La última sonrisa del Emperador

9 11 2010

Haile Selassie I fue el último de los grandes reyes del mundo. Depositario de una tradición dinástica legendaria, fundada hace 30 siglos por el mismísimo Rey Salomón, el ras Tafari fue Emperador de Etiopía durante buena parte del siglo pasado, con el breve paréntesis forzado por los tanques de Mussolini. Su desaparición, la disolución de su reino en la revolución socialista, significó también el ocaso de los reinos del Mundo Antiguo. Bandera del panafricanismo, fue elevado a la categoría de divinidad por Marcus Garvey, quien vió en el Rey de Reyes y Señor de Señores al Cristo Negro que profetizaba el Kebra Nagast.

Miembro de la guardia imperial del Emperador fue Abebe Bikila, protagonista de una de las historias más famosas de los Juegos Olímpicos y hasta hoy único bicampeón de la prueba del maraton. Fue en 1960, cuando los Juegos se disputaban en Roma, ciudad a la que las tropas fascistas llevaron el obelisco de Axum, símbolo nacional etíope, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Bikila se presentó junto con su hermano descalzo. No solo ganó la prueba, sino que batió el record del mundo (2h 15′ 16”). Hizo algo más: estableció el idilio de esta nación africana con las pruebas de fondo.

Bikila fue junto con Emil Zatopek el gran fondista del siglo pasado. Hasta la llegada de otro pequeño príncipe etíope al fondo: Haile Gebreselassie, quien además del gran parecido en el nombre guarda otra similitud con el monarca: su absolutismo. Su dominio incontestable. El reinado de Gebre en el 10.000 ha sido el más prolífico en la historia del fondo mundial. Dos oros olímpicos y cuatro mundiales en la última década del siglo pasado construyen un palmarés inalcanzable. O al menos eso pensábamos hasta la llegada de su heredero Kenenisa Bekele,quien nos obligará nuevamente a redefinir los límites. Pero Gebre sabía que en Etiopía veneran por encima de todas a la prueba del maraton, así que forzado en parte por la irrupción de su pujante compatriota, decidió dar el salto a la prueba reina en 2004. Para el recuerdo eso sí, su último 200 en la final olímpica de Sydney ante su rival de siempre, Paul Tergat: http://www.youtube.com/watch?v=5D56ZAvcxN0

El transitar de Gebreselassie por los 42.195 metros ha sido agridulce. Si bien es el actual recordman de la disciplina (2h 3′ 58” Berlín 2008) su renuncia en Pekin aduciendo el alto grado de contaminación de la capital china fue un mazazo, y acaso el anuncio del inexorable declive. El km. 25 de el pasado maraton de Nueva York, al paso por el Queensboro Bridge, fue el punto final de la carrera del gran etíope en la alta competición, la última sonrisa del Emperador.La victoria, eso sí, para Gebremariam, súbdito etíope. La leyenda continúa. A partir de ahora, la lucha por una vida más digna para su población.

http://www.youtube.com/watch?v=RVNqV2i_szw

Anuncios

Acciones

Information

One response

10 11 2010
marcel

Enoooooorme este atleta, que dignifica el espiritu olimpico.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: