Psychonovak

1 02 2012

Partiendo de la base de que para mí los deportes sin tiempo son los más duros mentalmente, el tenis es el más psicológico de todos ellos. Un ser humano que vaya perdiendo 6-0, 6-0, 5-0 (40 – nada) ¿cómo ha de afrontar la siguiente bola? Yo sé que Novak, el nuevo Novak, se la jugaría winner y ajustada a la línea, pensando que aún le quedan 3 sets por ganar.

El punto de inflexión se produjo en los JJ OO de Pekín 2008, en los que haciendo un mejor tenis que Rafa Nadal, fue derrotado debido a los errores no forzados que cometió en bolas francas y fáciles, ganando muchos más puntos que Nadal durante el partido. En el primer set de la final del Australian Open del otro día, se vio algo de aquel antiguo Novak. Pero luego se centró y recuperó el nivel de confianza que, visto lo visto, en el tenis es lo más importante.

Si tienes confianza, puedes jugar fuerte y arriesgar, ya que lo más seguro es que te entre todo. Y eso está en la cabeza; y ahí el que está más fuerte es el que gana.

No queremos decir con esto que el nivel de confianza de Nadal sea menor. Sino que a igual nivel de confianza, Djokovic optimiza más sus recursos. Sobre todo esto se ve demostrado cuando sirve cada uno. A Djokovic le es mucho más fácil ganar sus servicios que a Nadal. Ya que Nole saca más fuerte y a Nadal le tiene tomado el resto. Al igual que Nadal tiene un plan para vencer a Federer y le funciona, Djokovic tiene uno para derrotar al manacorense.

Al finalizar el encuentro, Nadal aseguró que era la final que menos le había dolido perder. Yo interpreto estas palabras como un reconocimiento de que, por una parte Nole puso más tenis que él, y él se aguantó en el partido a base de fuerza mental y física. Y por otra parte, creo que Nadal está viendo una luz al final del tunel, una posible manera de derrotar a Djokovic a base de jugar más agresivo y arriesgado. En la final del pasado domingo, lo hizo en ocasiones, pero se quedó a medio camino, sin tirar todo lo profundo que podría haber tirado. Creo que el plan del Tío Toni consiste en que Rafa arriesgue más, juegue más profundo para alejar a Nole de la zona donde puede conectar winners. Pero además de eso, creo que para derrotarle en superficies rápidas tendrá que mejorar en algo su saque, o aportarle algo diferente a los liftados habituales, que el jugador serbio destroza sin piedad al resto.

Nos quitamos el sombrero ante estas dos bestias del tenis. Ojalá siga durante muchos años este titánico enfrentamiento.

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Breves Estivales (Polideportivo)

6 08 2011

  • Tenis:

Rafa llega a Montreal para iniciar su preparación para el US open 2011. Según Tío Toni, ha ido poco a poco en su recuperación física y en su puesta a punto para la temporada americana de pista dura. Sin querer forzar para evitar riesgos. A priori Djokovic será el gran favorito, pero la moral está alta en el bando del mallorquín. También está muy interesado en participar en la Copa Davis. Jugamos ante Francia en casa, así que a priori no deberíamos tener problema en llegar una vez más a la final este año. Debemos rezar para que nuestro rival sea Argentina (aquí), y no Serbia (allí). El de Belgrado es un coco.

  • Formula 1:

Hamilton está a 88 puntos de Vettel. Alonso a 89. Y quedan 8 carreras por disputarse. ¿Hay campeonato? Yo diría que no. El Red Bull de este año, a parte de ser el coche más rápido de largo, es mucha más fiable que en años anteriores: un caballo ganador. Alonso debe aspirar a ganar cuantas más carreras pueda mejor, de cara a su palmarés. Y hay que ir preparando el Ferrari de 2012. Mejor que se pongan las pilas en Maranello, porque en estos últimos años tipos como Ross Brown o Adrian Newey les están pintando la cara a los del Cavallino.

  • Ciclismo:

Tour soporífero y sin nada destacable. Los Schleck no han estado bien, y Contador tampoco, quizás porque al no saber seguro si podría correrlo, se volcó demasiado en preparar el Giro, y ha llegado al Tour falto de fuerzas. El Giro por cierto, competición de mucho mayor nivel competitivo que el Tour en estos últimos años, aunque sea la ronda gala la que retenga aún el máximo nivel de prestigio. En Francia, al de Pinto se le empezó silvando, pero terminaron por aplaudirle. Sintomático.

  • Baloncesto:

Esperando con ansia el comienzo del Eurobasket. A ver de qué son capaces Gasol e Ibaka juntos. Interesante también la situación en la NBA, con el lockout. ¿Qué harán las superestrellas de la liga americana? ¿Confiarán en que la competición se retome dentro de unos meses, o probarán suerte en alguna liga europea o incluso con China? Según ESPN, 22 jugadores NBA ya han tomado este último camino: 7 a Italia, 3 a Turquía, 3 a Francia, 2 a Israel, 2 a Rusia, y con 1 tenemos a Grecia, Alemania, Serbia y Lituania. Sorprende no ver a ningún equipo español pujando por jugadores NBA de momento. ¿A qué creéis que es debido esto? Este puede ser un río revuelto (del tamaño del Amazonas) donde más de un pescador avispado puede sacar buenas ganancias.





¿Los mejores de la Historia?

9 06 2011

Buenas noches. Me despedía hace un par de semanas prometiendo una crónica en primera persona de la final de la Champions, pero esto no para y casi sonaría ya anacrónico un relato de hace poco más de siete días. Realmente tampoco tendría mucho sentido intentar transcribir lo allí vivido. Dicen que las finales no se juegan, se ganan. Yo añadiría que además hay que vivirlas. Vivir aquella final en Wembley es una de las emociones más intensas que he podido disfrutar.

Pero después de un fin de semana en que se plantea si es este Barça el mejor equipo de la Historia, o de que Contador gane su sexta vuelta grande sin error con apenas 28 años, un tal Nadal se planta en la final de Roland Garros y se lleva la Copa de los mosqueteros por sexta vez a su casa, cosa que hasta ahora solo había conseguido el sueco de hielo, Björn Borg. Diez títulos de Grand Slam pocos días después de soplar 25 velas, solo 6 majors por debajo de su gran rival de siempre, el eterno Federer (29 años). Un título con un sabor si cabe más dulce que cualquiera de los otros, que ha llegado tras una temporada en tierra marcada por sus derrotas en las finales ante la amenaza balcánica de Nole Djokovic, y para el que ha tenido que superar sucesivamente obstáculos como el del cañonero Isner en el tradicionalmente sufrido (aunque nunca tanto como en 2011) primer match, Andújar, su último rival los últimos años Soderling o el galés Murray. No ha sido un paseo el transitar de Rafa por esta edición del torneo parisino, reforzando aquella imagen sanchezvicariana del Nadal peleón y guerrero.

En Nadal apreciamos todos los rasgos definitorios de lo que podríamos considerar candidato a mejor deportista español de siempre. Humildad, constante superación de retos/adversidades, expresión de la superioridad “en el campo”, más que ante los micros. Rasgos que podemos encontrar, en mayor o menor medida, en cada uno de los candidatos que podrían conformar tal lista de deportistas modernos: Indurain, Gasol, Nadal, Xavi, etc., independientemente del orden por el que se ordenen, condicionado necesariamente por las predilecciones personales de cada cual.

¿Es Nadal el mejor tenista de la Historia? eso, ¿cómo se mide? A tres o cinco sets, dudo que a Nadal le hicieran muchos puntos cualquiera de los mosqueteros o australianos de siempre. El físico se va imponiendo. Otra cuestión sería qué pasaría si adelgazáramos a Rafa y le suministráramos raquetas con menor tensión. O si ponemos a Usain Bolt a correr ante la mirada del Füher en una pista de ceniza con zapatillas con clavos. ¿Qué pasaría? Pues es imposible saberlo. Y lo mismo pasaría si a Lebron James le ponemos a decidir series finales en los años sesenta. Hubiera sido un huracán. Pero eso es imposible porque Lebron es hijo de este tiempo. Supongo que este Barça avasallaría sin contemplaciones a cualquier versión de Brasil (en la finalísima del mundial del 70, para muchos el metro patrón de este juego es sorprendente la pasividad de los medios italianos ante los avances de Gerson, el cerebro brasileño), o al mismo Dream Team que lo inspiró. ¿Pero esto los haría ser considerados mejores?

