La carrera del alma

24 05 2010

Italia es un país pasional. En ningún otro lugar podría explicarse un fenómeno como el sucedido el pasado domingo en San Siro: más de 50.000 fieles celebrando al alba pagana comunión. Castigado con virulencia por enemigos de distinta índole, la desidia y envejecimiento en algunos casos, las turbulentas corruptelas en otros, la falta generalizada de parné en la mayoría, y a pesar de cerrar la década con tres títulos continentales y un Mundial, el fútbol italiano ha mirado con cierto complejo de inferioridad a nuevos y viejos ricos británicos y a unos eternos clásicos hispanos a los que se han unido, con feliz fortuna Sevilla y Valencia. Solo recurriendo a un tipo sobrado de orgullo ha podido recuperar un club italiano el pulso competitivo de aquellos felices (y quizá excesivamente indulgentes, en cualquier caso, es otro debate) años noventa.

No ha sido un fenómeno privativo del fútbol. Italia siempre fue, y seguirá siendo, una potencia deportiva mundial, pero en los últimos años y con pérdidas como las de Primo Nebiolo o Giovanni Agnelli puede que haya perdido algún puesto en la aristocracia deportiva mundial.

Desde luego, el ciclismo no ha sido ajeno a este declive. Olvidada la clase de Bugno, la insolencia de Chiapucci o la potencia de Cipollini y con la triste desaparición de Marco Pantani, el último romántico de la bicicleta, los ciclistas italianos han perdido ese papel predominante que le guardaban las carreras, vacío que ha sido ocupado, de alguna forma, por americanos o australianos, representantes de un nuevo orden, mucho más científico y mucho menos apasionado. Nada de esto ha impedido, sin embargo, que los tifosi sigan considerando el Giro como la carrera más bella del mundo. No les faltan razones, ni físicas ni metafísicas. Y es que no menos importante que la afilada orografía apenina y dolomita o sus impresionantes estampas cuasi invernales, es la particular relación de amor entre el italiano y su carrera. El Giro es, por encima de todo, la carrera de Italia y los italianos, del mismo modo que los italianos son, ante todo, corredores del Giro. Quid pro quo.

¿Ha perdido caché el Giro de Italia en los últimos años? Es un mal de nuestro tiempo, tendente a sacralizar los grandes acontecimientos ninguneando todo lo no comercializable, así pasa en el fútbol donde una única competición ha fagocitado al resto de torneos europeos, y así sucede en el ciclismo, donde en los últimos años no parece existir nada fuera del Tour, sin duda el peor legado del último Indurain (después eso sí de dignificar la carrera en los primeros noventa) y del tejano Lance Armstrong.

En este mismo mal radica sin embargo gran parte del encanto de esta centenaria carrera: es la gran vuelta por etapas que menos se ha desnaturalizado con el paso de los años. Frente a un Tour muy francés sí, pero muy obsesionado con su grandeur y con demasiados focos (e intereses, eso es lo trágico) y una Vuelta que sigue buscando su identidad, el Giro es la carrera que más y mejor ha mantenido su esencia primigenia. Sin duda el mejor ejemplo de conservación del patrimonio, no rasgarlo ni maquillarlo, sino devolvérnoslo tal y como fue concebido.

En cuanto a su belleza, entre mis etapas preferidas de siempre de cualquier vuelta no puedo dejar de acordarme del sufrimiento de Indurain en las rampas de Oropa y el Valico de Santa Cristina camino de Aprica, del último kilómetro de Pantani y Tonkov en el Plan de Montecampione, de Chechu Rubiera en Selva di Val Gardena, del apasionante duelo entre Contador y Ricardo Riccò hace dos años, y de nombres que forman parte de mi mitología ciclista.

Les animo a disfrutarlo y a familiarizarse con nombres como Aprica o Bormio, afortunadamente Veo7 se ha atrevido, algo de agradecer ya que en este país y su edad de oro es difícil apostar por algún caballo que no sea claramente el ganador. Les animo a disfrutar con esta carrera a la que Gino Bartali y Fausto Coppi, el fraile volador y el campeonísimo, hicieron hace más de medio siglo la carrera del alma de Italia.

Anuncios

Acciones

Information

One response

25 05 2010
Terminator

Te dejas la que es para mi la mas mitica: El Mortirolo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: