Príncipe de Asturias

25 10 2010

La del domingo fue la última mañana del año con horario de verano. Así que levantarse a las ocho (quizá fue algo más tarde, debo reconocerlo, pero en cualquier caso, madrugón) de la mañana la semana antes de que el reloj nos conceda una hora de propina y ver en la pantalla “Lap 4/55” una hora después de la salida oficial que marcaba el horario de la organización no fue la mejor manera de empezar el domingo. Una intensa cortina de agua, el mal drenaje de un circuito sólo bien acabado por aquellas zonas por las que transitaba Lewis Hamilton… muy mal pintaba la carrera a eso de las nueve de la mañana, con protagonismo del Safety Car, situaciones inverosímiles (que nunca olvidarán en la familia Di Grassi con vuelta rápida para el recuerdo) y la amenaza de finalización con reparto de puntos según el orden logrado en clasificatorias.

Sin embargo, igual que sucede en aquellos partidos (ojo con las etiquetas, NO es una entrada de fútbol) marcados por la lluvia, el barro, los uniformes manchados, la carrera devino en una tarde-noche (horario coreano) de las que hacen afición. No faltó nada, ninguno de los ingredientes que hacen grande cualquier disciplina, y puedan hacer que algunos escépticos con el espectáculo de la F1, entre los que se podría encontrar el firmante, tengamos que replantearnos de vez en cuando nuestros criterios. Me explico. A la Fórmula 1 siempre le he reprochado su determinismo (ya sé, un mal común de todos los deportes, pero elevado a su máxima expresión en éste), su exceso de glamour y pompa y su rigidez (momentos a seguir: salida de parrilla y entradas a boxes). Apasionante para ingenieros, para amantes del motor, siempre la he considerado de menor rango en mis preferencias que los campeonatos mundiales de motociclismo.

Ayer no fue así. Ayer no faltaron ni la emoción, ni las alternativas, ni siquiera el componente “milagroso”. Errores de pilotaje, fallos de mecánicos en boxes, pilotos suicidas y visiones subjetivas literalmente tenebrosas (insisto, no en el caso de Hamilton). Nada de órdenes de equipo ni de perfectas coreografías en boxes. En definitiva: el territorio para el piloto, para el hombre. No es extraño que ayer ganara Fernando Alonso. Hay consenso en la parrilla, tal vez no sea el tipo más simpático del mundo, tampoco le conocemos, pero casi todos le consideran el mejor. Lleva siéndolo años, solo que ahora, con el poso de la madurez alcanzada tras duros años en McLaren y Renault, parece mejor que nunca. Y, dicho sea de paso, más feliz. Capaz de forzar al límite a Vettel y de aprovechar el más mínimo resquicio que le ofreció Hamilton para liderar la carrera en una mágica segunda parte y presentar su candidatura a la triple corona en su primer año con Ferrari. Ni siquiera Schumacher, el gran Michael, puede presumir de tal hazaña. Un dato nada irrelevante: Ferrari es, no la segunda marca, sino la tercera en el Mundial de constructores, superada por los aerodinámicos Red Bull de Adrian Newey y por los McLaren. A Massa no lo encontramos por las primeras posiciones de la general.

¿Qué alternativas le quedan a Red Bull? ¿Igualdad de trato, favoritismo para su niño mimado, o para su más seria opción para ganar el título? ¿Se devorará la hidra ambas cabezas como hizo McLaren precisamente la temporada de Fernando Alonso?

http://www.youtube.com/watch?v=KgZSnAkQc4c

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Un circo más grande que nunca

12 03 2010

Cuatro campeones del mundo

Ya tenemos aquí una nueva temporada del circo de Tito Bernie, también conocido como Mundial de Fórmula 1. Por cierto, no es un circo de pulgas precisamente, sino de bicharracos metálicos de más de 600 kilos que van a más de 300 km/h. haciendo un ruido de mil demonios. Son un espectáculo en sí mismos, pero es misión de los hombres que los pilotan el hacer de las carreras aún algo más espectacular, poniendo en juego su mejor pilotaje para ganar el campeonato. Y no vamos mal servidos de campeones este año: 4. El campeón vigente, Button, a buen seguro que tendrá una dura competencia en los otros tres (en activo) que le precedieron.

El panorama se presenta muy atractivo debido al gran número de novedades: hacía mucho que no había tantos equipos en boxes (12); algunos de ellos son recién nacidos, como Lotus, Hispania Racing o Virgin. Otro cambio a destacar es el de la puntuación. De un sistema en que puntuaban los ocho primeros coches (10,8,6,5,4,3,2,1) hemos pasado a uno en que puntúan los diez primeros clasificados (25,18,15,12,10,8,6,4,2,1). Personalmente estoy muy de acuerdo con este cambio, por dos motivos: el primero es que si, como parece, va a haber cuatro equipos superiores al resto que estén siempre delante (Ferrari, Mclaren, Mercedes y Red Bull), es bueno que la 9ª y 10ª plaza en los campeonatos reciban puntuación, para que los equipos modestos entén más motivados por la posibilidad de alcanzar estos puestos. Por otra parte, 2 puntos de diferencia entre el primer clasificado y el segundo me parecía una diferencia en la recompensa demasiado corta, puesto que el primer puesto es el de ganador de la carrera, y eso debe tener una proyección en los puntos que se consigan de cara al dilucidar el campeonato. Ahora los puntos de diferencia entre 1º y 2º serán 7, y eso hará que los pilotos estén más dispuestos a arriesgar por conseguir el laurel de la victoria.

Desde un punto de vista nacional, este campeonato será histórico para nuestro país: 3 pilotos españoles, nunca antes había ocurrido. ¡Y qué pilotos! El joven Alguersuari, Alonso entrando en la leyenda de Ferrari, y De la Rosa, el más querido por la afición española, que recibe su merecido premio de volver a correr como piloto titular de F-1 en la recta final de su carrera deportiva. Estaremos apoyándoles, así como la primera escudería española de la historia, Hispania Racing. Es bien sabido que al equipo de Carabante le tocará ocupar las posiciones de farolillo rojo en estos primeros grandes premios de la temporada, pues no han corrido ni un kilómetro de pruebas, y son coches a los que les falta la puesta a punto y el afinar los reglajes. Pero tranquilos, una vez pasada esta etapa de tanteo, tengo fe en que se muestren competitivos.

Respecto a las elucubraciones sobre quién ganará el campeonato este año, todo está muy en el aire. Hay varios equipos que optan a poner a sus pilotos en lo más alto, y eso hará que la cosa se ponga aún más interesante. Dicen los que saben de esto que el equipo que parece más fuerte es Red Bull, y muchos dan ya a Vettel como máximo candidato al título. El joven y talentoso piloto alemán a demostrado de sobra tener un pilotaje sobresaliente y ser muy rápido. ¿Tendremos nuevo kaiser alemán en la F-1, con traspaso de testigo en la pista, ya que vuelve Schumi a la competición? Un peldaño por debajo del equipo Austriaco se suele situar a Mclaren y Ferrari. Los de Woking han hecho un gran trabajo diseñando un alerón trasero al límite de la normativa, que les permite ganar unos kilometros por hora muy valiosos en las rectas, y que a buen seguro les dará una ventaja sobre sus rivales en estas carreras inciales del campeonato. Por esta razón creo muy probable que una de las flechas de plata gane este Gran Premio de Bahréin, y si he de apostar por uno de los dos, me decanto por Hamilton, a quien considero mucho mejor piloto que Button. En cuanto a Ferrari, no destacan en nada concreto, pero cuentan con un binomio coche-pilotos (los talentosos Massa y Alonso) bastante fiable. Otro peldañito por debajo de estos, encontrariamos a Mercedes, cuya mayor novedad es la presencia del heptacampeón Schumacher en sus filas. ¿Habrá sido acertada la decisión de volver de Schumi? Personalmente pienso que aunque dará muestras de su calidad de pilotaje, no estará en la pomada por el campeonato mundial. Pero nunca se sabe, y menos aún si hablamos del mejor piloto de la historia de este deporte. A cierta distancia de los equipos que he mencionado ya, se encontrarían los equipos medianos, de los cuales pienso que destacarán Force India y Toro Rosso, pues parece que han hecho bien las cosas en cuanto a diseño de los monoplazas. Sin embargo todo esto son conjeturas que a buen seguro serán borradas dentro de escasas horas por la realidad de los resultados en pista, como las olas borran las palabras escritas en la arena.

Otro punto de vista desde el cual podríamos analizar este campeonato es lo que yo llamaría el “choque de civilizaciones” en la F-1. Y es que hacia mucho que no veíamos tan claramente delimitadas las identidades nacionales de los equipos punteros. Así, el mundo anglosajón estaría representado por Mclaren, el mundo latino por Ferrari, y el germánico por Mercedes y Red Bull. Quizás esto haga que aumente la pasión y el forofismo en los aficionados de estos ámbitos culturales, haciendo de la Fórmula 1 un deporte más popular, en el mejor de los casos, o populachero en el peor. Pero más vibrante, que es lo que importa.

Para cerrar este cúmulo de reflexiones, me gustaría tratar el tema de las retransmisiones televisivas. También en esto los aficionados tendrán este año más opciones que nunca, ya que ademas de por La Sexta, la F-1 será emitida por varias cadenas autonómicas, puesto que a la tradicional TV3 se han sumado Canal 9, IB3 y TPA. En lo personal, prefiero las retransimisones del ente catalán, capitaneadas por el gran Merlos, que las de la cadena de Roures. Está por ver el trabajo que haga Victor Seara en la televisión valenciana. Habrá que mirar y comparar, y quedarnos con la opción que haga del rigor y la información imparcial su costumbre. Y menos reportajes chorra con preguntas estúpidas a los pilotos, y más currarse la información técnica y deportiva que envuelve el mundo del motor, sabiendo transmitirla al espectador de una manera amena y didáctica.

Y ahora sí, dejo de escribir y me froto las manos, porque, damas y caballeros, el show está a punto de empezar. ¡Hagan sus apuestas!