2-3 en Old Trafford

13 03 2012

El Teatro de los sueños de Manchester viene a ser al fútbol lo que pueda ser la Maestranza de Sevilla a los toros: una de esas plazas en las que refrendar trayectorias, en las que el triunfante pasa de ser un nombre reconocido a una realidad del momento. El Athletic de Bilbao, una de las trayectorias más interesantes del último curso, superó con nota su visita a Manchester y adquiere, por tanto, el estatus correspondiente. No se arredró ante el Barça en San Mamés en uno de los partidos más vibrantes del año, salió con todo en el Bernabeu, y aniquiló al United (vivo aún gracias a las paradas de De Gea y al instinto de Rooney) no discutiéndole sino arrebatándole de cabo a rabo la posesión y la localización a los red devils en su propio estadio. No es la primera vez que un equipo español sale victorioso y reforzado en sus convicciones de Manchester. Más bien al contrario, Old Trafford ha supuesto espaldarazos para hasta tres equipos en el milenio, siempre con idéntico resultado, 2-3 en Old Trafford.

Lo fue desde luego para el Real Madrid el miércoles santo del año 2000, en uno de sus partidos más celebrados del siglo. Llegaba el Madrid a la vuelta de cuartos (0-0 en la ida) con un equipo que transitaba con más pena que gloria por la liga española, cambio de entrenador con el eterno Del Bosque por medio, uno de los mayores fiascos de su política de fichajes (Nicolas Anelka), y una fase de octavos en la que solo la falta de acierto de John Carew permitió seguir adelante. Cuando asumió el mando del equipo, Del Bosque tuvo claro que el único camino era fortalecer la defensa con la inclusión del medio Helguera como libre, darle galones a Redondo en el centro del campo, y confiar a la inspiración de su línea de delanteros la suerte del equipo. Pocos hubieran apostado entonces por un equipo que pocos meses después ganaría su octava Copa de Europa. La noche sirvió para confirmar la fama de tres jugadores como ídolos eternos del madridismo: el joven portero Iker Casillas con sus paradas imposibles, el argentino Redondo y su taconazo a Berg por siempre ligado a la Champions, y Raúl. No fueron ni los dos mejores ni los dos peores goles de su repertorio, pero con su acierto Raúl metió de lleno al Madrid en la pelea por aquella Champions, entonces con mayor color blaugrana, incluso valencianista.

Con menor cartel que la anterior, pero no menos celebrada por su afición, fue la visita del majestuoso Deportivo de La Coruña de Jabo Irureta en la primera fase de grupos de la Champions 2001-02. Palabras mayores: era el mismo Depor del centenariazo o la Liga del 2000, los mismos mimbres que pocos años después levantarían un 4-1 al Milan y se plantaron en las semis de una Champions que si hay justicia en este mundo ese año tenía que haber sido herculina. Quizá en Manchester sigan achacando la derrota al ortodoxo estilo de Fabian Barthez, pero estamos hablando de un equipo que en aquella época fue capaz de profanar varios templos: Highbury, el viejo Olímpico de Munich o el comentado certenariazo del Bernabeu.

En un partido perfecto, el Athletic retomó el jueves la senda del triunfo en Old Trafford, con una gran actuación coral y varias individualidades a la altura de las mejores de Europa en sus puestos, desde la salida de balón y defensa sin fallos de Javi Martínez a la impagable labor como ancla de Llorente; desde la sencilla interpretación del papel de un pivote de Iturraspe, a la movilidad de De Marcos o la clarividencia de Ander Herrera. Una preciosa puesta en escena en el Teatro de los Sueños, un lugar ligado a la historia reciente de nuestro fútbol con un resultado: 2-3 en Old Trafford.





Una cita con la Historia

6 03 2012

Gol de Rosicky y el Arsenal se pone 2-0 en su partido de octavos contra el Milan…

Este jueves se juega en Old Trafford uno de los partidos más interesantes de toda la temporada, un auténtico examen para los nuevos conceptos que, tras unos inicios algo desesperanzadores en Bilbao, está imponiendo Marcelo Bielsa en el Athletic. Superada con nota la evaluación continua que supone domingo a domingo la Liga, con el equipo a tiro de piedra de los puestos de Champions, llega uno de los momentos de la verdad ante uno de los gigantes con mayúsculas de Europa. Para los más viejos del lugar supondrá la oportunidad de volver a encontrarse en el camino al Manchester United. Hace más de cincuenta años, el equipo entonces de los once aldeanos jugó el considerado “partido más mítico jugado en San Mamés” contra un equipo tocado por la gloria y la tragedia, aquel Manchester de los Busby Babes en que brillaba Duncan Edwards y empezaba a despuntar Bobby Charlton.

El partido tuvo los ingredientes que crean adicción a este juego: nieve, balón y líneas rojas, un marcador abultado con constantes alternativas (5-3)… y aún es recordado por los aficionados que pudieron vivirlo. (Paréntesis: penalti y gol de Van Persie, en media hora el Arsenal se pone 3-0 y con una hora por delante para voltear la eliminatoria). Sin embargo, la fatalidad se cruzó en el camino de ambos equipos: una vuelta trabada, con un campo embarrado y acusaciones de trampas apartó al Athletic de las semifinales; el Real Madrid de Di Stefano en esa edición y el recordado accidente aéreo de Munich, marcaron el final de aquel equipo llamado a marcar una época.

El Manchester es el mejor equipo que uno puede encontrarse, uno de los que dignifican este juego y son capaces de congregar frente al televisor aficionados afines o neutrales en todo el mundo. Es también uno de los primeros adelantados al tiempo en que vivimos que supieron ver en la venta de derechos y el mercado global el futuro económico. Aun hoy, este equipo de entreguerras que sobrevive anclado al talento de dos viejos rockeros que suman casi ochenta primaveras entre los dos (el galés Ryan Giggs y el pelirrojo Paul Scholes) y al estado de forma física y mental de Wayne Rooney es capaz de levantarse y competir cara a cara con sus vecinos pobres del City, hoy los ricos del pueblo. El Manchester es y será, así fue tras la marcha de Hughes, Cantona, Schmeichel, Beckham o Ronaldo. De Gea parece consolidado, del talento de Nani se puede esperar cualquier cosa y en la delantera parecen encontrarse múltiples variantes con la aportación de Chicharito o Wellbeck (ya internacional con Inglaterra).

El Athletic, siempre equipo de aldeanos, presentará orgulloso su modelo en Europa. Quizá no sea casual que en esta época de vacas flacas aparezcan con fuerza los equipos que siempre trabajaron bien su cantera. Hace años el Athletic se afanaba en pescar, sobre todo en aguas guipuzcoanas, olvidando su propio caladero de Lezama, un tiro equivocado que a poco estuvo de llevarle a Segunda División. Hoy, con una política mucho más “autóctona” el equipo ha llegado a dos finales de Copa en cuatro años, además de ser uno de los equipos más reconocidos del momento en España. No sería justo obviar la aportación de Jokin Caparrós sin embargo, aunque con Bielsa este año se ha subido un peldaño. Pero no conviene olvidar que el Athletic tiene unos mimbres excelentes, con una aportación a las futuras selecciones absoluta y olímpica solo superada por Barça o Madrid: Iraola, San José, Javi Martínez, Ander Herrera, ¿De Marcos?, Llorente, Muniaín… son Javi Martínez e Iker Muniaín dos de los jugadores de moda de la Liga española, el primero por su versatilidad central-medio centro, seguido por Barça, Madrid, Manchester… y el segundo porque personifica el nuevo espíritu de este Athletic, un jugador volcánico y diferente, que puede ser indispensable para la olímpica de Londres y que tal vez con Thiago, el propio Javi Martínez y Juan Mata, merecerían hacer doblete en verano.

Mucha suerte y a disfrutar del partido. Aprovechamos este artículo tan futbolero para felicitar al Real Madrid y a todos sus seguidores en su 110 cumpleaños. Como se suele decir, y que cumplan muchos más.





La Realidad y la Verdad

16 05 2011

A la Realidad le encanta jugar de cuando en cuando a desmentir Verdades. Una de estas verdades aceptadas como irrefutables a principio de temporada era la pujanza del Atlético de Madrid, una vez reconquistada su historia con un doblete copero. Un nuevo ídolo local -De Gea-, pocos fichajes, pero buenos (Godín, Mario Suárez o Fran Mérida), algo inconcebible en la historia reciente atlética, que apuntalaban la excelente base capitaneada por el mejor jugador del Mundial (sic) y el yerno de Dios, y la eterna sensación de que, ahora sí, llegaba el momento del Atlético de Madrid, más que nunca, llamado a ser la tercera vía de España.

Sin embargo a la Realidad, siempre caprichosa, le dio por torcer de nuevo los renglones de la historia colchonera, obligando al club del Manzanares a refundarse una vez más este verano. De su columna vertebral se caen el entrenador y el nueve, enfrentados en conflicto. Rumores acerca de intereses por parte de clubs ingleses en el portero vamos a estar oyendo en todo el verano, y hay dudas más que razonables de que dos puntales como Tiago en el centro del campo y el Kun arriba no vayan a seguir. Ante este toro tendrá que lidiar Luis Enrique en su estreno en primera división. Las aguas turbulentas del Manzanares poco tendrán que ver con el tranquilo estanque del Mini Estadi.

Comparemos ahora el potencial de dos plantillas con desigual fortuna este año, la del Hércules y la del Levante, para corroborar el inmenso poder de esta fuerza del destino llamada Realidad. ¿Qué equipo pensaríamos que tenía más números para salvarse? Uno reforzado con nombres ilustres, Trezeguet, Valdez, Drenthe… el otro con las cuatro cañas con las que subió el año pasado, una defensa de más de ciento veinte años y el buen ojo de una secretaría técnica que supo ver en el ecuatoriano Felipe Caicedo su tabla de salvación. Repitió el Hércules los errores del Levante en el pasado, aquellos que le llevaron al descenso y la Ley Concursal. Porque no se puede luchar contra los designios de la Realidad.

Y así podríamos seguir hablando de ejemplos palpables de los caprichosos vericuetos por los que la Realidad maneja los campeonatos. La misma finalísima de la Copa de Europa la jugarán dos equipos que de alguna forma u otra han derrotado verdades preexistentes. Uno, ha vencido al entrenador que creímos había encontrado la profilaxis definitiva contra su juego, y a una plantilla de coste superior, tanto en traspasos como en fichas, y con un mucho mayor y más variado fondo de armario. El otro, vendió hace apenas dos años a su jugador franquicia, y ni siquiera es ya el club más rico y ostentoso de su ciudad.

Mucho cuidado, pues, cuando se trate de distinguir entre la Realidad y la Verdad. La Realidad es, por ejemplo, que este fin de semana un ciclista de Pinto ha puesto patas arriba el Giro de Italia, avisando primero en Tropea y posteriormente en las rampas del Etna de que quién sobrevivió a un cavernoma, a la cohabitación con un tejano antipático, a un equipo infinitamente peor que el de su adversario en el pasado, no va a dejarse avasallar por esa presunta Verdad que dice que cincuenta picogramos de clembuterol pueden hacer de él el mejor ciclista del momento. Realidad y Verdad deberían ser la misma cosa pero estamos acostumbrados últimamente a que hayan divergencias.

Realidad es que vender dopaje (¡ojo! no negamos que lo haya, desgraciadamente), ídolos caídos e, incluso y es muy poco agradable lo que voy a escribir, incluso la muerte de un ciclista, vende. Ha habido informativos en las noticias esta semana a cuenta del accidente de Wouter Weylandt impregnados de un sensacionalismo, un dramatismo innecesario que hacían plantearse a uno que es lo que estaba viendo. Realidad es que dentro de unos días los ciclistas, esos pseudodeportistas que solo piensan en estafar a casas comerciales y programadores, tendrán que elegir entre jugarse la victoria final en el Giro de Italia y la vida entre las curvas del descenso del Crostis, inédito puerto para el que se están habilitando ¡redes! en los barrancos para evitar muertes. ¿Ha abierto algún informativo, si quiera la sección de deportes esta noticia? ¿Duda alguien de que si a Alberto Contador le diera por comerse otro “filete” estaríamos mejor informados? ¿No le daríamos cierto estatus de Verdad a esta noticia?

En este foro siempre hemos tenido claro que Realidad y Verdad (perdón, verdad en minúsculas, la que se nos vende) no tienen por qué ser lo mismo. Esperamos poder ayudar, o por lo menos intentar abrir los ojos, a todos cuantos nos siguen. Gracias por dejarnos seguir intentándolo.