La primera Copa del Príncipe

22 05 2010

Damas y caballeros, el mayor espectáculo del fútbol español. La final más bonita. La final de copa. Y digo esto, porque el otro día comentaba con un amigo que no recuerdo ninguna final de Copa aburrida. Todas han tenido lo que se le pide a este bendito deporte: pasíon, buen juego y emociones.

Se enfrentaban dos grandes equipos de nuestro fútbol. Uno resucitado, el Atlético de Madrid F. C.; otro que lleva mucho tiempo ahí arriba por méritos propios, mitad underdog, mitad Tercera Vía en las apuestas previas a la temporada. Antes del partido mis apuestas y mi pálpito iban por una victoria de los del Nervión. Me parecían más equipo, con un centro del campo más fuerte y dominador. El Atlético es un equipo potentísimo de mitad del campo para arriba. En un día de genialidad de sus cracks, Reyes, Kun y Forlán son capaces de meterle un capazo de goles al más pintado. Pero su endeblez con el balón en los pies, su dificultad para crear futbol, le limitan de manera preocupante. Estoy seguro de que el bueno de Quique, que recientemente ha firmado una obvia renovación, ha tomado buena nota de cuales son las carencias del equipo, los puestos que deben ser reforzados y el perfil de los jugadore requeridos, y pienso que si García Pitarch hace bien su trabajo, y el club está dispuesto a invertir (que no gastar) en lo necesario, tendrán un equipazo la próxima temporada. Pero bien, sigamos con la crónica del partido. Como decía, la inoperancia colchonera en el centro del campo dio la iniciativa al Sevilla, que no la desaprobechó. Tuvo más ocasiones claras de gol que el Atlético y las aprovechó en dos ocasiones: resultado de 2-0 para los “palanganas” (dicho con todo el cariño del mundo).

Entregó la copa su alteza real el Príncipe Felipe, sustituyendo a su padre que se recupera de una operación quirúrgica. Pese a saberse que su corazón es rojiblanco, el Principe estuvo en su papel institucional y con una franca sonrisa en la boca hizo entrega del preciado trofeo al capitan sevillista, Andrés Palop.

Al final hubo un emotivo homenaje para Antonio Puerta, con todos sus compañeros reunidos en el corazón del campo, índices al cielo, honrando la memoria del amigo caído. Me dio pena el no ver ahí a Manolo Jiménez, porque no estuviera ahí, con sus jugadores y el resto del cuerpo técnico. Le arrojaron del tren a falta de pocas paradas para llegar a la meta final. ¿Y todo para qué? ¿Ha resultado el cambio en el banquillo algún tipo de revulsivo? Para mí no. El Sevilla habría terminado 4º en la Liga igualmente. Estoy seguro de que una parte de esa copa le pertenece a Manolo.

Como diría Schuster, no hace falta decir nada más. O al menos yo no lo añadiré aquí. Vosotros podéis decir todo lo que queráis en vuestros comentarios, tan apreciados y agradecidos por nosotros.

Y así echamos el telón a la temporada futbolística española (a expensas de las alegrías que nos pueda dar la Roja en tierras de Nelson Mandela). Un año más de gran futbol y emoción. Con esa satisfacción y habiendo recibido sus notas finales cada uno de los competidores, nos vemos en el nuevo curso 2010/2011. Felices vacaciones.

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