¿Los mejores de la Historia?

9 06 2011

Buenas noches. Me despedía hace un par de semanas prometiendo una crónica en primera persona de la final de la Champions, pero esto no para y casi sonaría ya anacrónico un relato de hace poco más de siete días. Realmente tampoco tendría mucho sentido intentar transcribir lo allí vivido. Dicen que las finales no se juegan, se ganan. Yo añadiría que además hay que vivirlas. Vivir aquella final en Wembley es una de las emociones más intensas que he podido disfrutar.

Pero después de un fin de semana en que se plantea si es este Barça el mejor equipo de la Historia, o de que Contador gane su sexta vuelta grande sin error con apenas 28 años, un tal Nadal se planta en la final de Roland Garros y se lleva la Copa de los mosqueteros por sexta vez a su casa, cosa que hasta ahora solo había conseguido el sueco de hielo, Björn Borg. Diez títulos de Grand Slam pocos días después de soplar 25 velas, solo 6 majors por debajo de su gran rival de siempre, el eterno Federer (29 años). Un título con un sabor si cabe más dulce que cualquiera de los otros, que ha llegado tras una temporada en tierra marcada por sus derrotas en las finales ante la amenaza balcánica de Nole Djokovic, y para el que ha tenido que superar sucesivamente obstáculos como el del cañonero Isner en el tradicionalmente sufrido (aunque nunca tanto como en 2011) primer match, Andújar, su último rival los últimos años Soderling o el galés Murray. No ha sido un paseo el transitar de Rafa por esta edición del torneo parisino, reforzando aquella imagen sanchezvicariana del Nadal peleón y guerrero.

En Nadal apreciamos todos los rasgos definitorios de lo que podríamos considerar candidato a mejor deportista español de siempre. Humildad, constante superación de retos/adversidades, expresión de la superioridad “en el campo”, más que ante los micros. Rasgos que podemos encontrar, en mayor o menor medida, en cada uno de los candidatos que podrían conformar tal lista de deportistas modernos: Indurain, Gasol, Nadal, Xavi, etc., independientemente del orden por el que se ordenen, condicionado necesariamente por las predilecciones personales de cada cual.

¿Es Nadal el mejor tenista de la Historia? eso, ¿cómo se mide? A tres o cinco sets, dudo que a Nadal le hicieran muchos puntos cualquiera de los mosqueteros o australianos de siempre. El físico se va imponiendo. Otra cuestión sería qué pasaría si adelgazáramos a Rafa y le suministráramos raquetas con menor tensión. O si ponemos a Usain Bolt a correr ante la mirada del Füher en una pista de ceniza con zapatillas con clavos. ¿Qué pasaría? Pues es imposible saberlo. Y lo mismo pasaría si a Lebron James le ponemos a decidir series finales en los años sesenta. Hubiera sido un huracán. Pero eso es imposible porque Lebron es hijo de este tiempo. Supongo que este Barça avasallaría sin contemplaciones a cualquier versión de Brasil (en la finalísima del mundial del 70, para muchos el metro patrón de este juego es sorprendente la pasividad de los medios italianos ante los avances de Gerson, el cerebro brasileño), o al mismo Dream Team que lo inspiró. ¿Pero esto los haría ser considerados mejores?

¿Cuáles son entonces las condiciones para ser considerado el mejor? ¿El número de títulos? Dudo que Armstrong pueda ser considerado mejor ciclista que Coppi por haber ganado más Tours que él. ¿Fue Italia el mejor equipo del 82? Por una parte pienso que ha de negarse la mayor: puesto que ya hemos demostrado que es algo, precisamente, indemostrable. Por otra, incluso entraríamos en cuestiones filosóficas a la hora de ponderar aportación/rédito particular. Caso de libro: Alemania ganó en veinte años dos mundiales, pero quienes pasaron a la historia fueron las derrotadas selecciones de Hungría y Holanda. ¿Premiamos la aportación al universo fútbol de los vencidos o la innegable competitividad germánica? ¿Cuál sería entonces el reto?

Preguntas abiertas, al fin y al cabo. Quizá la llave sea asimilar que no pueda hablarse de una Historia sino de varias, y que el mejor en cada una de ellas sea el que mejor haya sabido interpretar su contexto e imponer su modelo, su discurso. Solo entonces, cuando comparemos si un discurso es exportable a otras épocas, podría hablarse de deportistas, o equipos, universales, una expresión mucho menos excluyente en todo caso que la titula este artículo.

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Fists of Glory

9 12 2010

Ya el pasado 15 de Noviembre comentamos en un artículo como ejemplo de pegada, la que tienen los demoledores puños de Manny Pacquio, la sensación pugilística mundial del momento. Y no eran exageradas nuestras comparaciones con los oros de Phelps o los Tours de Lance Armstrong en cuanto al significado de sus gestas. Nadie en la historia del boxeo ha sido capaz de hacer lo que él está haciendo. Literalmente. Los que alguna vez se hayan visto envueltos en peleas conocerán sobradamente la importancia del tamaño en las mismas. Un luchador más grande siempre tendrá una ventaja casi decisiva sobre otro más pequeño. Históricamente, los grandes campeones del boxeo, al conseguir sus cinturones mundiales en categorías pequeñas, se han decidido a ganar peso para intentar el asalto a categorías mayores. Es el camino lógico si quieres enfrentarte a nuevos retos, pues un luchador solo puede jugar con su masa muscular (peso) ganándola, nunca perdiéndola, obviamente. Pues bien, todos los grandes campeones de la historia del boxeo que lo han intentado han fracasado. Hasta ahora. Pacquiao ha conseguido dar ese salto superlativo en 7 ocasiones consecutivas, asombrando a la afición pugilística mundial cada vez un poco más en cada nuevo logro. Este pequeño filipino de 1’69 de estatura nació con un don. Él no tiene manos. Tiene dos martillos pilones que destrozan a sus oponentes sin remisión. Y también posee una inteligencia competitiva en el combate muy superior a la de sus adversarios. Siempre sabe como llevar los combates a su terreno.

Pacquiao tiene muchos apodos: el Destructor, the Mexicutioner (Ejecutor de mexicanos, debido a que ha tirado a la lona a cuanto campeón de esta nacionalidad se le ha puesto enfrente), pero los dos que más le caracterizan son: uno es Pacman, debido al comienzo de su nombre, coincidente con el clásico videojuego de comecocos. Y eso es lo que hace Manny: se come con patatas a cualquier coco que le pongan enfrente, por muy grande que sea, Pacman lo deglute como un fantasmita que huye despavorido cuando nuestro héroe está on fire. Y el otro, El campeón del pueblo. Es difícil hacer entender al neófito, hasta qué punto Pacquiao es venerado en su tierra natal. Si los filipinos no fueran tan temerosos de dios y piadosos, estaría por asegurar que para ellos Manny Pacquiao es Dios. Literalmente. Imagínense, a un país acostumbrado a pasar totalmente desapercibido en la escena deportiva internacional, de repente le “nace” un Schumacher, un Jordan, un Federer. Imagínenselo si pueden. Pacquiao y el orgullo de Filipinas son la misma jodida cosa. Él aparece en videojuegos, hay una película sobre su vida, que arrasó taquillas. Incluso se comenta la posibilidad de que filme una película con el mítico Sylvester Stallone. Por supuesto,  a parte de actor de series y películas, es el hombre anuncio:  detergentes, medicinas, alimentos, ropa, telecomunicacionesy todo lo que ustedes se quieran imaginar. Hasta en la sopa, vamos. Otra sorpresa: Pacquiao es cantante. Sacó un disco en 2006, al más puro estilo Jesulín. Hoy en día no hay como ser una celebridad, amigos. Puedes hacer todo lo que quieras, como si llevaras Támpax, vamos. Incluso se atreve con la política. ¿Y por qué no? La gente lo adora. Así que Pacquiao también es diputado electo en el Congreso de Filipinas por su distrito. ¿Se imaginan a Rafa Nadal en el parlamento español? ¿Y a Poli Díaz? Manny se presentó al cargo por primera vez en 2007. Y perdió. Su rival de entonces declaró: “más que nada, creo que la gente no estaba preparada para perderlo como su icono del boxeo”, apuntando a que una parte de los electores temían que un Pacquiao político se retirara de los cuadriláteros, y optaron por votar a su oponente. Entre algunos fans del púgil fue una derrota celebrada. Pero volvió a optar al cargo este año, y consiguió una victoria arrolladora, derrotando a un rico y políticamente bien relacionado clan caciquil de la provincia; con su victoria terminó el reinado del clan en un feudo cuyo poder habían detentado por más de 30 años.

Tras conseguir el cinturón de campeón en superwelter, los aficionados ya se relamen pensando en la posibilidad de que el fenómeno asiático pruebe el más difícil todavía,y se atreva a subir a cotas nunca antes vislumbradas: de 154 a las 160 libras del Peso Medio. Y esto en un tipo que empezó poniendo peso en sus bolsillos para alcanzar las 105 libras que le permitiera superar el límite mínimo y participar en la menor de las categorias del boxeo. Im-pre-sio-nan-te. Pero lo que más excita a los aficionados es que entre los “morlacos” que le esperan en el peso Medio está el gran campeón del peso, otra de las sensaciones del boxeo moderno: Sergio “Maravilla” Martinez. La sensación argentina, que ya dio el salto este año de campeón de superwelter a campeón del medio, está dispuesto a enfrentarse a Pacman, y de hecho, ya calienta el posible combate con declaraciones provocadoras, tan típicas en el mundo del boxeo clásico: “Pacquiao es muy pequeño para mí”. Y deja caer que incluso estaría dispuesto a perder peso para concederle a Pacquiao la ventaja de enfrentarse en el peso superwelter. ¿Será el 2011 el año que verá a estos dos titanes enfrentados en un ring? A juzgar por las declaraciones de su entrenador,pParece que el filipino no tiene ningún miedo a afrontar el reto, y sería sin lugar a dudas el combate más emocionante que se puede ver en la actualidad. Permanezcan atentos a sus pantallas. Se boxea.

Damas y caballeros, si aún no conocen a este fenómeno de la Naturaleza, esta ametralladora humana, les regalo este impresionante video. Que lo disfruten:





El Rey de la Tierra, la Hierba y la Pista Dura

21 09 2010

Lo hizo. Rafa ganó el US Open 2010, el último que le quedaba para completar el póker de Grand Slams que le da una mano ganadora para coranarse como el mejor tenista del mundo.

Sus detractores habituales (auténticos “odiadores de Rafa” profesionales) le echaban en cara que su limitado (según ellos) estilo de juego no le permitía triunfar en la rápida superficie de Flushing Meadows. Ahora el de Manacor les ha cerrado la boca con un triunfo consiguido a base de una serie de mejoras en su juego de pista rápida que le convierten en una auténtica bestia parda sobre una pista de tenis.

Nadal es un jugador con muchísima técnica y calidad. Sus zurdazos incomodan muchísimo a sus rivales, aunque no es un zurdo natura. Esto no se nota en sus drives de zurda, que son potentísimos, pero sí en su saque, o por lo menos hasta ahora se notaba. Siendo un movimiento menos natural que el golpe de derecha, el saque requiere una gran potencia, combinado con un gran control sobre dónde queremos que vaya la bola. Y en este aspecto, el saque del falso zurdo Nadal no estaba a la altura del nivel de otros grandes jugadores. Al sacar con su brazo no-natural, necesita mucha concentración para hacerlo bien, por eso se toma tanto tiempo antes de sacar, cosa que sus detractores se empeñan en tachar como una estrategia deliberada para desgastar al oponente, lo cual es totalmente falso. Siendo como es el saque el golpe más importante en el tenis moderno, esto afectaba mucho al juego de Rafa, que tenia que desgastarse mucho en puntos disputados, mientras que sus oponentes conseguian “puntos gratis” al saque con facilidad, por ejemplo Roger Federer.

Pocos dias antes de comenzar el US Open 2010, Nadal se sacó de la manga un saque mejorado, consistente en cambiar ligeramente el grip de la empuñadura, para realizar saques planos y potentes, a diferencia de sus habituales saque liftados menos potentes. Esto sorprendió a propios y extraños, de la noche a la mañana Rafa estaba haciendo saques por encima del las 130 millas por hora. Buena muestra de ello es que en la final contra Djokovic las estadísticas del partido reflejaban que Nadal había conseguido más aces que el balcánico, y la velocidad media de sus primeros saques era superior.

Esa es una de las cualidades del manacorense que le hacen un gran campeón: su capacidad para mejorar, a base de ambición y trabajo duro. Así es como está asombrando al mundo y “retirando” al que se tiene por el mejor jugador de todos los tiempos, Roger Federer. También hemos visto en este último Grand Slam del año a un Nadal que se mueve con mucha soltura en la pista rápida, subiendo más a la red a volear (como dijo McEnroe, Rafa tiene una de las mejores voleas del circuito), y que saca de vez en cuando unos reveses cruzados muy potentes, otra arma mejorada.

En su día se dijeron muchas tonterías sobre el genio mallorquín. Que era solo otro especialista en tierra batida, que sus rodillas no aguantarían el desgaste y se retiraría joven, que es unidimensional y no tiene armas, que nunca ganaría Wimbledon, que nunca ganaría un Slam de pista rápida, etc, etc. Muchos le dieron por acabado después de su lesión en 2009. Yo no.

Para desplegar su mejor juego, Nadal necesita confianza, y ritmo de partidos (y de victorias). Y yo sospechaba que ese momentum para Rafa llegaría con la temporada de tierra batida este año. Y así fue; ganó Montecarlo, Roma y Madrid consecutivamente, ganó su 5º Roland Garrós, y el Nadal que salió de todo ello es un Nadal lanzado, al 100% de su forma mental y física, y ¡ay, amigo!, cuando Rafa es Rafa, ni en su peor superficie, ni los tipos que le han vencido en el pasado le pueden toser. Eso es de lo que no se dan cuenta sus detractores, por eso no ven venir sus triunfos, que les llegan como una bofetada en pleno rostro.

Ellos siguen preguntándose angustiados, cómo es posible que un jugador como Nadal haya conseguido en career Golden Slam (los cuatro grandes más la medalla de oro de los JJOO), siguen maldiciendo a los rivales de Rafa, que se empeñan en jugar sus peores partidos ante el de Manacor. Y es que no se dan cuenta de que es Nadal quien hace que sus oponentes parezcan mucho peores de lo que son, molestándoles y castigándoles continuamente con esas bolas altas liftadísimas, con esos banana shots de endiablado top-spin, que Rafa no solo lo devuelve todo, sino que lo devuelve contraatacando, haciendo pupita, minando psicológicamente al rival de manera progresiva.

Creo que a Nadal le quedan muchos Gran Slams por ganar todavía, y que al final de su carrera nos tocará deliberar sobre si ha sido el tenista más grande de todos los tiempos. De momento ha demostrado ser un jugador completo, capaz de vencer tanto en superficies lentas como rápidas (a diferencia del gran saque-voleador Sampras), y tiene en su haber una medalla de oro de los JJOO, cosa que no tiene Federer, con quien además mantiene unas estadísticas de enfrentamientos personales claramente favorables al jugador español (14-7).





Premio Príncipe de Asturias, bienvenidos a la tómbola.

8 09 2010

Siempre me he preguntado, qué tipo de valor se le debe de dar a este tipo de premios, y qué tipo de valor quieren darle los que lo conceden y a los que se lo conceden. Sé de buena tinta, que estos premios quieren ser, o pretenden ser algo así como el “Nobel” del deporte…nada más lejos de la realidad.

Lo primero que debes tener es un criterio fijo, y no repartirlos a distro y siniestro, y con un caracter más bien nacionalista; ya que si son unos premios otorgados al mejor deportista español del año, se coherente y hazlo simpre así; si son unos premios a una trayectoria, hazlo simpre así, y si realmente son unos premios internacionales al mejor deportista del año, hazlo siempre así.

Con esto no quiero decir que los que lo han ganado no lo merezcan, tan solo que son unos premios totalmente incoherentes y para que nos demos cuenta de ello vamos a ir poco a poco con los ganadores:

En 1990 lo gana Sito Pons, y luego resulta que no lo tienen, ni Doohan, ni Crivillé, ni Valentino Rossi.

En 1994 lo gana Martina Navratilova, que había ganado su últim Grand Slam en 1990; habiendo grandísimas tenistas a lo largo de la historia, que se han quedado sin galardón, y de repente en 1998 se lo dan a Arnatxa Sánchez y en 1999 a Steffi Graff, muy grande Arantxa, pero incomparable con esos 2 monstruos, y menos que le den el galardón antes a ella que a Steffi.

En 2005 le dan el premio a Fernando Alonso, cuando aun no había sido campeón mundial, y corredores como Senna, Fangio, Fitipaldi, o Schumacher lo echaban en falta en su palmarés, en el año 2007 compensaron este agravio con el bueno de Michael.

En 2008, el codiciado premio fue a parar a las manos de Rafael Nadal, siendo el primer tenista masculino que gana el premio de los premios del deporte, yo creo que sobran las palabras si escribo estos nombres: Sampras, Agassi, Federer, McEnroe, Bjorg, Lendl.

En 2006  ganó las selección española de baloncesto, cuando ni tan siquiera el Dream Team de Barcelona 92 tiene ese galardón. En el recuerdo  quedan equipos imborrables como aquellos Lakers y Celtics de los 80, los Bulls de Jordan, o las selecciones míticas de Yugoslavia de Kukoc y Petrovic, o la URSS de Sabonis.

Por último en 2010 el testigo lo ha recogido la selección Española de fútbol; Brasil, ya consiguió el Príncipe de Asturias en 2002, pero…¿ Qué pasa con Argentina, Uruguay, Inglaterra, Francias, Alemania, e Italia?. ¿Cuántas selecciones españolas han sido campeonas del mundo antes?: Fútbol sala, tenis (copa Davis), Balonmano, Waterpolo, Hockey patines, natación sincronizada, triatlón, natación, judo, vela, kitesurf, etc…

En fin, en el tintero quedan nombres como Jordan, Tiger Woods, Usain Bolt, Edurne Pasabán, Mohamed Alí, Magic Johnson, Pelé, Maradona, Cruyff, Nadia Comanecci, FC Barcelona de Balonmano, David Meca, Phelps, Thorpe, Gisela Pulido, Morcelli, Tony Hawk, Spitz, Jesse Owens, Eddy Merckx, Sebastian Loeb, Bekele, Marc Coma, Jonah Lomu, Justine Henin, Miriam Blasco…

Esta noche seguiré abriéndome la cabeza hasta dar con la fórmula de la elección de los premios…seguro que los que la inventaron viajan siempre en aviones diferentes.





Un aviador de guerra

3 06 2010

“De todas formas, para esta retirada queda mucho, soy nadalista convencido, y de alguna forma u otra Nadal volverá, porque es un luchador, un hombre de cinco sets, y ésta no ha sido más que una de sus habituales interrupciones para sacar de quicio a sus rivales. Un plátano entre punto y punto”.

Roland Garros fue, durante muchos años del siglo pasado, considerado como el mejor piloto del mundo, no solo por haber sido el primero en cruzar el Mediterráneo en monoplaza, sino por haber sido el más famoso de los pilotos de la Aviación Francesa en la Primera Guerra Mundial, ideando el novedoso método entonces de incorporar una ametralladora al disco de la hélice. Gran aficionado al ciclismo y al tenis, Francia consagró a su memoria su torneo abierto de tenis. A la memoria de aquel aviador de guerra abatido en combate.

Quien sabe si como homenaje al espíritu guerrero de Roland Garros, el torneo se decantó desde el primer momento por la tierra batida, superficie de brega y calambres, en contraposición a la refinada exquisitez del tapete verde del resto de torneos de Grand Slam.

Nadie podría representar el arquetipo de un guerrero en el tenis actual como Rafa Nadal. Como decíamos en la cabecera de esta entrada, estábamos convencidos de que, de alguna forma u otra, Nadal volvería. Después de un calvario en forma de lesiones y decepciones ante los top del cuadro el pasado año, ahí le tenemos, con el número uno del mundo a tiro de piedra. Un semidesconocido Melzer cuyo apellido no encontramos entre las ¡100! primeras raquetas del mundo le separa de la gran final del domingo. Por la otra parte del cuadro Soderling (7º de la ATP, consagrado ya como matacampeones del torneo) y Berdych (17º) configuran un  original cuadro, original y novedoso en cuanto faltan ilustres (y repetitivos) nombres esperados como Federer, Djokovic o Del Potro. Quien no ha fallado ha sido Rafa, volando hacia su quinto título en la arcilla de París, cada vez más cerca de las legendarias marcas de Borg y Navratilova.

Cada vez más cerca de volver a ser considerado el número uno ATP, en la hierba de Wimbledon Rafa no defiende puntos. A sus 24 años recién cumplidos estamos ante la enésima versión mejorada del guerrero. La antimateria de la exquisitez técnica de Federer. ¿Ha vuelto definitivamente el guerrero?





La condición de segundón

9 02 2010

Paso de definir la palabra, porque todos sabemos lo que significa. Baste decir que buscando “segundón” en las imágnes de google, obtienes los retratos de esta gente: Poulidor rueda a rueda con Anquetil, Jesús Gil en el jacuzzi (?), Pedro de la Rosa, Rubens Barrichello (varias fotos), Jennifer Connelly en topless (me he puesto palote) y una imagen del número 2º con Nelson, el niño gamberro de los Simpson en ese gesto que hace cada vez que alguien tropieza, se cae, o comete algún fallo o gazapo, apareciendo con su dedo acusador y su carcajada sardónica “jajaaaa!”.

Podríamos establecer dos tipos de segundones. Están aquellos que, tras un primer momento en que luchan a muerte por la victoria, al ver como el destino se les vuelve adverso, se acaban acomodando a ese papel de segundo elegante, de perdedor con encanto, y bajan los brazos. Estaríamos hablando del conocido “síndrome de Poulidor”. A esta categoría pertenecen los que suelen decir cosas como “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Es lo que le pasaba al combinado español de fútbol hasta la pasada Eurocopa, en la que nos sacudimos de una vez por todas los fantasmas que nos habían acompañado historicamente, esas  maldiciones bíblicas a las que habíamos dado alojamiento en nuestras mentes y corazones: siempre caemos en cuartos, los arbitros no nos respetan, somos el Pupas, etc. Pero llegó aquel bendito penalty convertido por Cesc, y se produjo la apertura celestial. Recuerdo esos segundo previos al lanzamiento. Estaba nervioso, estaba atacado, como millones de españoles. Pero también estaba esperanzado, expectante… porque estaba viendo seguridad en el semblante de Fábregas. Miraba sus ojos y veía determinación, hambre de victoria,… ¡el tipo se estaba creyendo que lo iba a meter! Y lo metió. Tiempo después supe que Cesc no es un especialista en el lanzamiento de la pena máxima, no suele hacerlo. Eso habría pesado en el ánimo del jugador español de otra generación, habría creado mil dudas y miedos en su cabeza, y seguramente habría terminado estrellando el esférico en el palo maldito, o lo habría mandado a las nubes. Pero esta vez no; esta vez la historia era nueva, diferente: matamos al “padre padrone” itálico y nos erigimos en Campeones. Era una historia escrita por hombres cuyo distintivo, a parte del buen juego, es el carácter ganador.

Y aquí vamos al segundo tipo de segundones: los que aún siendo deportistas excepcionales, aún teniendo un carácter ganador, de campeón, no ganan.

No ganan. ¿Y por qué? Pues principalmente porque solo puede haber un ganador, y uno, por muy buenísimo que sea, si compite contra alguien mejor que él, no suele ganar. Tenemos un exponente claro en el tenis. Federer y Nadal son , en mi opinión, los dos mejores tenistas de la historia. Pero han tenido la mala suerte de coincidir en la misma época. Mala para ellos, buena para nosotros, que disfrutamos de sus épicas batallas. El maestro de Basilea lleva ya 16 Grand Slams, y de no ser por Nadal ya iría por los 20. Rafa, el fenómeno de manacor, siendo más joven ya tiene 6 Slams, y sin haber tenido al suizo al otro lado de la red en varias finales, llevaría al menos dos o tres más a buen seguro. Estamos quizás en en la era más fuerte del tenis moderno. A estos dos colosos se han sumado recientemente otros jóvenes talentos, como el de Andy Murray, un jugador que me encanta, y que aún sufre y pena para conseguir ganar su primer grande. De la misma manera, existe la polémica entre los aficionados al deporte de la raqueta de que si Sampras consiguió tantos Slams fue por tener la suerte de haber jugado en una hora débil del tenis, sin ningún otro gran tenista que le haga sobra.

Es como la voz popular, tan conformista, tan piadosa para con el sufrimiento y la tribulación de la gente sencilla, que reza que por pobre que seas siempre habrá alguien más pobre que tú. O esas especulaciones sobre ¿y si Armstrong e Indurain hubieran coincidido en pugna por el tour? ¿Y si contador se hubiera tenido que enfrentar a un Armstrong en el moménto álgido de su carrera deportiva? Pero esa clase de especulaciones no van a ninguna parte. Como dice Faraday, “lo que pasó, pasó”. No hay que darle más vueltas.

Y para cerrar el tema, sí, amigos, voy a hablar de lo que más hablamos (casi) todos: Madrid y Barça. Barça y Madrid. El yin y el yang. La noche y el día. La luz contra las tinieblas (pero, ¿cual es cual? Fácil: como decía Perez Reverte cuando era reportero de guerra en Bosnia, los buenos son los míos, los que están conmigo, y los malos son los cabrones que están en la otra trinchera, y me quieren volar la cabeza; así se acaba cayendo en un maniqueísmo reduccionista, pero ése es tema para otro artículo), kas naranja contra kas limón, truco o trato, cueces o enriqueces…

Amigos, estamos de enhorabuena. Estamos presenciando el reinado de un equipo que está haciendo historia. Y no me refiero tanto a los títulos, cuanto al juego. Este Barça juega como los ángeles. Yo jamás había visto jugar así a ningún equipo. Bordan el fútbol y son al mismo tiempo un equipo trabajado, equilibrado, muy competitivo y con una mentalidad a prueba de bomba.

Y al otro lado del puente aéreo tenemos al Real Madrid, nada menos. El mejor equipo del siglo XX; con una masa social acostumbrada a ganar, a brillar, a ser campeón y espejo mundial. Recibieron un duro varapalo el año pasado. Pero han querido volver a levantarse, con más hambre que nunca y sangre en el ojo. Han fichado a un muy buen técnico, y han confeccionado una plantilla de lujo, trufada de jugadores de calidad. Las plantillas de Barcelona y Real Madrid, en cuanto a calidad, no tienen parangón en el mundo entero. Son los grandes favoritos para estar en la final de la Champions (que este año se juega en el Bernabeu) y quizás tan solo el Chelsea esté en condiciones de hacerles frente en Europa. Cualquiera de los dos sería líder destacadísimo en Italia, en Inglaterra o en cualquier otra liga. Pero resulta que están en la liga española, dos supergallos peleones en un mismo corral, y tan solo uno puede llevarse el gato al agua.

Así, podríamos tener a final de temporada esta situación: un Real Madrid que en el primer año del proyecto Pellegrini cae derrotado por el Barça en la final o la semifinal de Champions (cuando lleva 5 temporadas consecutivas cayendo en octavos), y que hace la mejor liga de su historia centenaria, con noventa y tantos puntos conseguidos (muchos más que en otras ligas donde fue campeón jugando mucho peor), batiendo todos los records, y que a pesar de eso queda subcampeón por detrás de un Barcelona paranormal(¡dos años consecutivos ganando liga y champions!). Y todo esto, haciendo un fútbol fabuloso y de muchos quilates, pero sin ningún título que llevar a las vitrinas. Y yo me pregunto, en esa tesitura, ¿cómo habría que valorar la temporada del real madrid? ¿Buena o mala? ¿Fulminaría Florentino P. al ingeniero Pellegrini, o tendría paciencia con el proyecto?

¡Ay, amigos! Ya decían los clásicos que a menudo nuestra propia grandeza se mide por la de nuestros contrincantes.