Los árboles mueren de pie

7 09 2010

“La vida te da la oportunidad de elegir qué hacer con ella. Shoya eligió hacer lo que le apasionaba, que era montar en moto. Él era feliz así, pilotando, siendo líder de un campeonato del mundo, ganando carreras, y hasta hoy mientras vivió fue feliz, cumpliendo su sueño” http://www.ikarusbikes.com/2010/09/06/tragedia-en-moto2-fallece-shoya-tomizawa/ sentenciaba Dani Pedrosa tras bajar del cajón más triste de la temporada. Quizá el de Tomizawa haya sido el más espectacular de los accidentes que recordamos, pero ni mucho menos ha sido la primera muerte en directo de la historia del deporte. Es famosa la historia de Filípedes, el soldado griego que murió anunciando la victoria sobre los persas en la batalla de Maratón, aquella que dio nombre a la prueba reina del atletismo de fondo. La muerte en directo ha caminado de la mano de la competición deportiva, no digo la práctica, más si cabe en esta época bajo el reinado de los mass media, pero nada más lejos de mi intención que filosofar hoy sobre los límites entre el deportista y el ser humano que hay detrás, entre deporte y espectáculo, foros habrá que se encarguen de ello con mayor fortuna.

Pero como parte desgraciadamente indisoluble del espectáculo deportivo de estos últimos veinte años, quizá sea hoy el día de recordar algunos momentos impactantes en la historia reciente, momentos que provocaron animados debates, fuertes polémicas e incluso cambios normativos. Como se suele decir, no están todos los que son, simplemente he elegido cuatro muertes, las primeras cuatro que me vinieron a la cabeza, por su trascendencia mediática, la proyección de las carreras que segó o la condición de mitos a los que elevó a sus víctimas. No olvidemos que Jim Morrison, Jimi Hendrix o Janis Joplin fueron auténticos ídolos generacionales en su momento, pero fue su muerte prematura (vive rápido, deja un bonito cadáver) la que les elevó por los siglos de los siglos.

Imola. 1-V-1994. Ayrton Senna

Cuando Brasil ganó la Copa del Mundo de fútbol en 1994 sus futbolistas sacaron una gran pancarta homenajeando a Ayrton Senna, piloto brasileño fallecido un par de meses antes en una de las catedrales del motor. Senna se coló en los corazones de un país que santifica el fútbol, quizá solo Pelé o Garrincha hayan estado por encima en los afectos de los brasileños. Mantuvo una estrecha rivalidad con Alain Prost en la década de los ochenta, la tradicional bicefalia de Mc Laren que acabó con el francés en Ferrari y con una legión de seguidores de F1 por todo el mundo. ¿Hubiera sido mejor la carrera del brasileño, fallecido con 34 años y segundo en el Mundial anterior que la de Michael Schumacher, por ejemplo, de no haber fallecido aquella trágica mañana de primavera? Falleció el gran corredor, nació el mito por siempre.

Col de Portet d’Aspet. 18-VII-1995

La de Tom Simpson en el Mont Ventoux en 1967, el día en que el caníbal Eddy Merckx suplicó tambaleándose una bombona de oxígeno, fue la primera gran muerte en directo del ciclismo. Una fatal mezcla de anfetaminas, calor y paisaje lunar provenzal se llevó al inglés abriendo un acalorado debate (repito, hace 43 años, quién lo diría) sobre el dopaje en el ciclismo, asunto que todavía no ha sido zanjado. La muerte del campeón olímpico en los Juegos de Barcelona (otra vez la fatalidad llamando a la puerta de un elegido) sí provocó en cambio drásticas reformas en la reglamentación del ciclismo: se fueron perdiendo las imágenes de ciclistas sufriendo sobre sus cabezas el sol de julio, sustituyendo las gorras por aparatosas “chichoneras” mucho menos estéticas. Fabio Casartelli había ganado el oro olímpico en 1992 y compartía equipo en el Motorola y habitación en concentraciones con un tal Lance Armstrong, un corredor fibroso y atlético que apuntaba buenas maneras en clásicas, y que pocos días después, le dedicaba al cielo su segunda etapa en el Tour de aquel año (había ganado otra un par de años antes, cuando era un desconocido que había dejado su carrera traitleta).

Sevilla. 28-VIII-2007. Antonio Puerta

José María del Nido y Manuel Ruiz de Lopera fundidos en un emocionado abrazo. El planeta fútbol y el país entero (informativos, magacines, norias y salsas rosas) en vilo por el corazón de Antonio Puerta, uno de los mejores en las pruebas físicas  de su equipo ese verano. Campeón de Copa, bicampeón de UEFA, con una meteórica carrera por delante, estaba llamado a ocupar el carril zurdo de esta España feliz campeona de todo. Su slalom final en la final de Mónaco ante el Barça de Ronaldinho todavía se recuerda. Y la muerte súbita se lo llevó. Como antes se había llevado al defensa camerunés Marc Vivien Foe o al húngaro Miklos Feher. Como después lo hizo con Dani Jarque. Todos jóvenes, fuertes, en la plenitud de sus carreras.  Se habló de las carencias de las instalaciones, de la necesidad de desfibriladores en espacios públicos, incluso de las mágicas papillas que tomaban entonces los jugadores sevillistas. Quiero pensar que estas muertes no fueron en vano: he visto equipos para la reanimación en metros y se está empezando a detectar prematuramente a este traidor enemigo. Quizá las muertes de Antonio y Dani salvaron las vidas de Sergio Sánchez o De la Red.

Misano. 5-IX-2010. Shoyi Tomizawa

Otra vez el motor salpicado por la fatalidad. No ha sido otra sino ésta la culpable de la muerte de este chaval de 19 años, que murió, como dice Dani Pedrosa, siendo feliz, pudiendo haber elegido lo que quiso hacer con su vida. Tal vez la vida ya hubiera elegido por él, pero al menos, murió como lo hacen los árboles: de pie. Sirva esta muerte para perfeccionar medidas de seguridad en circuitos, materiales salvavidas de equipamiento, o conciencia en suma de que, como proclamamos siempre “el deporte es sólo un juego”.

Perdón por las imágenes si ofendo alguna sensiblidad aportándolas, en ningún caso se trata de una recreación con el sufrimiento de esta gente. Un pequeño homenaje a todos aquellos que murieron de pie: las cuerdas del violín de Nigel Kennedy evocando los ecos de la voz del mismísimo Rey Lagarto:

http://www.youtube.com/watch?v=g8RuXsrqumQ

Anuncios

Acciones

Information

One response

9 09 2010
Rafa

Se te olvida nombrar a todos los muertos que tristemente ha habido en los estadios, tipo la tragedia de Heisel, o las muertes en Italia, o la que hubo hace años en sarriá por culpa de una bengala.
El espectador tambien es protagonista.
Enhorabuena por el blog y el artículo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: