Dos señores normales

30 04 2012

Llevarán a partir del mes de junio una vida algo más normal, no digo semejante a la del resto de los mortales, pero mucho más alejada que hasta ahora de la montaña rusa que supone combatir en la primera línea de fuego. Llevar sobre la cerviz el peso de las dos equipos por antonomasia del universo fútbol. ¿Sería exagerado afirmar que Pep Guardiola y Raúl González han sido alma y escudo de sus respectivos equipos en los últimos veinte años? Seguramente Karanka nos diría que Real Madrid y FC Barcelona ya existían y eran grandes antes de su llegada. No es mentira. Como tampoco lo es que si ambos equipos han llegado a su condición de equipos eternos es precisamente por tipos como el catalán y el madrileño. Hubo un Guardiola porque antes hubo un Cruyff, del mismo modo que hubo un Raúl porque antes hubo un Butragueño. Por más grande que nos parezca ahora el legado de uno u otro, su efecto multiplicador en las nuevas generaciones será todavía mayor.

Se va Guardiola “vacío y con la necesidad de volverse a llenar” en una maniobra similar a la de hace ahora once años, cuando el desnortado Barça post-Figo lo elevó hasta la categoría de pope in pectore y le suplicó hasta la extenuación que se pensara su decisión. Entonces Pep tenía necesidades de progresar, ver otras cosas, volver a llenarse de fútbol… son argumentos que suenan muy cercanos. Entre líneas, también podría leerse cierta necesidad de “liberarse” de esa presión, de ese “peso del escudo”, ser la referencia constante de una afición universal. Contrasta la imagen del último Guardiola jugador, cansado capitán de un equipo decadente, con la del chico feliz  que había rejuvenecido varios años al lado de Baggio en el Brescia y que devoraba con intensidad las lecciones tácticas de Carlo Mazzone. Puede que ahora haya una nueva necesidad, primero de descansar, pero también de seguir aprendiendo, renunciar a todo para, como sucede en la película de Tim Burton, ser un pez aún más grande que antes.

Si le preguntamos a Pep por el mejor jugador español de siempre, la respuesta ya la conocemos: Raúl González. Un reconocimiento mutuo: si algo ha demostrado el madrileño a lo largo de su carrera es buen gusto a la hora de escoger rivales admirados: Pep, Ryan Giggs o Paul Scholes, Mehmet Scholl… El siete se marcha del Veltins Arena con lágrimas en los ojos, con todos los honores de una despedida digna de un jugador al que incluso plantean retirarle el dorsal, una lección para su club de toda la vida, aunque también algo implanteable en fútbol: no se puede retirar el siete de Raúl, cuando antes hubo un siete de Amancio, otro de Juanito, otro de Butragueño. Como dice Roberto Palomar esto es algo más propio de baloncesto que de fútbol. En fútbol las camisetas no se retiran, las camisetas se heredan (sic).

Con el tiempo algunos hemos aprendido a ver en Raúl a un gran jugador, valorando en él otras virtudes. Durante su etapa madridista el siete fue para muchos entre los que me cuento víctima de las constantes campañas de la prensa de Madrid para otorgarle el mismo reconocimiento que Guardiola le profesa. Evidentemente es una cuestión de gustos, pero otorgarle a Raúl un rango superior al de Luis Suárez  o Xavi por poner dos ejemplos españoles, o al de Figo o Zidane entre sus coetáneos a muchos puede chirriarle. Que Owen hiciera más méritos que él en 2001 ya es más discutible, como lo es que más que ellos dos pudo hacer por ejemplo un Oliver Kahn estrella y artífice junto con Effenberg del Bayern Munich campeón de Europa entonces.

A Raúl lo define un partido, quizá uno de los más celebrados por la parroquia merengue en la era moderna: la vuelta de cuartos en la Champions del 2000 en Old Trafford.En el Teatro de los Sueños exhibió Raúl varias de las cualidades de su repertorio: oportunismo, inteligencia, y sobre todo, una feroz competitividad. Tan cierto es que en la mayoría de sus goles se limitaba a empujarla como que la carrera de Raúl fue (ha sido) un ejemplo de superación de retos, de saber cohabitar con jugadores con mucha más calidad que él, de imponer la determinación por encima del talento. Es por estas virtudes que decimos que Raúl ha sido también escudo de su equipo. Que te vaya bien dondequiera que vayas.

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El espíritu de la Champions

11 03 2010

Toda Europa fue un clamor, el pasado miércoles, el máximo favorito y a priori presunto finalista y ganador de la Champions, calló ante el Lyon.

Digo que toda Europa fue un clamor, ya que ahora si que no hay un favorito claro, ahora si que existe la sensación de que puede ganar cualquiera, ya que ahora si que parten todos en igualdad de condiciones, inversiones similares y una final en campo neutral, que es lo poco que se le puede pedir a una final a partido único.

Ese alivio y ese odio por Europa es algo que se lo tiene que hacer mirar bien el señor Florentino Pérez y sus “comerciales” (el Real Madrid fue abucheado en Lyon, y en Milan por las intromisiones en los Diarras, Benzemas, Kakas, y compañía).

De los cuatro clasificados por el momento, puede ganar cualquiera: Arsenal, Lyon, Manchester UTD, y Bayern.

Ahora a toro pasado que es más facil, vamos a hablar de lo que sucedió ayer, o mejor dicho lo que va pasando con el Real de Madrid.

Primer error y más grave: Política de publicidad (que no le hace ningún favor al equipo de Concha Espina) por parte de los medios del Madrid (Marca y AS) para presionar a: los rivales, los árbitros, a los jugadores, al entrenador del Real, y a los aficionados (luego lo explicaremos).

¿Por qué error?: Muy facil, nadie en Lyon lee estos periódicos, con lo que a ellos no les influyen las sesiones de espiritismo, ni los Uefatos, ni nada. (Plan similar al que sigue Pep Guardiola, que no deja a sus jugadores leer prensa deportiva madridista, y si que enseñó un Power Point con todos los titulares y todo lo que dijeron el año pasado antes del partido del Bernabeu para motivarlos, si, el del 2-6).

Segundo error y ligado al primero (aquí viene lo de la presión a los aficionados): Campaña mesiánica para que saliera de presidente destruyendo toda posible oposición: Florentino Pérez, personaje que perdió todo su crédito abandonando el barco cual roedor después de dos años de sequía y con escándalos como el de Del Bosque o el de Jose Mª García, en el que según el periodista el señor Pérez intentó comprar su silencio.

¿Qué sucede con este cocktail?

Ningún entrenador de prestigio quiere venir a entrenar al Real de Madrid, ya que tienen poco que ganar (ya se da por hecho que se gana el triplete todos los años), y mucho que perder, y además no puedes ir a un club en el que te dicen a quien tienes que fichar y jugar, ya sea Florentino, el Marca, o Raúl (curioso personaje, al que excompañeros como: Cicinho, Schuster, Aragonés,Portillo, Ronaldo, o el propio Casillas, no están poniendo nada bien, y cuando el rio suena…) jamás entenderé el cambio de Kaká (se cargó al jugador).

Tampoco entenderé lo que se monta por no ganar la Champions, ya que estamos hablando de un equipo que sí, que tiene 9 Copas de Europa, pero digamos que empezó teniendo 6 y pasaron 32 años incluidos los de la época de Juanito sin volverla a ganar, y ahora va a hacer casi 10 años que no la gana.

Si fuera el Milan que en los últimos 20 años ha ganado 5 trofeos y ha disputado 7 finales, podría llegar a entenderlo, pero en Italia son más cabales y no venden el humo de que la Champions es su competición (del Milan), ni nada por el estilo, todo lo contrario, son conscientes de lo dificil que es ganarla, sin prepotencia.

No olvidemos que desde que la Champions League se juega con este formato, ningún equipo ha sido capaz de repetir título (solo la Juve jugó 3 finales consecutivas de las que gano 1, y el Manchester jugó 2 y ganó 1).

De hecho sólo Madrid, Barcelona y Milan tienen 3 títulos por 2 del Manchester UTD, así que no vendamos que la Liga de Campeones es la competición del Real Madrid, por que no lo es, es de TODOS, y los demás equipos también tienen: aficionados, hechiceros, invocadores y además jugadores, entrenadores, y ojeadores que van a los campos y saben que Guti no aguanta 50 minutos, que no hagan faltas en la frontal, que el primer cambio sería Granero por Van der Vaart, y que sacaría a Raúl (del que pronto hablaremos) de cara a la galería para que hiciera sus ya famosas carreritas demagógicas, de hecho aún tengo en la retina la última jugada de Raúl, en la que empezó a empujar y patalear como un niño al defensa de Olimpique de Lyon.

Esto es fútbol, y fútbol es deporte, y como deporte el fútbol es de TODOS

Como diría mi amigo Jorge: “un equipo no se hace en 6 meses y menos a golpe de talonario”, que se lo pregunten a Abramovich, por que amigos: la Champions no tiene precio.