Feliz Navidad desde “Con todas las Aficiones”

21 12 2011

Con esta gran foto, premio UNICEF 2011, que para nosotros representa la analogía de los jugadores levantando una copa en un gran estadio y el pobre niño levantando una televisión (que le muestra sus sueños) en medio de toda esa ruina, os deseamos una feliz Navidad y un año 2012 lleno de alegrías, salud al máximo y sobre todas las cosas…no hacer el mal y ser las mejores personas que podais llegar a  ser.

Un abrazo a todos

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“Y no llores conmigo, porque a los hombres nos gusta llorar solos…”

17 05 2010

Bajó el telón una liga más, entre parlamentos y vivas en el césped del Camp Nou, entre ruido de sables en la calle Concha Espina. Hay cosas que no cambian nunca. De ayer, de hoy, y de siempre. Cambian los actores, permanece el sustrato. Ayer eran Sanchís y Alexanko quienes levantaban las copas, las mismas copas que hoy levantan Puyol o Raúl, o Antonio López o Palop, y que algún día levantarán Piqué, Sergio Ramos, De Gea… y con éstos, se nos seguirán yendo poco a poco pedazos del corazón. Siempre cuesta imaginarse un volver a empezar, un Barça el día después que Xavi decida dejarlo, si se me permite la comparación. A partir de este fin de semana, me costará horrores imaginarme un Carrusel sin Paco González.

Desconozco en profundidad los motivos de la suspensión temporal (y me temo, definitiva) de Nostrapacus del programa: el politiqueo mediático es un tema al que cada vez presto menos atención. Tanto me da si tenía un acuerdo con otra emisora, si tenía desavenencias con los directores de la cadena… Tampoco trato de hacer un alegato de nadie, ni por supuesto, contra nadie. Esta entrada es simplemente un reconocimiento a una trayectoria (que espero que siga teniendo recorrido) y sobre todo un agradecimiento.

Andrés Montes y Juanma Gozalo ya fueron incluidos en nuestro Olimpo de gurús del periodismo deportivo. Desgraciadamente lo hicieron post mortem. Alguien que durante dieciocho años ha dirigido el programa decano de la radio española, merece un lugar al lado de los gigantes de las ondas de siempre, desde Vicente Marco y Joaquín Prat hasta José María García.

Cuesta imaginarse un domingo sin Carrusel y costará imaginar un Carrusel sin Paco, así que donde quiera que vayas amigo que tengas mucha suerte. Titulo el artículo con el verso con el que Pepe Domingo Castaño abría el primer Carrusel post-Paco González. No habrá nadie en el mundo que haya sentido más este divorcio.





Momentos estelares

15 12 2009

La gélida masa de aire polar que el general invierno nos envía para anunciarnos el advenimiento de su reino nos ha hecho recordar que pronto le echaremos el telón a este año, tiempo de anuarios, resúmenes con lo mejor del año y reconocimientos a sus triunfadores. Nada de esto es lo que pretendemos hacer hoy. Únicamente intentaremos, a la manera de Stefan Zweig, recordar algunos de los pocos momentos estelares, sublimes, inolvidables, “ese único instante que todo lo determina y todo lo decide”, que este año le deja a la Memoria. Repito que no se trata de ninguna clasificación con ningún orden, porque ¿es posible cuantificar, clasificar las emociones?

I Roma 27 de mayo. La vieja Copa de Europa, nuevo laurel de nuestros tiempos, moderno circo de seculares pasiones. Un pequeño gran hombre vuela bajo el cielo de los césares. En ese segundo, en ese instante mágico en que el balón sale de la cabeza de Messi y dibuja una parábola imposible, se concentra la esencia de toda una temporada, la más perfecta que nunca nadie tuvo, el tributo de lo individual a lo colectivo, la genialidad solidaria.

II Berlín 16 de agosto. Jesse Owens desafió a Hitler en el Olympiastadion. Más de setenta años después, otro hermano osó retar en el mismo escenario a un enemigo más implacable: el tiempo mismo. Si Owens tiró por tierra las teorías nazis sobre la superioridad del hombre ario, Bolt cuestiona los límites de la naturaleza humana. ¿Hasta dónde es capaz de llegar el ser humano? Bolt nos avanzó la respuesta en dos estelares noches de verano.

III París 7 de junio. Las lágrimas de los campeones, de los que saborearon las mieles del triunfo, son las más amargas. Roger Federer, el reloj suizo de sudor de Channel, nos emocionó cuando se volvió imperfecto, humano. Acostumbrado a administrar sus partidos con la displicencia de un funcionario, Federer firmó una temporada a la imagen y semejanza del más humano de sus rivales, renaciendo de sus cenizas y logrando por fin inscribir su nombre en la copa de los mosqueteros, sobre la arcilla roja de París.

IV Katowice 20 de septiembre. Un desgarbado barbudo revienta con gesto de rabia la canasta serbia. Parece el mismo que lloró derrotado en la pintura de Madrid hace dos años. Pero no lo es. Volveré y seré millones gritó un cantautor guerrillero. Mil millones de veces más grande y con el anillo con el que empezamos a soñar hace veinte años. Si hay un deporte amante de las estadísticas, éste es el baloncesto. Si nos atenemos a ellas, no ha habido nadie mejor que Pau Gasol este año, unificando campeonato del mundo, de Europa, y de la NBA.

V Mont Ventoux 25 de julio. La yerma cumbre del Monte de los Vientos, mudo testigo de tragedias ciclistas, corona a Alberto Contador como vencedor virtual del Tour de Francia. El escenario no puede ser más simbólico: desértico e inhóspito, el paisaje lunar de sus laderas rechaza al loco que osa aventurarse a desafiarlas, un loco pistolero de Pinto que llevaba dentro de su propio equipo un Mont Ventoux particular, en cada hotel, en cada avituallamiento, en cada mirada. Ni uno ni otro pudieron con él.

VI Sepang 25 de octubre. Gallina vecchia fa buon brodo. La vieja gallina Rossi imparte su penúltima lección a sus imberbes rivales, polluelos a los que parece todavía no les ha llegado su hora. Y nos regala otro año del mejor caldo con la vieja receta: adelantamientos, remontadas imposibles y curvas negociadas al límite. Y seguiremos degustando el caldo hasta que un día decida que quiere ser el mejor del mundo en rallys o al volante de un bólido. Reservaremos mesa para ese menú.

VII Roma 30 de julio. El último romántico. Si hay algo que produce fascinación en Michael Phelps, por encima de su concienzuda consagración a la pulverización de récords (los americanos entienden bastante de esto), es su atemporal uso de la tecnología. En un deporte tan cuestionado como la natación el tiburón de Baltimore ha seguido fiel al espíritu de la competición, nadando casi desnudo contra máquinas de neopreno. Resultaría curioso pedirle a Fernando Alonso que hubiera ganado el campeonato del mundo de F1 con Renault este año, algo parecido ha conseguido Phelps, más Spitz que nunca, ¿qué importan sus coqueteos con la marihuana o con alguna cabaretera con sed de fama?

VIII Zúrich 28 de agosto. A más de cinco metros del suelo, una grácil coreografía. Un complejo dinamo: los brazos sueltan la pértiga tomando el último impulso con todo el tronco mientras se arquean las piernas y los ojos miran por debajo de ellas el listón, que se cimbrea, inquietante. Una maniobra tantas y tantas veces ejecutada. Yelena cae, pero el listón no lo hace. La zarina vuelve a reinar.