¿Cuáles son entonces las condiciones para ser considerado el mejor? ¿El número de títulos? Dudo que Armstrong pueda ser considerado mejor ciclista que Coppi por haber ganado más Tours que él. ¿Fue Italia el mejor equipo del 82? Por una parte pienso que ha de negarse la mayor: puesto que ya hemos demostrado que es algo, precisamente, indemostrable. Por otra, incluso entraríamos en cuestiones filosóficas a la hora de ponderar aportación/rédito particular. Caso de libro: Alemania ganó en veinte años dos mundiales, pero quienes pasaron a la historia fueron las derrotadas selecciones de Hungría y Holanda. ¿Premiamos la aportación al universo fútbol de los vencidos o la innegable competitividad germánica? ¿Cuál sería entonces el reto?

Preguntas abiertas, al fin y al cabo. Quizá la llave sea asimilar que no pueda hablarse de una Historia sino de varias, y que el mejor en cada una de ellas sea el que mejor haya sabido interpretar su contexto e imponer su modelo, su discurso. Solo entonces, cuando comparemos si un discurso es exportable a otras épocas, podría hablarse de deportistas, o equipos, universales, una expresión mucho menos excluyente en todo caso que la titula este artículo.





Gigante

7 06 2011

El actual curso tenístico comenzó con un Novak Djokovic fulgurante, avasallador, que consiguió 41 victorias consecutivas, 4 de ellas derrotando a Nadal en sendas finales de Masters 1000, dos de ellas en tierra batida, al superficie preferida de Rafa. La verdad es que el serbio llegó al abierto francés en un estado exultante que daba miedo. Reconozco que el primer favorito en mi libro para ganar esta edición de Roland Garrós era él, sobre todo después de vencer a Rafa en la final de Roma. No me preocupó tanto que le venciera en la final de Madrid, puesto que allí las condiciones son distintas a las de el abierto francés, son más desfavorables para el manacorense por la altura, la cual imprime una velocidad y ligereza extra a las bolas que no conviene a su juego. Pero cuando Nole derrotó a Nadal en el torneo italiano, las cosas empezaron a tomar otro cariz. Ya se veía posible lo imposible: que el Rey de la tierra fuera superado en el polvo de arcilla por un jugador mejor que él.

Pero algo ocurrió en el camino hacia el cielo para Novak. Humildemente pienso que dos factores se juntaron para que no pudiera pasar más allá de semifinales en París.

1- El cansancio. Demasiados partidos, demasiadas victorias en lo que va de temporada. Hay que ser un prodigio físico para no ir acusándolo a las alturas a las que se llega a Roland Garrós.

2-Las bolas. Las nuevas bolas que se han introducido este año, diferentes a las que se usan en el resto de torneos del circuito, favorecen a los sacadores como Federer.

Teniendo en cuenta el primero de los factores, ahora creo que aunque Djokovic hubiera llegado a la final, no habría podido con Nadal. No era lo que pensaba al inicio del torneo; sincerament tenía al de Belgrado como mi favorito por las razones que expuse al principio.

Mención aparte merece el genio de Basilea,  quien muchos pensaban ya estaba en franca decadencia tenística, pero que a sus casi 30 años ha demostrado que aún está para llegar a finales de Grand Slams.

Y luego tenemos a Nadal, el gran Nadal, el incombustible, el gigante. Y mira que venía jugando regularcillo esta temporada. Sus derrotas ante Nole habían erosionado su habitual moral de hierro. El pilar del juego del mallorquín es la confianza en sí mismo, en su juego. Por eso no acababa de alcanzar su mejor nivel. Ha dado igual. En el momento de la verdad, su hambre de victoria y su calidad tenística le han dado el décimo Grand Slam de su carrera. Diez grandes con 25 años recién cumplidos, superará las 100 semanas consecutivas como nº1 del mundo y ya tiene un puesto en el Olimpo de los dioses del tenis. Ahí es nada.

Pero que nadie piense que Rafa se dormirá en los laureles. Él sabe mejor que nadie que para los torneos de hierba y pista dura que están por venir, o recupera su mejor nivel de juego, o le será imposible vencer a la actual versión de Novak Djokovic, o a un J. M. del Potro que recupere forma física y vuelva por sus fueros. Son grandes los retos a enfrentar, y él sabe que grandes habrán de ser los sacrificos y el trabajo por hacer. Yo le deseo la mejor de las suertes. ¡Vamos, Rafa!





Aquella noche de julio…

22 12 2010

… en Johannesburgo condicionará sin duda todos los resúmenes deportivos que del saliente año se hagan. En un país que ya había alcanzado cotas impensables hace poquísimos años como la Copa Davis, el Mundial de Fórmula Uno o incluso algún anillo de campeón de la NBA, que ya había sido campeón del Mundo en otras disciplinas como baloncesto o balonmano, solo faltaba por superar el atávico trauma con su primer deporte. Generación tras generación (estamos hablando del país de Luis Suárez, de Gento, de Amancio, de Butragueño o Guardiola) volvía cada cuatro (en el mejor de los casos) años a casa con el ánimo torcido, muchas veces en medio de ambientes muy enrarecidos, tropezando siempre con la quijotesca sensación de haber luchado contra molinos, ya fueran árbitros húngaros o egipcios, ya fueran rondas de penaltis o  grandes cantadas, que se nos hacían gigantes. Austria 2008 supuso el punto de inflexión en esta triste relación de España con los campeonatos, mutando, al son marcado por dos de los grandes entrenadores de nuestra historia, pero sobre todo, por el éxito de los conceptos futbolísticos que están a haciendo a nivel de clubs del Barça la referencia en este punto de la historia, el victimismo histórico por la felicidad futbolística. Felicidad que tuvo como todos sabéis su máxima expresión aquella noche de julio y que ha empequeñecido otras conquistas con menor calado mediático pero también dignas de contarse aquí.

A nivel individual, y fuera del fútbol y de la pareja Xavi – Iniesta (Dolce & Gabbana, Victorio & Lucchino) han sucedido acontecimientos alrededor de los cuatro o cinco nombres que a todos nos vendrían a la cabeza: Gasol, Nadal, Lorenzo, Alonso y Contador, con mayores o menores dosis de fortuna. Empecemos por Pau, coronado nuevamente como Emperador del Mundo con su segundo anillo NBA. Su ausencia de una Selección que cayó en Turquía ante la latente amenaza serbia le ha llevado a empezar su cuarta temporada en Los Ángeles a un nivel espectacular. En casa, en Europa reinó el Barça merced al crecimiento de un Ricky que sin embargo se mostró más dubitativo en el verano turco, y de un superequipo al que sin embargo el Caja Laboral en su enésima reconversión con San Emeterio como heredero de los Bennett, Nocioni, Scola fue capaz de levantar la Liga.

Nadal volvió a ser Nadal todo el año, vengando su derrota en la arcilla de París ante su verdugo del pasado año, el sueco Soderling, un título que marcaba el inicio de un posible Grand Slam si finalmente consigue llevarse dentro de un mes su segundo abierto en Melbourne, camino salpicado por alguna actuación memorable, como el partido en semifinales de la Copa de Maestros ante el escoés Murray. Impensable para agoreros pronosticadores prematuros de su declive en épocas recientes. Nadal – Federer, queda guerra para rato.

Por otra parte, quedarse solo con el enorme pique Lorenzo – Rossi, con victoria para el mallorquín, sería teriblemente injusto para todo lo bueno que ha sucedido este año en los Mundiales de Motociclismo. Si bien es el primer triunfo de un piloto español en la categoría GP (Àlex Crivillé lo fue en 500 cc), ha habido muchas más grandes noticias, desde la madurez de un Pedrosa que, no olvidemos, ha sido el segundo clasificado, hasta la irrupción de un Marc Márquez al que algún día quizá veamos conquistando mundiales de superior cilindrada. Lorenzo, Márquez y Elías, como vencedores, y Fernando Alonso con la consideración del resto de compañeros (Vettel incluido) como mejor piloto del año son las caras de una moneda que este año ha sido de oro en el motor español. La cruz, lamentablemente, la puso el 5 de septiembre la trágica muerte del japonés Tomizawa.

Alberto Contador ganó (o no, su incidente con el filete de clembuterol aún no está resuelto) el Tour de Francia más aburrido de los últimos años (dudoso honor que supongo batirá la edición del año 2011), un Tour tan insulso que puestos ahora a recordar, solo deja aquella espinosa avería de la cadena del pequeño de los hermanos Schleck camino de Balès, pero que no niega la tremenda de superioridad de Contador y Andy (liga escocesa, ¿les suena?) sobre el resto de corredores. Apasionante fue sin embargo la lucha sin cuartel de David Arroyo ante Ivan Basso y Vincenzo Nibali por conquistar la maglia rossa. Precisamente fueron los dos italianos quienes se llevaron las rondas italianas y españolas. Después, claro, el eterno ruido en torno a este deporte.

Sí, el dopaje, la lacra que viene persiguiendo a cierta parte del deporte español desde hace algún tiempo, golpeó con una virulencia nunca vista en este país a su más insigne atleta, la palentina Marta Domínguez (insisto en mi entrada anterior, con todas las cautelas del mundo), envolviéndola en lo que se ha llamado Operación Galgo, trama vinculada con actividades siniestras, como tráfico de sustancias dopantes o blanqueo de capitales). Dejemos a la justicia actuar y analicemos, que es de lo que trata este blog, la temporada. Sin Juegos ni Mundiales el interés de estas temporadas lo tenemos en los Campeonatos Europeos de Barcelona, con el francés Lemaitre y el británico Mo Farah como grandes estrellas, la sensación de falta de un relevo más solvente a la generación de Reyes Estévez, Marta Domínguez, Chema Martínez (plata en Maraton) y la reconquista, eso sí, de la distancia reina del mediofondo, los 1.500 m por Arturo Casado y Nuria Fernández.

Todo esto, pero también la contrarreloj en las alturas entre Edurne y Pasabán y Oh Eun-Sun por ser la primera mujer del mundo en conquistar los catorce ochomiles, la presencia de Barça y Ciudad Real en la Final Four de Balonmano, ese martillo pilón llamado Pacquiao, o los recientes oros de Mireia Belmonte en los Mundiales de Dubai, nos deja el 2010. Y como se suele decir en estos casos, no están todos los que son, pero son todos los que están. O algo así.

Os esperamos muy pronto. Felices Fiestas.

Hoy no voy a poner enlace de ningún vídeo musical, pero os dejo con una recomendación por si queréis, de alguna forma, contraprogramar a la Navidad: Balada Triste de Trompeta, la última de Álex de la Iglesia. Carlos Areces, literalmente, se sale.





Uno guapo, rico y famoso; el otro

23 11 2010

la viva imagen de la superación y el deporte. Si quieres querido lector seguir leyendo acerca del partido del siglo, no es éste hoy ni el lugar ni el momento. No estábamos hablando de la pulga y el elefante, como citaba hoy ese remanso de sentido común que es Julio César Iglesias, sino de Carlos Moyà y Rafa Nadal, dos tipos que por distintos motivos han sido noticia (o deberían haberlo sido) en los últimos siete días. Así que, en aras de normalizar el tratamiento que en este medio damos a TODOS los deportes, voy a desafiar a mis propios nervios y a conjurar las ganas de escribir sobre el partido del fin del mundo, por lo menos hasta finales de esta semana, ya que no creo que el lunes estemos ya para muchas reflexiones.

Decía que iba a hablar de estos dos tenistas, unidos por algo más que por la isla donde nacieron. El guapo, rico y famoso ha anunciado que el próximo Masters nacional supondrá su adios a las pistas. No conviene obviar la trascendencia de Carlos Moyà en la historia del tenis español. La dinámica informativa actual, ávida constantemente de nuevos iconos que regeneren el panorama, con la irrupción de dos ciclones como Ferrero y, en mayores proporciones Nadal,  ha ensombrecido un palmarés incontestable, pionero en muchos sentidos. Cuando se retire dentro de unos días, Charli habrá sido el segundo tenista español con más partidos ATP en su raqueta, sólo a un par de partidos del eterno Manolo Orantes, una marca difícilmente superable por ningún tenista de la generación actual. No ha sido un tránsito por estos quince años en el circuito una mera acumulación de partidos. Campeón en la arcilla de París y finalista en la dura de Hannover en 1998, en la repetición de una final inolvidable ante su amigo Àlex Corretja, fue unos meses después el primer tenista español que llegó a encabezar el ranking mundial ATP. Sin embargo Carlos tenía una gran espina clavada: una lesión le apartó de la mágica final del Sant Jordi en 2000. Siendo una referencia del tenis español en aquella época, se tuvo que conformar con contemplar como un poderoso Ferrero le robaba su momento de gloria. Pero el destino le tenía guardada revancha a Carlos. Cuatro años más tarde, con un renovado equipo en el que había destacado en las eliminatorias un portento de la naturaleza llamado Rafa Nadal (inolvidable su irrupción en un partido de dobles con Robredo ante la pareja francesa en la plaza de toros de Alicante, privilegio que tuve la ocasión de disfrutar en primera persona), España volvía a jugar una final de la Davis en casa, reservándole a Carlos la oportunidad de abrir la final ante Mardy Fish y de convertirse en el héroe dos días después ante el cañonero Andy Roddick.

El otro de los protagonistas de nuestra historia de hoy es el que encarna la viva imagen de la superación y el deporte. Han pasado ya casi seis años desde la presentación ante el mundo de Rafa Nadal. Fue en La Cartuja, unos minutos después de que Charli Moyà pusiera el 1-0, cuando el manacorí se puso frente a un todopoderoso sacador americano llamado Andy Roddick, dispuesto a demostrarle al mundo que el reinado del saque-volea había acabado. Han pasado seis años y Rafa sigue siendo aquel chico sencillo entrenado con naturalidad por su tío. Anoche en el O2 de Londres, escenario donde esta semana se juega la Copa de Maestros, Rafa volvió a jugar ante el cañonero americano. Nadal ha sido un deportista capaz de derribar los más viejos mitos de nuestro tenis, de superar constantemente los retos que el calendario le marcaba. Superada su peor temporada el año pasado y con una ventaja galáctica (ya estamos) sobre sus perseguidores en el ranking, Rafa tiene ante sí dos nuevos desafíos: ganar por primera vez el Masters y llegar a Australia en la forma suficiente como para llevarse el Grand Slam. Si alguien puede hacerlo, és el. La viva imagen de la superación y el deporte.

http://www.youtube.com/watch?v=vJ_GY0Vo2-0

 





Un “deporte” llamado serving (Qué divertido es ver crecer la hierba I)

22 07 2010

Dirán que los jugadores tipo Karlovic, que solo tienen un saque hacen un juego aburrido. ¡Mientira, atroz mentira! El otro día pudimos observar un espectáculo celebrado por la propia Reina de Inglaterra y todos los próceres de R. U. y los hidalgos caballeros de la corte de Ávalon/Wimbledon: el partido más largo y heroico de la historia del tenis; Isner y Mahut, dos gladiadores que servía saque directo tras saque directo, y estrellaba valientemente la bola contra la red cuando trataban de restar algún que otro saque del oponente. Hicieron X aces, dando un gran espectáculo en cada uno de ellos, siendo aces de bella factura: los jugadores lanzaban la bola hacia arriba, flexionaban las rodillas y dejaban caer un misil.

Así habla el señor Abstruso. Al señor Abstruso le gusta el juego rápido y dinámico de los “pegapalos”. Puntos cortos, bolas que viajan a altas velocidades de forma plana y directa, pasando a pocos milímetros de la red, cuando la superan. Le divierte ver un montón de errores no forzados de parte de estos campeones sin paciencia, que ven en cada bola que les llega la oportunidad de cerrar el punto con el winner de sus vidas, y arrancarle la cabeza de cuajo al juez de linea que esté en el otro fondo, de paso.

El seños Abstruso se aburre con los pasabolas mentecatos que no hacen sino mandar bolas y más bolas altas a la luna, con un juego conservador, rácano y carente de toda graca. Le molesta sobremanera esas florituras de bolas con efecto, de top spin, eso es cosa de cobardicas, como ese tal Rafa Nadal, que no entiende por qué es tan alabado. Bien pensado, también es un misterio para el señor Abstruso el éxito de ese muchacho mallorquín sin armas, sin golpes definitivos, sin saque, que solo tiene piernas, y cuyos rivales, cuando juegan contra él, se muestran misterisamente patosos e inhábiles, y se dejan perder de manera ominosa ante este “jugador menor” injustamente subido a los altares, según el señor Abstruso.

Desgraciadamente, hoy en día en el mundo de los aficionados al tenis, hay mucho señor abstruso suelto, incapaz de entender que si hay algo aburrido en el tenis es ver como dos tipos de metro noventa hacen una sucesión de aces sin apenas intercambios, que lo divertido es el peloteo que se hace para ganar posición en la pista, que ver a Nadal recuperando una bola imposible y haciendo un passing imprevisible y mágico es de las cosas más grandes que se pueden ver en este deporte, y que si los rivales de Nadal juegan tan mal contra él es porque el genio de Manacor les fuerza a jugar mal, tirándoles bolas altas y con efecto, difíciles de controlar; no se limita a pasar bolas, arma su brazo con tal efecto zurdo que descoloca a sus adversarios. Pero el señor Abstruso también podría ser llamado el señor Erre que Erre, pues no es fácil hacer recapacitar a quien está acostumbrado a ver el mundo en blanco y negro.