El lateral cuya camiseta retiraron del Palau Blaugrana

29 02 2012

Este artículo trata sobre balonmano, sobre el FC Barcelona, sobre la Selección Española… quien al ver la foto del Duque de Palma en el artículo pudiera sentir la tentación de consultarlo para conocer un poco más de cerca las tramas del yerno del Rey y su socio en Belice, las cuentas opacas, las reuniones secretas y no tan secretas en Mar i Vent… encontrará en http://www.telecinco.es/ multitud de informaciones, seguramente actualizadas en tiempo real, y opiniones al respecto. Digo telecinco sin ningún ánimo de atizar a nadie en particular, pocos han sido los medios en este país tan dado a la pandereta y a las tertulias de barra de bar (sic) que hayan escapado a uno de los deportes a incluir en el programa de los Juegos para 2020, qué mejor ocasión que unos juegos patrios (siempre con permiso de los dólares de los jeques del desierto) para presentar en sociedad nuestra ancestral afición a hacer leña del árbol caído, entiéndase ésta como la capacidad de generar debate, juicio paralelo y linchamiento público a cuanto se ponga por delante.

No quisiera parecer con este prefacio el abogado defensor de Iñaki Urdangarín, guardaré para mí la opinión que tengo al respecto y dejemos que la Justicia haga su trabajo lo mejor que pueda, reclamando eso sí, ya lo hemos explicado en algún otro caso, un juicio justo para el encausado con las consecuencias que tenga que tener pero sin ensañamientos, ánimos ejemplarizantes ni demás circos mediáticos. Pero me apetecía escribir, y para hacerlo sobre la continuidad de Guardiola o Mourinho en sus respectivos equipos siempre habrá tiempo.

El artículo de hoy trata, pues, del lateral zurdo del FC Barcelona y de la Selección Española durante más de una década. No pretendo juzgar ni al hombre ni al personaje público, solo al jugador, un jugador que comparte con muy pocos otros (de memoria, sin tirar de wikipedia me salen Nacho Solozábal y Juan Antonio San Epifanio) el honor de ver su camiseta retirada, presidiendo el Palau Blaugrana, por su ejemplar trayectoria como deportista.

Más allá del brutal palmarés, le queda el privilegio de haber sido integrante de una de las máquinas más voraces que hemos visto en los últimos treinta años: el Dream Team de Valero Rivera, para muchos (el expresidente Núñez el primero de ellos) el auténtico Dream Team que tuvo el Barcelona. Para los nacidos en el decenio tang, hay unos cuantos nombres que infunden un respeto casi reverencial. El Milan de Sacchi, la Jugoplastika de Split, Carl Lewis… de esta estirpe es miembro de pleno derecho también el equipo de Valero, principal surtidor también de jugadores para los equipos nacionales de su época. Nombres como los de Xavi O’Callahan, David Barrufet, Enric Masip, Rafa Guijosa o Andrei Xepkin son sagrados en el Palau Blaugrana. Ninguno de ellos alcanzó sin embargo el rango de popularidad del lateral vasco desde su anuncio de boda con la Infanta Real. Su planta de apuesto príncipe de cuento hizo el resto.

Tras arrebatarle la corona europea al Elgorriaga Bidasoa, el Barça de Urdangarín encadenó tres títulos contra el Badel Zagreb visitando lo más parecido al infierno en la tierra, un Dom Sportova que reverenciaba a Goluza y jaleaba enfervorizado cada misil de Saracevic. De cada una de esas tres finales a dos (antiguo formato) fue partícipe Iñaki, aunque lo más difícil aún estaba por llegar. A Zagreb se viajaba con rentas cómodas, pero en la final del año 2000 se consiguió el más difícil todavía: remontarle tres goles en la vuelta a uno de los equipos más temibles de la historia: el THW Kiel. Uno puede dudar cuando le preguntan por el mejor jugador de balonmano de todos los tiempos. ¿Vujovic?, ¿Talant?, ¿o Wislander? el sueco lideraba un equipo que compitió hasta el último segundo en Barcelona. En una segunda parte memorable (en mi memoria solo la cabeza vendada de Iker Romero algunos años después podría estar a la altura en cuanto a emotividad) el Barça había conseguido darle la vuelta al marcador, sin embargo, ya se había superado el tanteo del partido de ida, por tanto, no valían tres sino cuatro goles para ganar la Copa. Último minuto, 28-24 y posesión para el Kiel. Gol de los alemanes, que jugarán sin portero,  y la Copa vuela.  Pocas veces el tiempo corrió tan lento. Afortunadamente el Kiel falló aquella posesión y el partido fue rematado por un disparo lejano de Ortega.

A la final del año siguiente volvió el Barcelona con seis goles de desventaja, esta vez contra un nuevo monstruo que emergía, el Ciudad Real. Pero esta ya es otra historia, otra historia que tal vez otro día escribamos. Para entonces, Iñaki Urdangarín ya era un exjugador de balonmano. El lateral se había retirado el verano anterior en una de las despedidas más hermosas que pueda tener un jugador, lanzando el último penalti de un partido en el que el equipo de tu país gana una medalla olímpica y manteado por tus compañeros. Una trayectoria ejemplar, inmaculada como jugador, acababa. Empezaba la vida privada-pública y, muchos años después, las reuniones, las fundaciones o los contratos. Pero que sean otros los que cuenten esa historia. A nosotros siempre nos gustará más la del lateral cuya camiseta retiraron del Palau Blaugrana.

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Showtime

16 02 2012

2012 tiene marcados a fuego varios acontecimientos deportivos, muchos de ellos derivados de su naturaleza como año olímpico, otros por el propio devenir de los últimos años: la lucha de Bolt contra sí mismo, una hipotética final en Champions de Barça y Madrid, la respuesta de la selección española de fútbol al peso de la púrpura, el éxito y el cansancio de algunos de sus jugadores… sin embargo, si hay una fecha que hace años viene marcada, ésta es la del 11 de agosto, con una eventual final de JJOO entre las selecciones española y norteamericana. Por si no lo habían adivinado, hablamos de BALONCESTO.

Tiempo habrá sin embargo para analizar las claves del campeonato olímpico y valorar si la previsible despedida del equipo de buques insignia como el mayor de los Gasol o Juanqui Navarro  podrá competir contra el temible cóctel entre los equipos campeones de 2008 y 2010 que concurrirá por bando yanqui. Medio año por tanto para el gran día, pero esto no significará que estaremos huérfanos de emociones fuertes hasta entonces. Sin ir más lejos, All Star y Copa del Rey hacen siempre de febrero un mes apasionante a ambas orillas del Atlántico. Puro showtime en una época en que vuelven a sonar los cantos de sirena del comisionado Stern acerca de la futurible implantación de la Liga americana en ciudades como Londres, Milán o Barcelona. Negocio, negocio, negocio.

Esta vez ha sido Marc el Gasol que jugará el partido de las estrellas, sumido Pau como está en el difícil año de Lakers, aunque dicen los que saben que Ricky, quien jugará el partido de rookies vs sophomores, no hubiera desentonado entres los mejores bases del mundo. Colarse entre gente como Paul, Nash o Rose no debe ser fácil, pero este Ricky feliz y un cada vez más recuperado Calde pueden ser los dos mejores fichajes de verano y uno de los principales factores diferenciales con respecto a la final pequinesa.

A otro nivel, pero cuajada también de scouters americanos, se juega aquí la intensa Copa del Rey, tan hermosa en su formato y colorido como criticada últimamente por su supuesto “interés” en que la final la jueguen los dos grandes, tan opuestos en su puesta en escena como sus homólogos futbolistas, solo que con los papeles algo cambiados, en basket es el Madrid el equipo ofensivo y coral y el Barça el férreo e inexpugnable. Ha conformado Pascual un equipo que está batiendo registros históricos de baja anotación en contra, mientras que los chicos de Laso optan por correr y anotar, correr y anotar, bajo la batuta de Rodríguez y el siempre animoso Sergi Llull. Todo apunta a un duelo por el MVP entre Mirotic (sabe que si quiere estar en los Juegos muchas de sus opciones pueden pasar por el Sant Jordi) y el eterno Navarro, pero como siempre para llegar a la hora de las estrellas, antes deberá pasar la de otros jugadores, los Carroll, Lorbek, etc.

Además del duopolio no podemos olvidar el derbi vasco entre el Grescap y el coperísimo Caja Laboral, tan desigual en apariencia como engañoso en la realidad: no olvidemos que el Grescap viene de darle una soberana tunda en Europa al Madrid, y de que si sigue en Europa es por haber dejado atrás a los vitorianos. Y después de esto vendrá el duelo entre los anfitriones y una de las grandes sorpresas de la Liga Endesa, un Lucentum al que alguien debió iluminar este verano y bendecir con los aciertos de las contrataciones de Singler (ahora traspasado al Madrid) y  Kaloyan Ivanov (al que una inoportuna fiebre le pone en duda para esta noche). Sin embargo el futuro no deja de ser gris para los alicantinos a corto plazo, y es que los plazos del concurso son inexorables. Pero si algo tiene la Copa, ya sea de fútbol o de baloncesto, es que es la competición del corazón, la más abierta a la sorpresa, así que todo puede pasar.

Mañana será el turno de otros equipos: los derbis andaluces (Freeland, otro de los aspirantes a MVP de mediar sorpresa vs Davis) y madrileño entre Real y Fuenlabrada…

Disfrutemos, este año se va a respirar BALONCESTO. It’s SHOWTIME!!





“I have a really, really, really busy summer”

19 04 2010

Palabra de LeBron James, aquel jugador que en el cuarto decisivo de la final olímpica de Pekín suplicó con el gesto de una plegaria a Mike Kryzewski que no lo retirara tras su cuarta falta personal, prometiendo concentración en defensa sin excederse con su superioridad física. “Tengo un verano muy, muy, muy ocupado” viene decir ahora el escolta/alero de los Cavs eludiendo la llamada a filas de la US Basketball para el próximo Mundial de Turquía, cita considerada tradicionalmente de menor rango para los americanos.

No será el único desertor: al rey de Cleveland se le unirán, que sepamos a fecha de hoy, nada menos que Kobe Bryant y Dwyane Wade, o lo que es lo mismo, Turquía no verá al Big Three, el temible tridente que forman los mejores jugadores del mundo, 61 puntos de los 118 que la última versión del Dream Team necesitó para derrotar a España en la final olímpica. Semejante apego a la causa de las principales referencias de la selección ha tenido efectos devastadores en la “clase media-alta”, con dudas en la participación de hombres como Dwight Howard, Chris Bosh… un éxodo que deja las riendas de la selección americana en manos de actores de menor perfil y del talento de Kevin Durant, la última gran noticia de la NBA.

Nada nuevo bajo el sol para selecciones como la americana o la serbia, que han venido tomándose los campeonatos de baloncesto, especialmente aquellos fuera del calendario olímpico, como una distracción menor, acaso un banco de pruebas para secundarios o nuevas promesas, algo trivial comparado con la importancia de la liga, competición a la que consagran esfuerzos y cuidados.

La última en sumarse a esta costumbre ha sido, como parece corresponder a su gozosa condición de campeona, la llamada ÑBA. Parece que el concurso de Pau Gasol está en el aire, y que el tiro entre dependerá más de una cuestión familiar (la sociedad que puede firmar con su hermano Marc) que de la habilidad persuasiva de Sáez y Scariolo. En este caso sin embargo, el compromiso ha quedado acreditado más que sobradamente. Salvo en 2005 Pau nunca ha fallado a su cita, aún a riesgo de perderse parte de una temporada. Los años pasan y las temporadas con los Lakers son largas. Además, si finalmente Pau no está en Turquía no será un portazo a la selección, la puerta quedará entreabierta, por lo menos, hasta los Juegos de Londres dentro de dos años.

¿A qué viene esta entrada en pleno mes de abril, con las semifinales de la Champions a la vuelta de la esquina, el inicio de los play-off NBA y el retorno de Rafa Nadal a la tierra prometida? Hay una noticia estos días que pasa casi inadvertida, no para los aficionados atléticos pero sí para los titulares de la prensa, perdidos entre canguelos y autobuses: Fernando Torres se operará y su presencia en el Mundial queda garantizada. Curioso, el Liverpool en venta, su temporada (ésta y quien sabe si su futuro a medio plazo) pendiente de una plaza en Champions cada vez más lejana, inmerso en semifinales en la Europa League…. y su máximo goleador en el dique seco por lo que resta de temporada.

¿Por qué esta diferencia de compromiso entre el fútbol y el baloncesto? ¿Qué dirían por ejemplo en Argentina si Messi renunciara al Mundial por el desgaste que le supone jugar en un club como el Barcelona? ¿Tanto poder de presión tienen la FIFA y la UEFA para obligar a los clubs a ceder a sus internacionales y tan poco tiene la FIBA? ¿Qué se me escapa?