El Centenario del Titanic

14 05 2012

Pocas semanas después de conmemorarse el centenario del hundimiento del Titanic, vivimos una semana de baloncesto con dos hitos con un impacto comparable al del desastre del trasatlántico irlandés. Comenzábamos la semana hace ocho días con la clase más triste en el Ramiro de Maeztu, con el histórico Estudiantes descendido deportivamente (ya veremos si también en los despachos) a LEB, una categoría que desconocía. Siempre había sido testigo el público demente del baloncesto de la máxima categoría en España. Así, un equipo que ha visto defender su camiseta a Fernando Martín, Winslow, Orenga, Azofra, los hermanos Reyes, Jiménez, Loncar, Sergio Rodríguez, Suárez; que ha dado la alternativa a técnicos históricos como Díaz Miguel, Aíto o (el primer) Pepu Hernández, con una de las aficiones más fieles de España, veía como tras varios años jugando con fuego su equipo perdía la categoría, pese a refuerzos como Bullock, De La Fuente o Jiménez. Un drama y reflexiones como el papel de Pepu en su retorno como director deportivo o la productividad de su cantera.

Aunque el plato fuerte de la semana a este lado del Atlántico (ya profundizaremos con las semis de conferencia NBA) empezaba el viernes en Estambul. A priori, viendo por ejemplo el puesto de base uno podía aventurar quién NO ganaría: Diamantidis/Saras, Teodosic, Spanoulis jugando de uno… Marcelinho. No se trata de cebarse con un jugador en concreto, pero sí que se puede discutir la política de fichajes del Barça el pasado verano: no se ha estado a la altura en el puesto de base (debilitado, Ricky y Lakovic ofrecían más soluciones que Huertas), Eidson ha aportado más nombre que rendimiento y desde luego menos en defensa y tiros providenciales que Basile y con Gran Canaria se adelantó el Madrid con Jayce Carroll. Lo que unido a la excesiva dependencia de Navarro o la irregular campaña de Mickeal ha provocado que la Copa y la Euroliga hayan volado, reduciendo todas las posibilidades de un equipo pensado para ganar en todos los frentes a la posibilidad de éxito en la liga doméstica.

Pero la auténtica debacle histórica de esta semana llegaba anoche. El CSKA, eterno candidato al título, veía aún más reforzada si cabe su lujosa plantilla, llegando a Estambul con un banquillo integrado por jugadores que serían estrellas incluso en cualquiera de sus rivales en la Final Four: Gordon, Lavrinovic, Kaun o Shevd, no digamos ya Siskauskas o Khryapa han cedido este año los focos a los tres fichajes estrella en Moscú, configurando la plantilla más potente que se recuerda en Europa desde los tiempos de la Jugoplastika, una escuadra que podría incluso competir sin ruborizarse en los playoffs por el título americano. Kirilenko hacía un paréntesis en su exitosa carrera NBA (después del verano fichará por los Brooklyn Nets), Krstic también cruzaba el charco y los magnates rusos eran capaces de arrebatarle en verano a Teodosic a su rival de anoche.

Contra esta bestia jugaba un renovado Olympiacos, debilitado con la pérdida de jugadores top como Teodosic, Kleiza o Papaloukas y encomendado a la maestría de su antiguo entrenador Dusan Ivkovic (ex-Cska) y al fichaje estrella Vassilis Spanoulis. Tras un primer cuarto paupérrimo, que condenaba a la final a los cuarenta puntos, parecía que bajo la batuta de un Teodosic que pretendía discutirle el MVP de la final a su compañero Kirilenko con tres triples seguidos, el CSKA se pasearía ante un rival inesperada. Sin embargo a partir de una gran defensa, y de una lección de juego de Spanoulis (pese a no ser un base-base, le enseñó los secretos del puesto de uno a Teodosic) y de pundonor de Printezis y Papanikolau (MVP moral de la final, 18 puntos con 100 % de acierto en TODOS los tiros hasta el último minuto del partido), el Olympiacos, que había dejado en la cuneta de Montepaschi en cuartos y a Barça en semis, le enseñó los dientes a su rival (enjugó 19 puntos de desventaja en los últimos 12 minutos) y mostró, a los magnates rusos que el baloncesto es algo más que millones de dólares.

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Podemos (IV)

23 08 2010

España y la madre que la parió. Con la botella de ron. La milla dorada. Son algunos de los títulos que la canícula me ha obligado a dejar aparcados a medio editar en algún cajón catódico del ordenador, donde quedarán condenados a no ver la luz del Sol. El tributo del verano. Así que hoy, con el mismo título que en mi última aportación, me he armado de valor desafiando al día más caluroso del año, he puesto el ventilador a centrifugar el aire pesado del cuarto del ordenador y aquí me encuentro intentando acabar de una vez mi humilde colaboración. La ocasión lo merece. Atrás quedan, ya digo, los vítores a la Roja, las turbias escuchas del día en que la basura de la operación Brugal salpicó al fútbol, los oros atléticos o el fichaje de Valentino Rossi por Ducati (ikarusbikes te esperamos). Tenemos todo un Mundial en que defendemos corona a la vuelta de la esquina.

Podemos, una vez más, aún a pesar de las bajas de Pau Gasol y Jose Calderón, nuestros más firmes valores junto con Marc en el gran circo de la NBA. De éste último dependen gran parte de nuestras esperanzas para dominar el juego interior. A sus 25 años, Marc está ante la gran oportunidad de su vida de demostrar (para quien aún tuviera alguna duda) que es algo más que el hermano de Pau. Su progresión en la liga americana apunta a un jugador con mayor peso específico en el juego del equipo, capaz de dominar en la pintura y de echarse el equipo a la espalda cuando vienen mal dadas.

 Por fuera, la dirección de Ricky, consagrado ya como primer base de España y la decisión de un Navarro en la plenitud de su carrera (en constante plenitud) y a correr, primera premisa que le escuchamos a Scariolo en los micrófonos abiertos de la Sexta. Vázquez, Felipe, Rudy, Garbo… todos deben aportar, ya sea rebote, tiro o cuajo en situaciones peligrosas.

https://contodaslasaficiones.wordpress.com/2010/04/19/i-have-a-really-really-really-busy-summer/

 ¿Recordáis esta entrada? Ninguno de los integrantes de aquella versión del Dream Team americano estará en Turquía superando así nuestras pesimistas previsiones, sin embargo, nada como el deporte para erradicar las nostalgias. Todos cuantos amamos el deporte de la canasta esperamos siempre lo máximo del equipo americano de baloncesto. Anoche quedó confirmado que, a falta de la artillería pesada, el ejército estadounidense de basket cuenta con una legión de grandes jugadores: desde Chauncey Billups y Derrick Rose, que le guardaron el sitio espectacularmente a un renqueante Rajon Rondo, estrella de los Celtics, hasta la gran estrella que será Kevin Durantula.

España y los Estados Unidos, con permiso quizá de Serbia, están un peldaño o dos por encima del resto. Por lo visto anoche, el nivel, pasos de salida y permisividad FIBA para con reglas NBA al margen, sigue siendo parejo, lujos como el pincho de merluza de Fran Vázquez nada menos que a Kevin Durant (que me recordó, por unos segundos, al mate de Rudy en las narices del mismísimo superman Dwight Howard) incluidos.

Si, los americanos nos esperan, pero no conviene olvidar a gente como los serbios, una generación joven y talentosa que debe haber crecido en el último año y que, bajo la batuta de Teodosic y con gigantes como Krstic y Pekovic en la zona, intimidará. Si no, mirad este vídeo y os convenceréis.

http://www.youtube.com/watch?v=jRhGAW4lvWI

¿Les dejarán participar? Siendo Serbia, dudaría que se atrevieran a no hacerlo. Trifulcas aparte, no hay que olvidar el repaso (eminentemente baloncestístico) que nos dieron en la fase de grupos del pasado europeo.

Finalmente, las tradicionales Grecia y Argentina. Descabezados sin su eterno Papaloukas los primeros volverán a llegar lejos, pero poco más en mi opinión. Argentina por su parte se enfrenta a un problema generacional. A Scola, Nocioni, Delfino… les quedan años de buen baloncesto por delante, pero llevan compitiendo desde aquella final contra Yugoslavia hace ocho años, sin grandes relevos que vengan por detrás y sin el concurso de Ginóbili pueden sufrir un fenómeno similar al de la selección helena: el de ser grandes soldados, pero sin general que les guíe hasta la victoria.

 Continuará…

Hemos hablado de baloncesto, imposible no acordarse de Chicago. Y hablando de Chicago, imposible no compartir con vosotros a esta gran banda de la capital de Illionis: