Una carnicería

4 10 2010

La información deportiva tiene elementos a los que consideramos como parte del paisaje: debates sobre estados de forma de determinados jugadores, puentes aéreos que traspasan las crisis de una jornada a otra o declaraciones altisonantes del incendiario de turno. Desgraciadamente en los últimos años ha aparecido un nuevo ítem informativo, que periódicamente irrumpe indetectable desde la segunda línea para sacudir los cimientos de nuestro panteón: el doping asociado al ciclismo. Esta semana ha sido especialmente dolorosa con los positivos de Contador y Mosquera, ante el que nos mostrábamos admirados hace apenas un par de semanas.

Pero centrémonos hoy, por su trascendencia y por las peculiaridades que rodean el caso, en el campeón madrileño. Curioso el caso de Contador: la suficiencia con la que se ha manejado en las grandes vueltas (desde su irrupción en 2007 no ha doblado todavía la rodilla en una grande) contrasta con las dificultades que ha tenido que sortear fuera de la carretera: cavernoma, exclusión por supuesta implicación de su equipo en la Operación Puerto, tensión por la cohabitación con Armstrong en el seno de su propio equipo, discutible gestión del incidente de la cadena el pasado Tour… La carrera de Contador ha estado salpicada de pruebas que el pistolero ha ido superandoo hasta ahora, pero en este caso estamos ante un enemigo diferente.

¿Culpable o inocente?, ¿pueden 50 picogramos de una droga utilizada hace décadas en halterofilia mejorar el rendimiento de un ciclista que como maillot amarillo del Tour ha sido sometido a todo tipo de análisis?, ¿de qué sirve entonces el pasaporte biológico?, Landis, Heras, Armstrong ¿limpios o sucios? Más interrogantes sobre un deporte que no deja de arrojar sombras sobre sí mismo. A largo plazo, un efecto letal: no se puede admirar algo sin saber si es una mentira. Quizá sería pedirle al ciclismo algo que otras esferas de la vida misma tampoco es capaz de dar: verdad. ¿Son honrados nuestros dirigentes?, ¿es verdad lo que nos dicen los periódicos?

Persigamos a los tramposos, sin desmayo, erradiquémoslos del ciclismo (o reinsertémoslos una vez admitida su culpa, cumplida su sanción y prestada la colaboración necesaria) pero seamos justos y no rompamos siempre la cadena por el eslabón más débil. No somos ni periodistas ni médicos deportivos, pero los expertos en lucha antidopaje, los que de verdad saben de esto, señalan que es en las mafias, las redes de distribución, dónde hay que descargar toda la presión (no digo ya deportiva, sino judicial y policial). Si es verdad que el presunto “positivo”, da casi risa escribirlo, se conoció a finales de agosto, y que en el peor de los casos para Alberto podría enmascarar una autotransfusión, ¿no ha habido tiempo de conocer algunos resultados más concluyentes?, ¿quién ha filtrado la noticia?

Señores de la UCI, gestores del ciclismo, cuiden este deporte. No lo hagan por sus incondicionales seguidores. Piensen en sus bolsillos. Las sombras alejan a los patrocinadores, no digamos ya en época de crisis. No nos engañemos: la irrupción de Telefonica en el pelotón ha sido un oasis en el desierto: tan solo Euskaltel ha corrido este año el Tour como equipo español. Y sin patrocinadores en el deporte moderno, sin televisiones que paguen derechos, se acabó. Y sin carreras, no hay beneficios señores. Porque lo triste es que esta carnicería no acabará aquí como tampoco acabó tras los casos Festina, Pantani, Puerto, Landis… Tan solo pedimos saber si lo que vemos es verdad. Si no, un día veremos las carreras de bicicletas junto a las de cuadrigas en algún rincón de los libros de historia.

Dedicado a the most wondeful person I’ve ever met. ¿Qué pasará mañana? http://www.youtube.com/watch?

v=v_78yVQ_3yE

Anuncios

Acciones

Information

2 responses

4 10 2010
Manu

A mi, lo que me parece muy sospechoso, es la aparición de restos de plástico en los anñalisis de sangre de Contador.
Yo hace tiempo, con la re-aparición de Lance Armstrong (y no me refiero a la de hace dos años) dejé de creer en el ciclismo, y tengo amigos que lo practican y me han dicho barbaridades, como que la gente se inyecta sustancias hasta en las cicloturistas tipo la “Perico”.
Es muy romántico creer en el ciclismo, pero por mi parte hasta aquí.

16 10 2010
Ikarus

Esto del ciclismo no lo entiende ni Cristo. ¿Qué particularidades tiene para ser el deporte más perseguido? ¿Están todos los mafiosos del deporte metidos en las dos ruedas (sin motor)? ¿Acaso no hay tramposos en otras disciplinas? ¿Se hacen los mismos controles en tenis, fútbol, baloncesto, golf, balonmano…?

No soy seguidor del ciclismo, pero lo único que se percibe desde fuera es que aquí no se salva de hacer trampas ni el que lleva la cámara de TVE.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: