Santa Pola – New York

27 01 2010

Marathon es una pequeña llanura situada a poco más de cuarenta kilómetros de Atenas. Cuenta la leyenda que cuando los griegos vencieron a los persas enviaron a un soldado llamado Filípides a anunciar la victoria de los atenienses; debía ser rápido, puesto que los persas habían jurado que si vencían acudirían a Atenas a violar a las mujeres de los soldados griegos. Cuando el soldado, después de días y noches de batalla sin tregua, llegó a Atenas solo tuvo tiempo de pronunciar una palabra: “Niké (Victoria)” antes de morir por el sobrehumano esfuerzo.

Hasta aquí, la leyenda. Desde entonces, la carrera de Marathon ha sido considerada la reina de las pruebas atléticas (y, posiblemente, deportivas) por su extremada dureza y su halo mítico, más allá de competiciones más agresivas como el Iron Man o el Tour de Francia extremo, sin duda mucho más exigentes pero sin el mismo poso.

Las más bellas historias de este deporte han sido escritas por maratonianos: Spiridon Louis, el primer gran héroe de unos Juegos Olímpicos, vendedor de agua en las calles de Atenas; Emil Zatopek, quien sin duda merece otra historia y la consideración como mejor atleta de todos los tiempos, con la triple corona en 5.000, 10.000 y maratón en 1952; Abebe Bikila, el héroe de pies descalzos, dos veces campeón olímpico de la disciplina…

Sin embargo, no trato hoy de homenajear a estos campeones, sino de aplaudir a todos y cada uno de los 6.800 inscritos en la última edición de la Media Maratón de Santa Pola, quizá la más bonita de todas las que se hacen en España, y una de las pruebas amateur de cualquier deporte que más convocatoria tienen en este país. Me hubiera gustado ser uno de estos corredores, pero mi proverbial inconstancia me ha apartado nuevamente de la prueba. No pierdo la esperanza de correrla algún día… no en vano, las playas de Santiago Bernabeu y el Varadero, con la isla de Tabarca al fondo (foto), son solo una puerta, la primera de ellas, a mi gran ambición deportiva vital… rendir el asfalto de Manhattan a mis pies. ¡Delirios de grandeza!

Medias maratones, sansilvestres, un fenómeno de creciente éxito en estos días, ya estudiado por algunos sociólogos, que supone vaciar gimnasios (aliviando las cuotas mensuales) y llenar la calle de corredores ocasionales, confiriendo al deportista amateur un perfil menos pijo y más urbano, menos musculado y más fibroso. Sí, sin duda pienso que “la crisis” puede explicar parte del éxito del formato.

En cuanto a la carrera del domingo, un diez para la organización, sobretodo para el speaker de la línea de meta, y para todos los atletas anónimos que participaron, desde Erick Kibet y Joyce Chepkirui, el matrimonio de keniatas que batió el récord de la prueba en ambas categorías, hasta Alfonso Blasco, quien entró en meta casi dos horas después.

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One response

21 03 2010
Miquel

La Media de Santa Pola es posiblemente la más bonita y mítica de España.
Te lo digo por que he corrido por toda la geografía española y me dejó impresionado, por su belleza y organización.

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