The Rumble in The Jungle

23 11 2009

Llega el gran día, estamos en la semana del gran clásico, o lo que es lo mismo, del primer Partido del Siglo de este año. Los dos púgiles de mayor pegada que se citarán en el cuadrilátero disputándose no un cinturón de campeones del mundo (ni de Europa, que para eso están citados el próximo mes de mayo) pero sí una buena bolsa, de optimismo y confianza para el resto del año. Con calzón azulgrana un fino estilista, dominador de todos y cada uno de los secretos pugilísticos y defensor del campeonato a los puntos. Frente a él con calzón blanco, un fiero rival, menos artístico pero con una contundencia imparable, capaz de destrozar por KO incluso a tan ilustre rival.

Kinshasa, Zaire. Octubre de 1974. Convocados por un desconocido caradura llamado Don King, un tipo capaz de ingeniárselas para prometer a ambos la suma de cinco millones de dólares por participar en una pelea sin tener un centavo en sus cuentas, Muhammad Alí  y el entrañable vendedor de parrillas para hamburguesas George Foreman se disputan el campeonato del mundo de los pesados y, de paso, la pelea más apasionante del siglo XX, el auténtico Partido de aquel Siglo. Un combate si lo pensamos con bastantes similitudes con el del domingo, enfrentando la amplitud de recursos y la velocidad de Alí con la limitada pegada demoledora de Foreman.

Sin duda estamos ante uno de los primeros mega-acontecimientos de la historia del marketing deportivo, un manual comercial para la posteridad: desde la filmación de la pelea para un largometraje (When We Were Kings, ganadora de un Oscar) al musical de tres días previo al combate, Zaire 74, el Woodstock negro, o el patrocinio del dictador Mobutu. Todo valía para enseñarle al mundo aquel Amanecer en la Jungla y ganar mucho, mucho dinero.

Sugiero al lector revisar el vídeo de este combate, incluso un escéptico con el boxeo como yo llega a emocionarse con las imágenes finales del quinto asalto y respetar a toda la legión de campeones que nos ha dejado. Siempre he dicho que si algún deporte es capaz de emocionarme, de ponerme en pie viéndolo solo, sentado en el sofá de mi casa (verdadera prueba del algodón: alejarse del calor del estadio, del “sectarismo” grupal) éste es el ciclismo. Quizá este combate en aquel momento debió producir un efecto parecido.

Aquella noche fue el fino Alí quien venció tras el memorable quinto asalto. El desenlace de aquel Partido del Siglo fue sin embargo, más que un Amanecer, un anochecer en la carrera de ambos púgiles. El vencedor Alí se creyó poco menos que invencible y, ebrio de éxito prolongó su carrera sin sentido contra su propia palabra hasta destrozarse. El parkinson que sufre desde hace años fue consecuencia de golpes recibidos en sus últimos combates, combates en los que de no haber ganado aquella noche nunca habría participado, pero que le hicieron mucho más humano y cercano que aquel engreído de legendaria confianza en sí mismo. Foreman perdió el alma y el brazo intentando recuperar la corona perdida, y hasta hizo falta que el mejor Holyfield en plenitud, con ambas orejas, se le enfrentara para privarle del título, hasta que a los cuarenta y cinco se convirtiera por fin en el más veterano campeón.

El primer Partido del Siglo, Amanecer en la Jungla del gran espectáculo.

Anuncios

Acciones

Information

One response

26 11 2009
Juan

El pobre Foreman ya había perdido su identidad en el último segundo del octavo asalto. En el octavo, no en el quinto. Visto en:


Ver a partir del 5:05.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: