tampoco es noticia), que eran más o menos las siguientes: el Madrid jugó el último partido, dice Sámano, conforme correspondía a su heráldica, el mejor o peor repertorio es cuestión de ciclos, pero un equipo no puede perder su fachada. Finalmente no la perdió el Madrid, como tampoco lo hizo el Barça hace unos años, en aquella semifinal inversa a ésta en la que el equipo entonces dirigido por Charly Rexach se fue a lo loco en el partido de ida en el Camp Nou, permitiendo a McManaman retratar a una defensa suicida y sellar el pase del Madrid a la Final.  Por su parte, al entrenador salmantino, cuando le preguntaron en la radio por la presunta deriva de los enfrentamientos entre jugadores nacionales, respondía, con su proverbial templanza, “mire usted, los Madrid – Barça, no se han empezado a jugar ahora”.

Son partidos de ayer, de hoy, de siempre. Trascenderán incluso, por imposible que pueda parecer, a Pep y a Mou, a Messi y a Cristiano, a Inda o Mascaró. Son dos equipos que ya eran grandes, grandísimos, y que de alguna forma en el pasado pudieron (no lo sé, ni estuve allí ni pretendo entender nada, ni creo que deba ser extrapolable al presente) concepciones diferentes de un país, así que de alguna forma u otra, y avivados por el fuego de la competitividad, periódicamente surgen conflictos. Figo, Mourinho u Ortíz de Mendíbil no son más que coartadas, muy bien utilizadas por cierto por medios a un lado y otro del puente aéreo.

De ayer, de hoy y de siempre, es también Zeljko Obradovic, ese técnico eterno que ayer se permitió igualar el solo el record de Copas de Europa de baloncesto que tiene el Real Madrid como club. Parece Obradovic un alquimista moderno que ha encontrado el elixir del éxito, aplicando en su Panathinaikos en el último lustro una peculiar filosofía, casi más vital que deportiva: descansar un año para ganar sin grandes complicaciones el siguiente. De la mano de Diamantidis, acaparador una vez más de cuantos premios individuales otorga la organización y con un juego por el que pocos trasnocharían por ver en la NBA (una NBA  que por una vez tiene al pequeño de los Gasol un escalón por encima del mayor), Obradovic volvió dar la enésima lección de planteamiento, de como imponer tu ritmo al rival (un Maccabi excesivamente dependiente de la mano de Pargo y excesivamente falto de la intensidad de Perkins), de como, en definitiva, ganar ocho Copas de Europa. Una Copa de Europa que al final le vino grande al Madrid, pero que debería hacerle ver que si, por una vez, confía en un bloque y en un proyecto a medio plazo, puede volver a ser grande en Europa. Enhorabuena a Nikola Mirotic por su elección como jugador sorpresa del torneo.

Podríamos hablar de más cosas, han sido muchas semanas, de la nueva amenaza que tiene Nadal en Novak Djokovic, del insólito finalista al que espera Dallas en el Oeste (Oklahoma o Memphis), de la final anticipada en el Este entre Boston y Miami, o del tímido despertar de Ferrari, pero permitirme que mi despedida, y la de este foro, sea hoy para acordarnos de dos deportistas que nos han dejado: uno, para transformarse en leyenda, el gran Seve Ballesteros, un pionero universal; el otro, presa del más grande de los infortunios, el belga  Wouter Weylandt, que ha muerto esta tarde en el Giro. Descansen en paz los dos.





Es la Guerra

24 03 2011

Mientras Europa debate la diferencia entre guerras justas e injustas, mientras África y Asia las padecen, mientras Japón lucha desesperadamente contra las maldades de naturaleza y progreso, la vida sigue. Casi resultaría frívolo hablar hoy de los cuartos de final de la Euroliga, de cualquier otra cosa que no fuera grave, fría y seria, más propia de ese invierno que parece resistirse a abandonarnos que de esa primavera que pacientemente se intenta abrir. Pero los almendros y los naranjos ya están en flor, y no cabe otra que seguir.

Se disputa esta noche la segunda jornada del playoff por cuatro plazas en la Final Four de Barcelona (bajo la fórmula 2+2+1), casi de soslayo, http://www.marca.com/blogs/13t/2011/03/22/euroliga-playoff-television-tuerta.html, Ramón Trecet nos da algunas de las pistas para seguir los enfrentamientos. También algunas otras que pueden aclarar algo de la oscuridad televisiva al respecto.

Una Final Four que puede ser histórica ya que hasta tres de los cuatro comparecientes pueden proceder de la doméstica ACB, hecho sin precedentes en la competición FIBA más importante del mundo. Tres hechos hacen del Barça el máximo favorito a revalidar su corona europea: ser el equipo de la ciudad anfitriona, mantener el nivel que le hizo campeón en París y haber acertado en las contrataciones de Ingles y Anderson para cubrir las bajas de Basile y Mickeal. Todo esto y el enorme fondo de armario de la sección de basket culé, que relativizan por poner un ejemplo con la aportación defensiva de Sada y el talento de Lakovic los bajones de Ricky. Visita Barcelona el Panathinaikos, un PAO sin la púrpura de antaño casi reducido a Diamantidis por fuera – Batiste por dentro, rodeados de una legión de pretorianos. Y sin embargo ahí estuvo, a una canasta de haber dinamitado el factor pista y haberse llevado la ventaja al temible OAKA.

Real Madrid y Power Electronics Valencia conforman la eliminatoria 100 % española. Si Tomic fue el gran descubrimiento de la serie el año pasado ante el Barça, este año parece el de la confirmación de Mirotic, uno de los jugadores de moda en Europa (posible MVP en la Copa, posible seleccionado por Scariolo, posible futuro NBA…). Dos jugadores que deberán sobreponerse a la falta de paciencia en la Casa Blanca para devolver al Madrid a una Final Four varios años después. Llull, Suárez… parecen argumentos más que suficientes para concluir el proyecto del que Messina abdicó, con el permiso de un PE espoleado desde la llegada del sabio Svetislav Pesic al banquillo. En apenas 48 horas se dieron resultados contradictorios el pasado mes de febrero, está por ver como responderán ahora ambos equipos, con varios duelos (Llull-De Colo, Suárez-Savanovic…) vitales para el devenir de la eliminatoria.

El Caja Laboral disputa ante Maccabi uno de los clásicos de la última década, digno incluso de una final en 2005. Pasan los años y ambos equipos se reinventan, poco importa que falten Calderón, Scola o Macijauskas, o que lo hagan Parker, Jasikevicius o Vujcic. En esta ocasión serán los San Emeterio, Teletovic y Barac, los Pargo, Hendrix o el tránsfuga Eliyahu quienes defenderán los pabellones de estos gigantes 100 % basket. El Caja Laboral deberá someter eso sí al equipo macabeo en el Fernando Buesa, ya que la visita al Yad Eliyahu (la mano de Dios, hoy llamada por exigencias del guión Nokia Arena) siempre es temible.

Cierra los cuartos de final el enfrentamiento entre dos de los mejores equipos del continente: el Olympiacos del Pireo y el Montepaschi Siena. Ciertamente sorprendente el repaso de los griegos en el primer partido de la serie: 89-41, 47-9 al descanso. 123/-2 en valoración. Mete miedo al Olympiacos, a priori el rival más temible en la Final Four. Nos esperan dos semanas de basket del bueno.

¡Os dejo a todos primaverando!: http://www.youtube.com/watch?v=O5Wc7b8YoSM





Yankeeland

8 02 2011

Thanksgivingday supone en los Estados Unidos poco menos que el pistoletazo de salida de un período febril. El comienzo de las Navidades, de la previa de las Navidades a la americana, el más grande adviento consumista del año que finalizará danzando sobre patines en el hielo de Rockefeller Plaza. Un gran espectáculo, sin duda. Pero la Navidad ya hace más de un mes que pasó y el show must go on. Al saluda al nuevo año en Times Square sigue un mes de enero que desemboca en un nuevo período frenético.

El pasado domingo se jugó en Texas la final de la Superbowl, acontecimiento que deja incluso pequeñas las cifras de audiencias de las series finales por el anillo NBA. La emisión de la batalla entre Steelers y Green Bay Packers por la Fox se convirtió en EL PROGRAMA MÁS VISTO DE LA HISTORIA DE LA TELEVISIÓN, claro que tampoco tiene tanto mérito ateniéndonos al hecho de que cuatro de los cinco programas más vistos en la historia han sido finales de la Superbowl, acontecimiento esperado especialmente en cadenas de comida rápida, pizzerias a domicilio y “pharmacies” 24 horas con neveras repletas de Budweisser. Una final con solera, la de este año. Por un lado, los Steelers de Pittsburgh, el equipo que más veces ha ganado la Superbowl. Por el otro, los Packers (Wisconsin), históricamente equipo con más ligas previas a la Superbowl.

Para un neófito en el tema, para el que sus fundamentos de football se reducen al conocimiento de tres o cuatro franquicias (San Francisco 49ers, Dallas Cowboys) y de pocos jugadores que no sean Joe Montana, no es fácil analizar técnicamente el desarrollo de la final. Hace unos años intento unirme tímidamente al espectáculo del Carrusel (hablo del histórico) Deportivo de la Superbowl, pero el despertador no perdona, suerte que existen los podcasts. El espectáculo (hablo de la panoplia, de la logística), y hablo tanto del fenómeno en sí como de las retransmisiones radiofónicas, rara vez alcanza mayor dimensión. Pero si quería citarla como el peculiar Día de Acción de Gracias que marca el inicio de dos semanas apasionantes en el calendario deportivo Yankee y, por extensión, universal.

Y es que al otro lado del país, en la siempre pecaminosa ciudad de Los Ángeles, danzaran dentro de dos domingos los mejores jugadores de la mejor liga del mundo de baloncesto. No lo harán bajo un árbol de Navidad, sino en el Staples Center. Como siempre, los jugadores a seguir serán los grandes estrellas de la Liga, el Big Three (Allen-Garnett-Paul Pierce, más el desertor en Turquía Rondo) de Boston, el de Miami (Wade-James-Bosh), Kobe, los eternos europeos Gasol y Nowitzki, la figura pujante de Kevin Durant… hay sin embargo en esta edición una joven figura cuya expectación por lo menos igualará a la generada por cualquiera de estos fenómenos.

Es Blake Griffin, la nueva sensación de la Liga Americana. Por varios motivos, Griffin es un jugador que llama la atención. El primer novato en entrar en un All Star Game desde que el discutible sistema de votación permitiera a Yao Ming entrar en la edición de 2003 es un tipo diferente. A su apariencia de negro pelirrojo une una capacidad estratosférica para matar el aro rival, sin ser un prodigio de la musculatura al uso de Lebron. No le será ajeno el escenario de su gran puesta en escena: Blake juega en los Clippers, el hermano pobre de la ciudad californiana.

http://www.nba.com/video/channels/originals/2011/01/05/20110105_dunk_bgriffin.nba/

Un auténtico huracán. Hurricane, una de esas canciones que Rock & Gol me ha hecho llegar a amar/odiar casi con la misma intensidad. La insistencia. Un temazo, en cualquier caso:

http://clips.team-andro.com/watch/250ce57a6a970c9991a5/hurricane-bob-dylan

 





Aquella noche de julio…

22 12 2010

… en Johannesburgo condicionará sin duda todos los resúmenes deportivos que del saliente año se hagan. En un país que ya había alcanzado cotas impensables hace poquísimos años como la Copa Davis, el Mundial de Fórmula Uno o incluso algún anillo de campeón de la NBA, que ya había sido campeón del Mundo en otras disciplinas como baloncesto o balonmano, solo faltaba por superar el atávico trauma con su primer deporte. Generación tras generación (estamos hablando del país de Luis Suárez, de Gento, de Amancio, de Butragueño o Guardiola) volvía cada cuatro (en el mejor de los casos) años a casa con el ánimo torcido, muchas veces en medio de ambientes muy enrarecidos, tropezando siempre con la quijotesca sensación de haber luchado contra molinos, ya fueran árbitros húngaros o egipcios, ya fueran rondas de penaltis o  grandes cantadas, que se nos hacían gigantes. Austria 2008 supuso el punto de inflexión en esta triste relación de España con los campeonatos, mutando, al son marcado por dos de los grandes entrenadores de nuestra historia, pero sobre todo, por el éxito de los conceptos futbolísticos que están a haciendo a nivel de clubs del Barça la referencia en este punto de la historia, el victimismo histórico por la felicidad futbolística. Felicidad que tuvo como todos sabéis su máxima expresión aquella noche de julio y que ha empequeñecido otras conquistas con menor calado mediático pero también dignas de contarse aquí.

A nivel individual, y fuera del fútbol y de la pareja Xavi – Iniesta (Dolce & Gabbana, Victorio & Lucchino) han sucedido acontecimientos alrededor de los cuatro o cinco nombres que a todos nos vendrían a la cabeza: Gasol, Nadal, Lorenzo, Alonso y Contador, con mayores o menores dosis de fortuna. Empecemos por Pau, coronado nuevamente como Emperador del Mundo con su segundo anillo NBA. Su ausencia de una Selección que cayó en Turquía ante la latente amenaza serbia le ha llevado a empezar su cuarta temporada en Los Ángeles a un nivel espectacular. En casa, en Europa reinó el Barça merced al crecimiento de un Ricky que sin embargo se mostró más dubitativo en el verano turco, y de un superequipo al que sin embargo el Caja Laboral en su enésima reconversión con San Emeterio como heredero de los Bennett, Nocioni, Scola fue capaz de levantar la Liga.

Nadal volvió a ser Nadal todo el año, vengando su derrota en la arcilla de París ante su verdugo del pasado año, el sueco Soderling, un título que marcaba el inicio de un posible Grand Slam si finalmente consigue llevarse dentro de un mes su segundo abierto en Melbourne, camino salpicado por alguna actuación memorable, como el partido en semifinales de la Copa de Maestros ante el escoés Murray. Impensable para agoreros pronosticadores prematuros de su declive en épocas recientes. Nadal – Federer, queda guerra para rato.

Por otra parte, quedarse solo con el enorme pique Lorenzo – Rossi, con victoria para el mallorquín, sería teriblemente injusto para todo lo bueno que ha sucedido este año en los Mundiales de Motociclismo. Si bien es el primer triunfo de un piloto español en la categoría GP (Àlex Crivillé lo fue en 500 cc), ha habido muchas más grandes noticias, desde la madurez de un Pedrosa que, no olvidemos, ha sido el segundo clasificado, hasta la irrupción de un Marc Márquez al que algún día quizá veamos conquistando mundiales de superior cilindrada. Lorenzo, Márquez y Elías, como vencedores, y Fernando Alonso con la consideración del resto de compañeros (Vettel incluido) como mejor piloto del año son las caras de una moneda que este año ha sido de oro en el motor español. La cruz, lamentablemente, la puso el 5 de septiembre la trágica muerte del japonés Tomizawa.

Alberto Contador ganó (o no, su incidente con el filete de clembuterol aún no está resuelto) el Tour de Francia más aburrido de los últimos años (dudoso honor que supongo batirá la edición del año 2011), un Tour tan insulso que puestos ahora a recordar, solo deja aquella espinosa avería de la cadena del pequeño de los hermanos Schleck camino de Balès, pero que no niega la tremenda de superioridad de Contador y Andy (liga escocesa, ¿les suena?) sobre el resto de corredores. Apasionante fue sin embargo la lucha sin cuartel de David Arroyo ante Ivan Basso y Vincenzo Nibali por conquistar la maglia rossa. Precisamente fueron los dos italianos quienes se llevaron las rondas italianas y españolas. Después, claro, el eterno ruido en torno a este deporte.

Sí, el dopaje, la lacra que viene persiguiendo a cierta parte del deporte español desde hace algún tiempo, golpeó con una virulencia nunca vista en este país a su más insigne atleta, la palentina Marta Domínguez (insisto en mi entrada anterior, con todas las cautelas del mundo), envolviéndola en lo que se ha llamado Operación Galgo, trama vinculada con actividades siniestras, como tráfico de sustancias dopantes o blanqueo de capitales). Dejemos a la justicia actuar y analicemos, que es de lo que trata este blog, la temporada. Sin Juegos ni Mundiales el interés de estas temporadas lo tenemos en los Campeonatos Europeos de Barcelona, con el francés Lemaitre y el británico Mo Farah como grandes estrellas, la sensación de falta de un relevo más solvente a la generación de Reyes Estévez, Marta Domínguez, Chema Martínez (plata en Maraton) y la reconquista, eso sí, de la distancia reina del mediofondo, los 1.500 m por Arturo Casado y Nuria Fernández.

Todo esto, pero también la contrarreloj en las alturas entre Edurne y Pasabán y Oh Eun-Sun por ser la primera mujer del mundo en conquistar los catorce ochomiles, la presencia de Barça y Ciudad Real en la Final Four de Balonmano, ese martillo pilón llamado Pacquiao, o los recientes oros de Mireia Belmonte en los Mundiales de Dubai, nos deja el 2010. Y como se suele decir en estos casos, no están todos los que son, pero son todos los que están. O algo así.

Os esperamos muy pronto. Felices Fiestas.

Hoy no voy a poner enlace de ningún vídeo musical, pero os dejo con una recomendación por si queréis, de alguna forma, contraprogramar a la Navidad: Balada Triste de Trompeta, la última de Álex de la Iglesia. Carlos Areces, literalmente, se sale.