Lorenzo’s Land

11 10 2010

Ante todo, disculparnos ante los amigos de este ágora de libre pensamiento: una temporada apoteósica en los Mundiales de Motociclismo y apenas unas funestas líneas dedicadas a Tomizawa hace unas semanas. En mi caso (makanaky) tan escasa dedicación no ha sido debida al olvido, sino más bien a mi desconocimiento “técnico” de este mundo, jamás piloté una moto. De todas formas, y ante este “abandono” en contodaslasaficiones  tenéis en el foro amigo http://www.ikarusbikes.com/ cuanta información y actualidad sobre el mundo de las dos ruedas necesitéis.

Pero no podíamos hoy, día después del diez del diez del diez, mirar para otro lado. Nuestra mirada no será por tanto la de un motero curtido por kilómetros de asfalto, pero si la de alguien que se acercó como espectador (repito que hablo en primera persona) a este mundillo allá por el campeonato de 1998, en plena efervescencia por el primer Mundial de 500 cc., y no ha dejado de admirar este deporte desde entonces, considerándolo con un mayor rango por su emoción incluso que la grandilocuente Fórmula 1.

Crivillé destronaba a Doohan en la categoría reina al año siguiente, final inolvidable en Jacarepagua que viví en medio de una fiesta increíble en el Palau Sant Jordi por razones que ahora no viene al caso recordar, mientras un chico de veinte años arrasaba en dos y medio. Con el tiempo este chico se convertiría en el piloto más grande que los recién llegados a esto podamos recordar, mientras un par de imberbes pululaban por las categorías inferiores del Mundial. Todo reinado tiene su fin. Ése parece al menos el pensamiento de los mandamases de Yamaha, que entregan a Lorenzo, el más intrépido de aquellos muchachos, los galones de la casa para prolongar su reinado en la década que comienza, exiliando a Valentino Rossi a competir con Ducati, en el fondo, el acto más romántico y deseado.

¿He sugerido el fin de algún reinado? En verdad no lo creo. Ducati fue capaz de construir una máquina invencible para Casey Stoner hace tres temporadas. Italia espera a su campeonissimo, un Valentino que una vez recuperado de su grave lesión ha vuelto dando guerra, mostrando en las dos últimas carreras todas las virtudes que han hecho de él el piloto más emocionante de la parrilla, mala salida en Sepang y tormentosa relación con Lorenzo incluida: agresividad, coraje y ese punto de locura que le hace único. No, no creo que haya acabado ningún reinado, pero la indiscutibilidad de Valentino sí que ha acabado.

Y si ha acabado esta invulnerabilidad ha sido porque Lorenzo y Pedrosa, aquellos dos muchachos que medraban por 125 y 250 mientras Rossi minaba la moral de Sete Gibernau, se han atrevido a discutirsela, aún sin conseguirlo en pasadas ediciones del campeonato. Con sus dos estilos radicalmente opuestos, agresivo el primero, más frío el segundo, han sido quienes, como Crivillé un día, discutieron la autoridad del campeón inalcanzable.

Yamaha – Honda – Ducati, Lorenzo – Pedrosa – Rossi, y quién se quiera sumar a la fiesta, nos esperan el año que viene. Ahí seguiremos atentos.

Les vigilaremos.

¡Felicidades a Toni Elías y al futuro campeón de 125 cc!


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16 10 2010

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