Copa Davis (4, 5 y 6 de Marzo)

4 03 2011

Ya está aquí la primera ronda del Grupo Mundial de la Copa Davis. En ella, España se enfrenta a Bélgica en el Spiroudome de Charleroi. España presenta un equipo de gala, formado por Nadal, Ferrer, Verdasco y Feli López. Un equipo con 3 top ten, y con capacidad de ganar a cualquiera. Aún así, no se pueden despistar un pelo porque jugando fuera de casa, siempre se puede complicar la cosa. La superficie elegida para disputarse la eliminatoria es la pista (DecoTurf). Es una pista rápida, parecida a aquella en la que se disputa el US Open, pero no muy rápida, no tanto como otras superficies de moqueta ultrarrápidas, por lo que creo que nuestros jugadores tendrán la oportunidad de desarrollar su estilo de juego de velocidad media, cada uno con los características, desde el gran sacador Feliciano, hasta otro más tipo pelotero y correcaminos como Ferrer. Por otra parte, tampoco es que los belgas sean unos cañoneros o sacadores natos precisamente, aunque ante un equipo como España siempre es preferible jugar en una pista más rápida que en tierra batida.

Nadal y Ferrer eran los elegidos por Costa para jugar los individuales, pero una lesión en la zona cervical del de Jávea, deja al madrileño como el jugador que disputa en estos momentos el primer punto de la eliminatoria ante Malisse. Mientras escribimos, este partido está en juego y Verdasco ha ganado los dos primeros sets. Sería un duro golpe moral para los belgas perder el primer punto, a vista de lo impensable que parece que el Nº1 del mundo pierda alguno de sus dos individuales.

El segundo punto lo disputará precisamente Nadal ante Bemelmans. Habrá que ver en qué momento de forma se encuentra en manacorense, pues aquí reaparece después de la lesión sufrida en el Australian Open a finales de Enero. En todo caso, el jugador a afirmado encontrarse en buenas condiciones físicas, por lo que, pese a la falta de ritmo de competición, se perfila como claro favorito para el partido.

En el choque de dobles de mañana, López y Verdasco se enfrentarán a Malisse y Olivier Rochus. López no está en su mejor estado de forma, y los primeros resultados del año tampoco han sido especialmente brillantes para Verdasco. Aún así, me parece que tenemos una pareja de dobles conjuntada y sólida.

Mi pronóstico es que España ganará la eliminatoria mañana en el partido de dobles, o a más tardar, la finiquitará Nadal en el primer individual del domingo. Teniendo un equipo como el nuestro, uno ve las cosas con más tranquilidad.

Y echando un vistazo al resto de eliminatorias 1ª ronda, me llaman la atención especialmente dos de ellas:

Austria-Francia: El equipo austriaco, capitaneado por Jurgen Melzer, ha elegido la tierra batida como superficie para esta eliminatoria, habida cuenta de que los galos cuentan en sus filas con excepcionales sacadores y jugadores que van muy bien en superficies rápidas, como Tsonga, Monfiles, Llodra, etc. Sin embargo, Francia también cuentan con otros elementos que se desenvuelven muy bien en la tierra batida, como el “pollito” Simon, y el jóven Jeremy Chardy, que en el primer partido le está comiendo la tostada al Nº1 austriaco, Melzer (7-5, 6-4, 4-3). Ojo con esta Francia, que si pasa esta eliminatoria se erigirá en uno de los equipos favoritos para hacerse con la ensaladera este año.

Chile-Estados Unidos:Los chilenos también se han decantado por la obvia elección de la tierra batida para contrarrestar el poderío de los sacadores norteamericanos. Aún así lo tienen cuesta arriba los chilenos, que no cuentan con su jugador estrella, Fernando González. En el primer encuentro, Massú ha cedido el primer set ante Roddick, aunque ahora lleva ventaja en el segundo. Si España derrota a Bélgica, nuestro siguiente rival saldría de esta eliminatoria; en caso de ser Estados Unidos nuestro rival, se debería jugar en territorio americano, por lo que se antojaría un cruce de Cuartos harto complicado e interesante, en las rápidas pistas yankis, ante los cañoneros Roddick, el gigantón Isner y los gemelos Bryan.

Amigos lectores, que ustedes disfruten este fin de semana tenístico. Sus opiniones son bienvenidas.





Fists of Glory

9 12 2010

Ya el pasado 15 de Noviembre comentamos en un artículo como ejemplo de pegada, la que tienen los demoledores puños de Manny Pacquio, la sensación pugilística mundial del momento. Y no eran exageradas nuestras comparaciones con los oros de Phelps o los Tours de Lance Armstrong en cuanto al significado de sus gestas. Nadie en la historia del boxeo ha sido capaz de hacer lo que él está haciendo. Literalmente. Los que alguna vez se hayan visto envueltos en peleas conocerán sobradamente la importancia del tamaño en las mismas. Un luchador más grande siempre tendrá una ventaja casi decisiva sobre otro más pequeño. Históricamente, los grandes campeones del boxeo, al conseguir sus cinturones mundiales en categorías pequeñas, se han decidido a ganar peso para intentar el asalto a categorías mayores. Es el camino lógico si quieres enfrentarte a nuevos retos, pues un luchador solo puede jugar con su masa muscular (peso) ganándola, nunca perdiéndola, obviamente. Pues bien, todos los grandes campeones de la historia del boxeo que lo han intentado han fracasado. Hasta ahora. Pacquiao ha conseguido dar ese salto superlativo en 7 ocasiones consecutivas, asombrando a la afición pugilística mundial cada vez un poco más en cada nuevo logro. Este pequeño filipino de 1’69 de estatura nació con un don. Él no tiene manos. Tiene dos martillos pilones que destrozan a sus oponentes sin remisión. Y también posee una inteligencia competitiva en el combate muy superior a la de sus adversarios. Siempre sabe como llevar los combates a su terreno.

Pacquiao tiene muchos apodos: el Destructor, the Mexicutioner (Ejecutor de mexicanos, debido a que ha tirado a la lona a cuanto campeón de esta nacionalidad se le ha puesto enfrente), pero los dos que más le caracterizan son: uno es Pacman, debido al comienzo de su nombre, coincidente con el clásico videojuego de comecocos. Y eso es lo que hace Manny: se come con patatas a cualquier coco que le pongan enfrente, por muy grande que sea, Pacman lo deglute como un fantasmita que huye despavorido cuando nuestro héroe está on fire. Y el otro, El campeón del pueblo. Es difícil hacer entender al neófito, hasta qué punto Pacquiao es venerado en su tierra natal. Si los filipinos no fueran tan temerosos de dios y piadosos, estaría por asegurar que para ellos Manny Pacquiao es Dios. Literalmente. Imagínense, a un país acostumbrado a pasar totalmente desapercibido en la escena deportiva internacional, de repente le “nace” un Schumacher, un Jordan, un Federer. Imagínenselo si pueden. Pacquiao y el orgullo de Filipinas son la misma jodida cosa. Él aparece en videojuegos, hay una película sobre su vida, que arrasó taquillas. Incluso se comenta la posibilidad de que filme una película con el mítico Sylvester Stallone. Por supuesto,  a parte de actor de series y películas, es el hombre anuncio:  detergentes, medicinas, alimentos, ropa, telecomunicacionesy todo lo que ustedes se quieran imaginar. Hasta en la sopa, vamos. Otra sorpresa: Pacquiao es cantante. Sacó un disco en 2006, al más puro estilo Jesulín. Hoy en día no hay como ser una celebridad, amigos. Puedes hacer todo lo que quieras, como si llevaras Támpax, vamos. Incluso se atreve con la política. ¿Y por qué no? La gente lo adora. Así que Pacquiao también es diputado electo en el Congreso de Filipinas por su distrito. ¿Se imaginan a Rafa Nadal en el parlamento español? ¿Y a Poli Díaz? Manny se presentó al cargo por primera vez en 2007. Y perdió. Su rival de entonces declaró: “más que nada, creo que la gente no estaba preparada para perderlo como su icono del boxeo”, apuntando a que una parte de los electores temían que un Pacquiao político se retirara de los cuadriláteros, y optaron por votar a su oponente. Entre algunos fans del púgil fue una derrota celebrada. Pero volvió a optar al cargo este año, y consiguió una victoria arrolladora, derrotando a un rico y políticamente bien relacionado clan caciquil de la provincia; con su victoria terminó el reinado del clan en un feudo cuyo poder habían detentado por más de 30 años.

Tras conseguir el cinturón de campeón en superwelter, los aficionados ya se relamen pensando en la posibilidad de que el fenómeno asiático pruebe el más difícil todavía,y se atreva a subir a cotas nunca antes vislumbradas: de 154 a las 160 libras del Peso Medio. Y esto en un tipo que empezó poniendo peso en sus bolsillos para alcanzar las 105 libras que le permitiera superar el límite mínimo y participar en la menor de las categorias del boxeo. Im-pre-sio-nan-te. Pero lo que más excita a los aficionados es que entre los “morlacos” que le esperan en el peso Medio está el gran campeón del peso, otra de las sensaciones del boxeo moderno: Sergio “Maravilla” Martinez. La sensación argentina, que ya dio el salto este año de campeón de superwelter a campeón del medio, está dispuesto a enfrentarse a Pacman, y de hecho, ya calienta el posible combate con declaraciones provocadoras, tan típicas en el mundo del boxeo clásico: “Pacquiao es muy pequeño para mí”. Y deja caer que incluso estaría dispuesto a perder peso para concederle a Pacquiao la ventaja de enfrentarse en el peso superwelter. ¿Será el 2011 el año que verá a estos dos titanes enfrentados en un ring? A juzgar por las declaraciones de su entrenador,pParece que el filipino no tiene ningún miedo a afrontar el reto, y sería sin lugar a dudas el combate más emocionante que se puede ver en la actualidad. Permanezcan atentos a sus pantallas. Se boxea.

Damas y caballeros, si aún no conocen a este fenómeno de la Naturaleza, esta ametralladora humana, les regalo este impresionante video. Que lo disfruten:





Uno guapo, rico y famoso; el otro

23 11 2010

la viva imagen de la superación y el deporte. Si quieres querido lector seguir leyendo acerca del partido del siglo, no es éste hoy ni el lugar ni el momento. No estábamos hablando de la pulga y el elefante, como citaba hoy ese remanso de sentido común que es Julio César Iglesias, sino de Carlos Moyà y Rafa Nadal, dos tipos que por distintos motivos han sido noticia (o deberían haberlo sido) en los últimos siete días. Así que, en aras de normalizar el tratamiento que en este medio damos a TODOS los deportes, voy a desafiar a mis propios nervios y a conjurar las ganas de escribir sobre el partido del fin del mundo, por lo menos hasta finales de esta semana, ya que no creo que el lunes estemos ya para muchas reflexiones.

Decía que iba a hablar de estos dos tenistas, unidos por algo más que por la isla donde nacieron. El guapo, rico y famoso ha anunciado que el próximo Masters nacional supondrá su adios a las pistas. No conviene obviar la trascendencia de Carlos Moyà en la historia del tenis español. La dinámica informativa actual, ávida constantemente de nuevos iconos que regeneren el panorama, con la irrupción de dos ciclones como Ferrero y, en mayores proporciones Nadal,  ha ensombrecido un palmarés incontestable, pionero en muchos sentidos. Cuando se retire dentro de unos días, Charli habrá sido el segundo tenista español con más partidos ATP en su raqueta, sólo a un par de partidos del eterno Manolo Orantes, una marca difícilmente superable por ningún tenista de la generación actual. No ha sido un tránsito por estos quince años en el circuito una mera acumulación de partidos. Campeón en la arcilla de París y finalista en la dura de Hannover en 1998, en la repetición de una final inolvidable ante su amigo Àlex Corretja, fue unos meses después el primer tenista español que llegó a encabezar el ranking mundial ATP. Sin embargo Carlos tenía una gran espina clavada: una lesión le apartó de la mágica final del Sant Jordi en 2000. Siendo una referencia del tenis español en aquella época, se tuvo que conformar con contemplar como un poderoso Ferrero le robaba su momento de gloria. Pero el destino le tenía guardada revancha a Carlos. Cuatro años más tarde, con un renovado equipo en el que había destacado en las eliminatorias un portento de la naturaleza llamado Rafa Nadal (inolvidable su irrupción en un partido de dobles con Robredo ante la pareja francesa en la plaza de toros de Alicante, privilegio que tuve la ocasión de disfrutar en primera persona), España volvía a jugar una final de la Davis en casa, reservándole a Carlos la oportunidad de abrir la final ante Mardy Fish y de convertirse en el héroe dos días después ante el cañonero Andy Roddick.

El otro de los protagonistas de nuestra historia de hoy es el que encarna la viva imagen de la superación y el deporte. Han pasado ya casi seis años desde la presentación ante el mundo de Rafa Nadal. Fue en La Cartuja, unos minutos después de que Charli Moyà pusiera el 1-0, cuando el manacorí se puso frente a un todopoderoso sacador americano llamado Andy Roddick, dispuesto a demostrarle al mundo que el reinado del saque-volea había acabado. Han pasado seis años y Rafa sigue siendo aquel chico sencillo entrenado con naturalidad por su tío. Anoche en el O2 de Londres, escenario donde esta semana se juega la Copa de Maestros, Rafa volvió a jugar ante el cañonero americano. Nadal ha sido un deportista capaz de derribar los más viejos mitos de nuestro tenis, de superar constantemente los retos que el calendario le marcaba. Superada su peor temporada el año pasado y con una ventaja galáctica (ya estamos) sobre sus perseguidores en el ranking, Rafa tiene ante sí dos nuevos desafíos: ganar por primera vez el Masters y llegar a Australia en la forma suficiente como para llevarse el Grand Slam. Si alguien puede hacerlo, és el. La viva imagen de la superación y el deporte.

http://www.youtube.com/watch?v=vJ_GY0Vo2-0

 





El Rey de la Tierra, la Hierba y la Pista Dura

21 09 2010

Lo hizo. Rafa ganó el US Open 2010, el último que le quedaba para completar el póker de Grand Slams que le da una mano ganadora para coranarse como el mejor tenista del mundo.

Sus detractores habituales (auténticos “odiadores de Rafa” profesionales) le echaban en cara que su limitado (según ellos) estilo de juego no le permitía triunfar en la rápida superficie de Flushing Meadows. Ahora el de Manacor les ha cerrado la boca con un triunfo consiguido a base de una serie de mejoras en su juego de pista rápida que le convierten en una auténtica bestia parda sobre una pista de tenis.

Nadal es un jugador con muchísima técnica y calidad. Sus zurdazos incomodan muchísimo a sus rivales, aunque no es un zurdo natura. Esto no se nota en sus drives de zurda, que son potentísimos, pero sí en su saque, o por lo menos hasta ahora se notaba. Siendo un movimiento menos natural que el golpe de derecha, el saque requiere una gran potencia, combinado con un gran control sobre dónde queremos que vaya la bola. Y en este aspecto, el saque del falso zurdo Nadal no estaba a la altura del nivel de otros grandes jugadores. Al sacar con su brazo no-natural, necesita mucha concentración para hacerlo bien, por eso se toma tanto tiempo antes de sacar, cosa que sus detractores se empeñan en tachar como una estrategia deliberada para desgastar al oponente, lo cual es totalmente falso. Siendo como es el saque el golpe más importante en el tenis moderno, esto afectaba mucho al juego de Rafa, que tenia que desgastarse mucho en puntos disputados, mientras que sus oponentes conseguian “puntos gratis” al saque con facilidad, por ejemplo Roger Federer.

Pocos dias antes de comenzar el US Open 2010, Nadal se sacó de la manga un saque mejorado, consistente en cambiar ligeramente el grip de la empuñadura, para realizar saques planos y potentes, a diferencia de sus habituales saque liftados menos potentes. Esto sorprendió a propios y extraños, de la noche a la mañana Rafa estaba haciendo saques por encima del las 130 millas por hora. Buena muestra de ello es que en la final contra Djokovic las estadísticas del partido reflejaban que Nadal había conseguido más aces que el balcánico, y la velocidad media de sus primeros saques era superior.

Esa es una de las cualidades del manacorense que le hacen un gran campeón: su capacidad para mejorar, a base de ambición y trabajo duro. Así es como está asombrando al mundo y “retirando” al que se tiene por el mejor jugador de todos los tiempos, Roger Federer. También hemos visto en este último Grand Slam del año a un Nadal que se mueve con mucha soltura en la pista rápida, subiendo más a la red a volear (como dijo McEnroe, Rafa tiene una de las mejores voleas del circuito), y que saca de vez en cuando unos reveses cruzados muy potentes, otra arma mejorada.

En su día se dijeron muchas tonterías sobre el genio mallorquín. Que era solo otro especialista en tierra batida, que sus rodillas no aguantarían el desgaste y se retiraría joven, que es unidimensional y no tiene armas, que nunca ganaría Wimbledon, que nunca ganaría un Slam de pista rápida, etc, etc. Muchos le dieron por acabado después de su lesión en 2009. Yo no.

Para desplegar su mejor juego, Nadal necesita confianza, y ritmo de partidos (y de victorias). Y yo sospechaba que ese momentum para Rafa llegaría con la temporada de tierra batida este año. Y así fue; ganó Montecarlo, Roma y Madrid consecutivamente, ganó su 5º Roland Garrós, y el Nadal que salió de todo ello es un Nadal lanzado, al 100% de su forma mental y física, y ¡ay, amigo!, cuando Rafa es Rafa, ni en su peor superficie, ni los tipos que le han vencido en el pasado le pueden toser. Eso es de lo que no se dan cuenta sus detractores, por eso no ven venir sus triunfos, que les llegan como una bofetada en pleno rostro.

Ellos siguen preguntándose angustiados, cómo es posible que un jugador como Nadal haya conseguido en career Golden Slam (los cuatro grandes más la medalla de oro de los JJOO), siguen maldiciendo a los rivales de Rafa, que se empeñan en jugar sus peores partidos ante el de Manacor. Y es que no se dan cuenta de que es Nadal quien hace que sus oponentes parezcan mucho peores de lo que son, molestándoles y castigándoles continuamente con esas bolas altas liftadísimas, con esos banana shots de endiablado top-spin, que Rafa no solo lo devuelve todo, sino que lo devuelve contraatacando, haciendo pupita, minando psicológicamente al rival de manera progresiva.

Creo que a Nadal le quedan muchos Gran Slams por ganar todavía, y que al final de su carrera nos tocará deliberar sobre si ha sido el tenista más grande de todos los tiempos. De momento ha demostrado ser un jugador completo, capaz de vencer tanto en superficies lentas como rápidas (a diferencia del gran saque-voleador Sampras), y tiene en su haber una medalla de oro de los JJOO, cosa que no tiene Federer, con quien además mantiene unas estadísticas de enfrentamientos personales claramente favorables al jugador español (14-7).





Premio Príncipe de Asturias, bienvenidos a la tómbola.

8 09 2010

Siempre me he preguntado, qué tipo de valor se le debe de dar a este tipo de premios, y qué tipo de valor quieren darle los que lo conceden y a los que se lo conceden. Sé de buena tinta, que estos premios quieren ser, o pretenden ser algo así como el “Nobel” del deporte…nada más lejos de la realidad.

Lo primero que debes tener es un criterio fijo, y no repartirlos a distro y siniestro, y con un caracter más bien nacionalista; ya que si son unos premios otorgados al mejor deportista español del año, se coherente y hazlo simpre así; si son unos premios a una trayectoria, hazlo simpre así, y si realmente son unos premios internacionales al mejor deportista del año, hazlo siempre así.

Con esto no quiero decir que los que lo han ganado no lo merezcan, tan solo que son unos premios totalmente incoherentes y para que nos demos cuenta de ello vamos a ir poco a poco con los ganadores:

En 1990 lo gana Sito Pons, y luego resulta que no lo tienen, ni Doohan, ni Crivillé, ni Valentino Rossi.

En 1994 lo gana Martina Navratilova, que había ganado su últim Grand Slam en 1990; habiendo grandísimas tenistas a lo largo de la historia, que se han quedado sin galardón, y de repente en 1998 se lo dan a Arnatxa Sánchez y en 1999 a Steffi Graff, muy grande Arantxa, pero incomparable con esos 2 monstruos, y menos que le den el galardón antes a ella que a Steffi.

En 2005 le dan el premio a Fernando Alonso, cuando aun no había sido campeón mundial, y corredores como Senna, Fangio, Fitipaldi, o Schumacher lo echaban en falta en su palmarés, en el año 2007 compensaron este agravio con el bueno de Michael.

En 2008, el codiciado premio fue a parar a las manos de Rafael Nadal, siendo el primer tenista masculino que gana el premio de los premios del deporte, yo creo que sobran las palabras si escribo estos nombres: Sampras, Agassi, Federer, McEnroe, Bjorg, Lendl.

En 2006  ganó las selección española de baloncesto, cuando ni tan siquiera el Dream Team de Barcelona 92 tiene ese galardón. En el recuerdo  quedan equipos imborrables como aquellos Lakers y Celtics de los 80, los Bulls de Jordan, o las selecciones míticas de Yugoslavia de Kukoc y Petrovic, o la URSS de Sabonis.

Por último en 2010 el testigo lo ha recogido la selección Española de fútbol; Brasil, ya consiguió el Príncipe de Asturias en 2002, pero…¿ Qué pasa con Argentina, Uruguay, Inglaterra, Francias, Alemania, e Italia?. ¿Cuántas selecciones españolas han sido campeonas del mundo antes?: Fútbol sala, tenis (copa Davis), Balonmano, Waterpolo, Hockey patines, natación sincronizada, triatlón, natación, judo, vela, kitesurf, etc…

En fin, en el tintero quedan nombres como Jordan, Tiger Woods, Usain Bolt, Edurne Pasabán, Mohamed Alí, Magic Johnson, Pelé, Maradona, Cruyff, Nadia Comanecci, FC Barcelona de Balonmano, David Meca, Phelps, Thorpe, Gisela Pulido, Morcelli, Tony Hawk, Spitz, Jesse Owens, Eddy Merckx, Sebastian Loeb, Bekele, Marc Coma, Jonah Lomu, Justine Henin, Miriam Blasco…

Esta noche seguiré abriéndome la cabeza hasta dar con la fórmula de la elección de los premios…seguro que los que la inventaron viajan siempre en aviones diferentes.





La condición de segundón

9 02 2010

Paso de definir la palabra, porque todos sabemos lo que significa. Baste decir que buscando “segundón” en las imágnes de google, obtienes los retratos de esta gente: Poulidor rueda a rueda con Anquetil, Jesús Gil en el jacuzzi (?), Pedro de la Rosa, Rubens Barrichello (varias fotos), Jennifer Connelly en topless (me he puesto palote) y una imagen del número 2º con Nelson, el niño gamberro de los Simpson en ese gesto que hace cada vez que alguien tropieza, se cae, o comete algún fallo o gazapo, apareciendo con su dedo acusador y su carcajada sardónica “jajaaaa!”.

Podríamos establecer dos tipos de segundones. Están aquellos que, tras un primer momento en que luchan a muerte por la victoria, al ver como el destino se les vuelve adverso, se acaban acomodando a ese papel de segundo elegante, de perdedor con encanto, y bajan los brazos. Estaríamos hablando del conocido “síndrome de Poulidor”. A esta categoría pertenecen los que suelen decir cosas como “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Es lo que le pasaba al combinado español de fútbol hasta la pasada Eurocopa, en la que nos sacudimos de una vez por todas los fantasmas que nos habían acompañado historicamente, esas  maldiciones bíblicas a las que habíamos dado alojamiento en nuestras mentes y corazones: siempre caemos en cuartos, los arbitros no nos respetan, somos el Pupas, etc. Pero llegó aquel bendito penalty convertido por Cesc, y se produjo la apertura celestial. Recuerdo esos segundo previos al lanzamiento. Estaba nervioso, estaba atacado, como millones de españoles. Pero también estaba esperanzado, expectante… porque estaba viendo seguridad en el semblante de Fábregas. Miraba sus ojos y veía determinación, hambre de victoria,… ¡el tipo se estaba creyendo que lo iba a meter! Y lo metió. Tiempo después supe que Cesc no es un especialista en el lanzamiento de la pena máxima, no suele hacerlo. Eso habría pesado en el ánimo del jugador español de otra generación, habría creado mil dudas y miedos en su cabeza, y seguramente habría terminado estrellando el esférico en el palo maldito, o lo habría mandado a las nubes. Pero esta vez no; esta vez la historia era nueva, diferente: matamos al “padre padrone” itálico y nos erigimos en Campeones. Era una historia escrita por hombres cuyo distintivo, a parte del buen juego, es el carácter ganador.

Y aquí vamos al segundo tipo de segundones: los que aún siendo deportistas excepcionales, aún teniendo un carácter ganador, de campeón, no ganan.

No ganan. ¿Y por qué? Pues principalmente porque solo puede haber un ganador, y uno, por muy buenísimo que sea, si compite contra alguien mejor que él, no suele ganar. Tenemos un exponente claro en el tenis. Federer y Nadal son , en mi opinión, los dos mejores tenistas de la historia. Pero han tenido la mala suerte de coincidir en la misma época. Mala para ellos, buena para nosotros, que disfrutamos de sus épicas batallas. El maestro de Basilea lleva ya 16 Grand Slams, y de no ser por Nadal ya iría por los 20. Rafa, el fenómeno de manacor, siendo más joven ya tiene 6 Slams, y sin haber tenido al suizo al otro lado de la red en varias finales, llevaría al menos dos o tres más a buen seguro. Estamos quizás en en la era más fuerte del tenis moderno. A estos dos colosos se han sumado recientemente otros jóvenes talentos, como el de Andy Murray, un jugador que me encanta, y que aún sufre y pena para conseguir ganar su primer grande. De la misma manera, existe la polémica entre los aficionados al deporte de la raqueta de que si Sampras consiguió tantos Slams fue por tener la suerte de haber jugado en una hora débil del tenis, sin ningún otro gran tenista que le haga sobra.

Es como la voz popular, tan conformista, tan piadosa para con el sufrimiento y la tribulación de la gente sencilla, que reza que por pobre que seas siempre habrá alguien más pobre que tú. O esas especulaciones sobre ¿y si Armstrong e Indurain hubieran coincidido en pugna por el tour? ¿Y si contador se hubiera tenido que enfrentar a un Armstrong en el moménto álgido de su carrera deportiva? Pero esa clase de especulaciones no van a ninguna parte. Como dice Faraday, “lo que pasó, pasó”. No hay que darle más vueltas.

Y para cerrar el tema, sí, amigos, voy a hablar de lo que más hablamos (casi) todos: Madrid y Barça. Barça y Madrid. El yin y el yang. La noche y el día. La luz contra las tinieblas (pero, ¿cual es cual? Fácil: como decía Perez Reverte cuando era reportero de guerra en Bosnia, los buenos son los míos, los que están conmigo, y los malos son los cabrones que están en la otra trinchera, y me quieren volar la cabeza; así se acaba cayendo en un maniqueísmo reduccionista, pero ése es tema para otro artículo), kas naranja contra kas limón, truco o trato, cueces o enriqueces…

Amigos, estamos de enhorabuena. Estamos presenciando el reinado de un equipo que está haciendo historia. Y no me refiero tanto a los títulos, cuanto al juego. Este Barça juega como los ángeles. Yo jamás había visto jugar así a ningún equipo. Bordan el fútbol y son al mismo tiempo un equipo trabajado, equilibrado, muy competitivo y con una mentalidad a prueba de bomba.

Y al otro lado del puente aéreo tenemos al Real Madrid, nada menos. El mejor equipo del siglo XX; con una masa social acostumbrada a ganar, a brillar, a ser campeón y espejo mundial. Recibieron un duro varapalo el año pasado. Pero han querido volver a levantarse, con más hambre que nunca y sangre en el ojo. Han fichado a un muy buen técnico, y han confeccionado una plantilla de lujo, trufada de jugadores de calidad. Las plantillas de Barcelona y Real Madrid, en cuanto a calidad, no tienen parangón en el mundo entero. Son los grandes favoritos para estar en la final de la Champions (que este año se juega en el Bernabeu) y quizás tan solo el Chelsea esté en condiciones de hacerles frente en Europa. Cualquiera de los dos sería líder destacadísimo en Italia, en Inglaterra o en cualquier otra liga. Pero resulta que están en la liga española, dos supergallos peleones en un mismo corral, y tan solo uno puede llevarse el gato al agua.

Así, podríamos tener a final de temporada esta situación: un Real Madrid que en el primer año del proyecto Pellegrini cae derrotado por el Barça en la final o la semifinal de Champions (cuando lleva 5 temporadas consecutivas cayendo en octavos), y que hace la mejor liga de su historia centenaria, con noventa y tantos puntos conseguidos (muchos más que en otras ligas donde fue campeón jugando mucho peor), batiendo todos los records, y que a pesar de eso queda subcampeón por detrás de un Barcelona paranormal(¡dos años consecutivos ganando liga y champions!). Y todo esto, haciendo un fútbol fabuloso y de muchos quilates, pero sin ningún título que llevar a las vitrinas. Y yo me pregunto, en esa tesitura, ¿cómo habría que valorar la temporada del real madrid? ¿Buena o mala? ¿Fulminaría Florentino P. al ingeniero Pellegrini, o tendría paciencia con el proyecto?

¡Ay, amigos! Ya decían los clásicos que a menudo nuestra propia grandeza se mide por la de nuestros contrincantes.





Un plátano entre punto y punto

7 12 2009

Vaya por delante que este artículo ya estaba pensado antes del sábado. No se trata, pues, de oportunismo, es más, incluso quizá hubiera tenido más sentido si no se hubiera ganado la ensaladera, porque no se trata de una glosa elogiosa de Ferrer, ni del doble, ni del quinto hombre Ferrero, ni de Albert Costa. Todos ellos hubieran merecido igualmente unas líneas de felicitación, pero lo que hoy intento es repasar con la distancia del fin de temporada el año del número dos del mundo, Rafa Nadal.

Visto desde esta distancia, el año le deja a Nadal su primera victoria en el Open de Australia, otra Copa Davis y algún torneo de importancia como Roma. Una temporada impecable, que apuesto hubiera firmado cualquiera de sus cada vez más pujantes rivales próximos del ranking. Finaliza el año como número dos del mundo, lo que se podría considerar una gesta dada la tremenda cantidad de puntos que tenía que defender tras el mágico 2008 (Roland Garros, Wimbledon, Oro de Pekín, temporada sobre arena…). Sin embargo, nos deja cierta sensación de agotamiento (el psíquico no parece menor que el físico) y la duda de qué pasará si el físico sigue sin acompañarle en el futuro.

Nadal, como Gasol, Alonso o Contador, podría pertenecer a ese exclusivo olimpo de triunfadores que forman Santana, Fernández Ochoa, Ballesteros o Ángel Nieto, con la diferencia de que hasta Indurain, hasta los primeros noventa, estos ídolos no tuvieron que compartir pedestal, fueron indiscutibles en su época. Las dos últimas décadas nos han dado más alegrías, individuales y colectivas, que todo el siglo XX. Son tiempos de más triunfos y menos memoria, más consumo y menos respeto.

Imaginemos por un momento el momento de la retirada de Rafa. Más allá de los Roland Garros o de las Copas Davis que haya ganado, no recordaremos esto. Nos acordaremos de sus duelos inacabables con Federer, de sus partidos a cinco sets, de sus parones entre punto y punto, de sus plátanos y de sus batidos rosa. Nadal no necesita el palmarés para ser un mito. Entronca con la tradición de luchadores, con las que tanto se identificó este país, amante del olor a sudor y linimento, durante años de hambre, con Bahamontes y Julio Jiménez, con la Furia Roja, con la garra de Arantxa o los demarrajes de Perico. Más que la perfección técnica de las selecciones de fútbol o baloncesto, o la tremenda inteligencia para el pilotaje de Alonso, siempre nos acordaremos de Rafa como icono de este tiempo. Si alguien nos ha emocionado ha sido él.

De todas formas, para esta retirada queda mucho, soy nadalista convencido, y de alguna forma u otra Nadal volverá, porque es un luchador, un hombre de cinco sets, y ésta no ha sido más que una de sus habituales interrupciones para sacar de quicio a sus rivales. Un plátano entre punto y punto.